Adictos al móvil (I): el “bienestar digital” es ser diferente

Parking de pantallas para el móvil

“Necesitamos una regresión tecnológica. Acepto que nuestros hijos tengan móviles para estar localizables pero no necesitan instagram, redes sociales, internet… Necesitamos dar un paso atrás en lo tecnológico para avanzar en lo humano”. Esto decía el psicólogo Marc Masip. Proseguía explicando como un auditorio entero se quedaba en silencio e incluso una adolescente comenzaba a llorar al preguntarles si se habían sentido ignorados por sus padres por culpa del móvil.

“Necesitamos dar un paso atrás en lo tecnológico”

Esta sería una de las posturas más extremas en un debate que, en 2019, ya es ineludible. Es un hecho que las implicaciones sociales y de salud de la sociedad de Internet, smartphones e Instagram son enormes y sus consecuencias han ido, a veces, por delante de un debate sobre las mismas. Sin embargo, ¿es cierto todo lo que se dice sobre los teléfonos? ¿qué es prejuicio de este debate y qué es realmente cierto? ¿Qué hacer para tener una relación sana con las pantallas, que se han convertido en un eje clave de la vida del ser humano?

Los padres, también “culpables”

Según el informe de Empantallados, los padres usan más el móvil en la cama y durante las comidas lo hacen de forma casi idéntica.

Empantallados es una asociación dedicada al estudio y la pedagogía de este problema concreto y, sobre todo, desde el enfoque de la educación y la familia. Para ello realizan con Gad3 un informe basado en encuestas que ofrece algunos datos realmente chocantes frente a los prejuicios que se han impuesto.

Una cosa sorprendente del estudio es cómo las tecnologías no solo afectan a una generación, sino que los padres también participan de los hábitos negativos relacionados con el móvil. La desconexión no es unilateral por parte de una generación que ha nacido con estas tecnologías. Las pantallas también son una interferencia debido a los padres.

Gráfico extraído del estudio sobre el impacto de las pantallas en la vida familiar realizado por Empantallados.

Además, no es solo que los padres tengan un mayor uso en términos generales de móvil, sino que toman las decisiones que afectan determinantemente a la relación de sus hijos con la tecnología. Por ejemplo, a la hora de comprarle un smartphone y creer que controlan lo que sus hijos consumen en Internet.

La mayoría de padres le compra un smartphone a su hijo a la edad de 11 años

La mayoría de padres le compra, de media, un móvil inteligente a su hijo a la edad de 11,4 años. El 40% de los padres en la encuesta afirmaron que cometieron un error al comprarle el móvil tan pronto. La edad media ideal para ellos sería los 13-14 años.

Respecto al control sobre los contenidos de internet, el 60% de las familias no imponen ninguna clase de control parental y, sin embargo, la mayoría de ellos creen que saben exactamente qué hacen sus hijos en internet.

Gráfico extraído del estudio sobre el impacto de las pantallas en la vida familiar realizado por Empantallados.

Según la responsable de comunicación de Empantallados, Pía García-Simón, quien se apoya en el estudio, “los padres tienen la percepción de que saben lo que ven sus hijos, y la realidad no tiene nada que ver”.

Familias separadas por pantallas

Aunque desde Empantallados afirman que la situación no es dramática, reconocen que “el 44% de las familias afirman que el teléfono móvil es una fuente habitual de conflicto”.

“Los padres no preguntan a sus hijos sobre lo que hacen en Internet”

El principal problema es que muchas veces el teléfono impediría la comunicación en momentos como comidas familiares. Y, el control parental antes citado, no viene precedido de una conversación padre-hijo. “Los padres no preguntan a sus hijos sobre lo que hacen en Internet, a qué youtubers siguen y por qué, y esa desconexión es muy negativa para la vida familiar“, afirma García-Simón.

Ese abismo entre las dos partes provoca una preocupación y un recelo de los padres hacia estas nuevas tecnologías.

Gráfico extraído del estudio sobre el impacto de las pantallas en la vida familiar realizado por Empantallados.

Sociabilidad y salud

Según García-Simón, “de la misma manera que en una conversación real hay una interacción entre personas, en internet debería ser igual.” Las relaciones sociales se verían alteradas por el uso del móvil y las redes sociales por cosas como estas.

“Los jóvenes no entienden que internet es como la vida real”

“Los jóvenes no entienden que internet es como la vida real y, o bien muchas veces dicen cosas en internet que nunca dirían, o bien se evaden de conversaciones reales usando el móvil”. El motivo sería la posibilidad del anonimato que internet ofrece y el hecho de la desinhibición.

Pero no solo hay efectos a nivel social, existen consecuencias físicas de la utilización que la sociedad actual le está dando al móvil. La más común es la alteración del sueño por dormir con el teléfono al lado. Está demostrado que la luz azul del móvil impide el sueño.

Para solucionar esto, las grandes tecnológicas están haciendo un esfuerzo y dando pequeñas soluciones a problemas, como que el propio iphone incorpora el Night Shift.

Solución: educación y ejemplo

La irrupción de la tecnología nos ha impedido reflexionar. Estamos en ese momento ahora” explica García-Simón. Este debate que, según Empantallados, se está teniendo ahora, tiene un gran protagonista: la educación y el ejemplo.

“Hay cosas en la vida en las que serás único. Serás el único de la clase que no tiene teléfono…”

Cuando eres adolescente ser diferente da mucho miedo, pero hay que educar en que “hay cosas en la vida en las que serás único. Serás el único de la clase que no tiene teléfono, eres el único que no juega al Fornite entre semana, eres la única que tiene Musically en mi móvil.” afirma Pía García-Simón.

Es muy importante, a partir de aquí, entender que “educar a los hijos de espaldas a la tecnología no es una opción real. Consiste, más bien, en guiarlos hacia equilibrio más saludable”. Una de las formas más eficaces, según Empantallados sería poner una serie de normas:

1.No usar el móvil en situaciones familiares como sería durante las comidas o cuando se ve una película.

2.Tener momentos de desconexión total, como por ejemplo en un día de montaña.

3.Limitar el tiempo de uso.

“Establecer la norma y siempre explicar el porqué”

“Establecer la norma y siempre explicar el porqué” explica García-Simón. Pues si no se explica el por qué, todo lo dicho no tendría sentido. “Las normas deben surgir tras un diálogo con los hijos”.

Además, otra de las opciones para alcanzar ese bienestar digital es “mostrar la belleza de otras actividades al margen de las pantallas: salir a disfrutar de la naturaleza, practicar deporte o la lectura”.

De esta forma, se les daría opciones para disfrutar de su tiempo libre. El problema y el desafío que esto plantea, es que requiere un trabajo de toda la familia.

(Con información de Javier Roca)

cuv3 analiza la adicción a las nuevas tecnologías desde cinco puntos de vista tomando como base la conferencia que Marc Masip, director del Instituto Psicológico Desconect@, pronunció en el espacio BBVA Aprendemos Juntos (elpais.com).

About Álvaro Moreno

Estudiante de 4º de periodismo en Villanueva C.U.

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