Venezolanos en España: “Nos quitaron la alegría que teníamos como pueblo”

Las familias que residen en Venezuela sufren las consecuencias de una mala administración, con unos gobernantes que no saben escuchar a su pueblo y que están condenados a defraudarlo. Empezar un nuevo día y pensar qué vas a hacer para sobrevivir, cómo conseguir dinero… es algo que está constantemente en el pensamiento de cada venezolano al empezar su jornada. Sin embargo, la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela ha abierto una puerta de esperanza para todos los venezolanos que se encuentran tanto en su tierra como en el exterior.

Para todos ellos, incluso para nuestras tres entrevistadas, Guaidó es símbolo de libertad y futuro con el que soñar, soñar con poder volver al país que los vio nacer, y construir una nueva Venezuela. cuv 3 ha recabado los testimonios de tres venezolanas residentes en España, cuya fe está intacta ante lo que podría ser el final de un régimen que ha perdurado por muchos años en Venezuela.

Sara Machella, de 18 años de edad, originaria de Isla Margarita, llegó a Madrid hace tres años con el objetivo de huir de la delincuencia, la inseguridad… y sobre todo, en busca de estudiar y labrarse un mejor futuro. “Hoy en día es imposible estudiar en Venezuela, es un reto”, explica tras señalar que le duele la manera en la que ha acabado el sistema educativo. “Es absurdo lo que hay que pagar por estar en una universidad privada, y en las públicas está todo fuera de control y deteriorado“, afirma.

El dolor de vivir en el exterior

Su voz se entrecorta cuando le preguntamos de qué manera se encuentran las familias en Venezuela: “Las familias sufren de diferentes maneras, es complicado sustentar una familia. El sueldo solo te alcanza para comprarte dos kilos de pasta corta, y, un kilo de arroz blanco”.

“El sueldo solo te alcanza para comprar 2 kilos de pasta y 1 kg de arroz”

En cuanto le mencionamos su familia, se queda en silencio, respira y dice: “Físicamente estoy en España, pero mi cabeza y mi corazón siguen estando en Venezuela; es horrible estar lejos de tu tierra y del lugar en el que naciste… pero al final terminas adaptándote y aceptando que ya tu realidad no es Venezuela, sino España”. Tras esta dura cuestión, nos manifiesta que se encuentra agradecida con España por recibirla, porque de alguna manera le ha permitido crecer.

Susana Palacios, de 51 años y nacida en Caracas, llegó hace dos años a Tenerife, sin familia y siendo la segunda vez que emigraba a un país. El primero fue Estados Unidos, Y aun así vino preparada para hacer cualquier cosa. Sin embargo, buscó relacionarse, así como realizar numerosos cursos para gente desempleada donde debido a ello, un año y nueve meses después, encontró trabajo en su área profesional (Marketing). Esto le lleva a decir a sus compatriotas: “Hagan lo que hagan, háganlo con pasión, amor y pensando que la huella que están dejando va a tener el nombre de Venezuela”.

Efecto Guaidó

Su voz se alegra cuando le preguntamos sobre el reconocimiento de varios países a Juan Guaidó.  “Estoy enérgica, tengo ganas de trabajar… y ese es el efecto Guaidó -proclama-. En este momento siento una felicidad con angustia y nostalgia, pero nos hemos dado cuenta de que la oposición está haciendo las cosas bien”.

Tras acabar el periodo constitucional de Maduro como presidente, la Constitución de Venezuela dispone que en un escenario como este, que la Presidencia del país pase al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, ya que es el único organismo legítimamente establecido democráticamente.

Por lo tanto, Palacios cree que el momento ha llegado. “Tengo sentimientos encontrados, el venezolano ha aprendido a valorar los símbolos patrios, ya que nos quitaron la alegría que teníamos como pueblo todos unidos… nos dividieron y esos años van a ser difíciles de reconstruir, pero en el fondo veo una luz, y confío en que las próximas generaciones, lo van a lograr”. “Espero poder estar presente para verlo”, añade.

Libertad de expresión

La conversación da un vuelco cuando mencionamos la libertad de expresión. Algo que, sin duda, lleva varios años sin haber desde 1953-1958 con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. “Desde que yo llegué aquí me entero más rápido y de manera mucho más veraz de cosas que suceden en mi país, que estando allá”, afirma.

“Desde que llegué a España, me entero más rápido y de manera veraz”

La censura y la falta de libertad de expresión han estado muy presentes durante los últimos 20 años, y la gente no puede recurrir a otros medios de información a no ser que cuenten con internet y teléfonos móviles, algo a lo que sin duda es difícil de recurrir dado al nivel de pobreza. Por ello, los ciudadanos tienden a “informarse” a través del canal de estado. “Hay muchos medios de comunicación que no existen… -explica- y en cuanto a las manifestaciones de Guaidó y Maduro que llegan aquí, son imágenes cedidas por el canal del estado, por lo que su procedencia es dudosa ya que proviene de medios que están bajo el poder de Nicolás Maduro”.

La última en llegar a España es Celeste Cabrera, de 19 años, que procede también de Isla Margarita. Esta joven que desde hace un año reside en Tenerife habla de forma contundente sobre su compleja historia de vida. “Mi mamá está en Perú, y tuvo que coger un autobús para poder llegar a Cúcuta (Colombia), y, después, otros doce días viajando por carretera para llegar a su destino -dice-. En cambio, mi abuela está en Chile y, por otro lado, mi padre está en La Guaina”.

Este testimonio refleja lo divididas que pueden estar las familias, pero que cada día que va pasando todas ellas podrán acariciar su sueño de poder volver “a casa” algún día. “Se sufre en colectivo, y, además, no hay ni una sola familia que no tenga una persona en el extranjero”, concluye Celeste Cabrera.

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