“La Prensa tiene la obligación de denunciar los abusos de los políticos”

Periodismo como cuarto poder

Hay países en los que si un político comete una infracción, dimite de su cargo público. No sólo por grandes casos de corrupción ya sean destapados por la vigilancia del poder, importantes medios de comunicación con gran influencia en la sociedad, sino por cualquier tipo de delito.

En España, en concreto en el pasado año pudimos ver cómo dimitían políticos tanto del gobierno presidido por Mariano Rajoy, como del gobierno actual de Pedro Sánchez. Esto sucedió debido a las informaciones desveladas por ciertos medios españoles y su importante vigilancia del poder. Aún así no todos ceden a la presión mediática y social, como el caso del presidente actual Pedro Sánchez y su supuesta tesis doctoral, perseguida en mayor medida por el diario ABC su equipo de investigación.

Másteres falsos

Lo que llama la atención de estas dimisiones, es el papel de la prensa en todo esto. Gracias a los medios de comunicación en general, y su función como vigilantes del poder, hay más transparencia en cuanto al poder político se refiere. Han sucedido casos, que si no llega a ser por los periodistas de investigación, nunca hubieran salido a la luz como los delitos de plagios y falsificación de másteres.

El caso del máster de Cristina Cifuentes, es uno de los más sonados. La que era presidenta de la Comunidad de Madrid, obtuvo su título de máster en la universidad Rey Juan Carlos con notas falsificadas, y debido a esta investigación periodística por Raquel Ejerique periodista del diario.es, Cifuentes dimitió de su cargo. Dejó a el gobierno de Rajoy más débil de lo que ya estaba. A ésta le siguió el caso del máster de Carmen Montón“. Contenía irregularidades y pertenecía también a la universidad Rey Juan Carlos. La ex ministra de Sanidad dimitió días después de que diario.es, mismo medio digital que en el caso de Cifuentes, hiciera eco de su investigación.

“Pedro Sánchez la arropó públicamente con unas declaraciones”

Profesión valiente

“Yo formé parte de un equipo de varios periodistas que estuvimos trabajando en el caso Montón y que ya llevábamos meses especializándonos en la investigación de títulos universitarios irregulares obtenidos por políticos después de que Raquel Ejerique publicase el caso del máster de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes”, mantiene Laura Galaup, periodista especializada en temas sociales en el periódico digital diario.es y antigua alumna de Periodismo de Villanueva.

La periodista explica qué sopesó a la hora de publicar el caso de Carmen Montón. “Se tuvo en cuenta que Carmen Montón era un cargo público y que obtuvo un máster impartido en una universidad pública plagado de irregularidades: con notas modificadas meses después de terminarlo, sin recordar dónde estudió y con un trabajo final de máster plagiado, por el que obtuvo un sobresaliente”, explica.

El papel de la sociedad

Galaup mantiene así que “una de las obligaciones de los medios de comunicación consiste en la vigilancia del poder, así como denunciar irregularidades, ilegalidades o abusos que se detecten. Los periodistas denunciamos abusos, se lo transmitimos a la sociedad y a partir de entonces, el resto (si alguien optar o no por dimitir) ya no depende de nosotros. Supongo que es el propio afectado, el partido o Gobierno al que pertenece los que tienen que tomar la decisión. Y si la sociedad no está de acuerdo con el resultado tendrá que reivindicarlo”.

En el caso de la ex ministra de Sanidad, Galaup desconocía qué postura tomaría Montón en cuanto publicaran la información. “Al publicar un tema así, te planteas qué consecuencias va a tener la noticia, lo comentas con tus compañeros, pero yo desconocía qué postura iba a adoptar y si desde el Ejecutivo iban a apostar por ella”, admite.

“En la rueda de prensa que convocó para dar explicaciones, optó por no asumir responsabilidades y cambiar su versión. Horas antes de que dimitiese, Pedro Sánchez la arropó públicamente con unas declaraciones. Así que no parecía que fuese a ser una decisión inminente. Sin embargo, después de que La Sexta publicase que había plagiado el TFM, todo se precipitó. Y creo que es una estrategia errónea, al final estuvo casi 48 horas en vilo y su imagen quedó más dañada que si se hubiese marchado desde el principio”, cuenta la periodista para dar ejemplo de que efectivamente los medios fuerzan dimisiones políticas gracias a su vigilancia del poder.

¿Ego político?

En cuanto a el miedo existente de decir la verdad ante todo, Galaup responde que en su caso no lo tuvo. “No. En este caso hay que reconocer que Montón nunca tuvo la postura agresiva y prepotente que mantuvo Cifuentes. Hay que recordar que la expresidenta presentó una denuncia por lo penal contra la periodista y contra el director del medio que desvelaron las irregularidades de su máster. Además, la defensa de la expresidenta pide penas de cinco años de cárcel a estos dos periodistas por el simple hecho de hacer su trabajo. Y lo peor es que esa querella ha sido admitida a trámite y estos periodistas están imputados”, declara.

About María del Mar Trillo-Figueroa

Alumna de 4º de Periodismo y Diploma Especializado en Relaciones Internacionales y Gobierno de Instituciones en Villanueva C.U.

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