Medallas CEC: la noche de los premios más desconocidos

Quedan menos de dos semanas para que se celebren los premios de cine más esperados del año, los Oscar. Y hace poco más de siete días tuvieron lugar los Goya. Ambas galas son los eventos más esperados del año en el mundo del cine.

Sin embargo, hay unos premios que pasan casi desapercibidos por el público, y no precisamente porque sean poco importantes. Éstos son las medallas que entrega el Círculo de Escritores Cinematográficos, los premios CEC. El pasado 29 de enero tuvieron lugar estos premios, la 74 edición, los únicos galardones cinematográficos que este año se han celebrado en Madrid, en el Palacio de la Prensa.

La noche empezó con risas, reencuentros, fotos y mucha intriga por saber cuál sería la película ganadora de la noche. Los photocall siempre han sido y serán uno de los momentos más mágicos de este tipo de eventos.

Son los únicos galardones cinematográficos que este año se han celebrado en Madrid

Este año ejercieron de presentadores la jovencísima actriz Sandra Escacena y Santi Alverú, encargados de hacer reír y llevar de la mano al público durante toda la gala, que finalizó con el preestreno de la nueva película de Viggo Mortensen, Green Book. Hubo momentos realmente divertidos, como el despiste inoportuno de Alverú, justo al principio de la gala, en el que se olvidó de dar los agradecimientos y Escaneda tuvo que recordarle en directo que era su turno.

O cuando empezó a “alabar” estos premios haciendo alusión a la poca gente que los conocía: “Ay, ¡Qué maravilla! ¡Por fin una gala que no le importa a nadie! Unos premios sin polémica, en los que se puede decir cualquier cosa. ¡Cataluña! ¡Aquí no hay nadie! ¡No ha venido nadie! ¡Su web es un wordpress!”. O la terapia grupal para admitir que en muchas ocasiones decimos que hemos vista alguna película que realmente no hemos visto.

Entrega de premios

En seguida comenzaron a entregar los premios. El primero que se dio fue el de mejor actriz secundaria. Las nominadas fueron Ana Wagener por El Reino, Bárbara Lennie por Todos lo saben, Natalia de Molina por Quién te cantará y Anna Castillo por Viaje al cuarto de una madre, siendo finalmente ésta la ganadora.

Después pasaron a mejor actor secundario, premio que se terminó llevando Luis Zahera por El reino, quien competía contra Eduard Fernández, Antonio de la Torre y Juan Margallo.

Así fue pasando la noche entre bromas, aplausos y alguna que otra lágrima: premio a la mejor música (momento en el que se vivió otro de los momentos divertidos de la noche, pues con los nervios típicos subió a recoger la medalla la persona equivocada); mejor fotografía; la medalla especial a la solidaridad, galardón entregado por Juan Antonio García, director de comunicación de Fundación La Caixa; mejor montaje; mejor animación (por cierto, la película que ganó fue “Un día más con vida” largometraje sobre la vida periodística de Ryszard Kapuscinsky)… y así con todos los galardones.

Jesús Vidal, El Reino y Pilar Bardem, protagonistas de la noche

Y llegó el momento más emotivo de la noche, al igual que días después ocurriría en los Goya, de la mano de Jesús Vidal. Estaba nominado como mejor actor revelación. Cuando le proclamaron vencedor, el Palacio de la Prensa casi se viene debajo de todos los aplausos que se dieron; fue una alegría compartida. Con mucha calma, porque él vive la vida de verdad, sin prisas, subió al escenario y agradeció al Círculo de Escritores Cinematográficos el premio “a la calidad artística y a la diversidad. Diversidad en el cine y en todos los ámbitos de la vida”.

Acabó el discurso, cómo no, agradeciendo a “sus queridos padres”. Tras su discurso, se quedó un buen rato callado, dando la sensación de que quería decir algo más. El público, expectante por lo que iba a decir, dejó de aplaudir y entonces él dijo: “Y ahora, por favor, como soy ciego, ¿alguien me puede acompañar a bajar por las escaleras?” E, inevitablemente, toda la sala prorrumpió en risas; pero risas de admiración y ternura por ver la vida con esos ojos.

“Gracias por premiar la calidad artística y a la diversidad en el cine y en todos los ámbitos de la vida”

Poco a poco nos fuimos acercando a los premios más importantes: mejor actriz principal, galardón entregado a Lola Dueñas, por Viaje al cuarto de una madre; medalla a la labor periodística, aquella que “justifica” la existencia de los premios CEC, entregado a Oti Rodríguez Marchante.

La categoría a mejor actor estuvo llena de “actorazos”: Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Javier Bardem, y José Coronado. Ahí es menos. De la Torre, fue finalmente el afortunado y se llevó este premio.

El reino fue sin duda la gran vencedora de la noche: se llevó la medalla a mejor dirección, a manos de Rodrigo Sorogoyen, y la medalla a mejor película.

Pero casi tan vencedora como esta película fue Pilar Bardem, quien recibió el premio de honor a toda una carrera. Si con Jesús Vidal casi se cae el escenario, con ella casi se Madrid entero: todo el mundo se puso en pie y aplaudieron durante largos tres minutos. Una locura. Era el premio a toda una vida de entrega al cine. Fue una noche muy especial, llena de reconocimientos y alegrías por el trabajo bien hecho. Ojalá todas las noche unieran tanto a la gente como lo hacen las noches de premios de cine.

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