El rap acerca la cultura a los barrios

Íñigo Lorón y Álvaro Embil imparten su taller de rap en el Centro Cultural de Orcasur

Yolanda Lara, directora del Centro Cultural de Orcasur, donde actualmente se están impartiendo clases de rap, define una de las misiones principales que llevan diariamente a cabo los 85 centros culturales que se encuentran en la Comunidad de Madrid. “Son puntos de encuentro de cultura vecinal, donde las personas de distintas edades, sexos y etnias, realizan actividades culturales destinadas a compartir y a crear un conocimiento común”, afirma.

Todos ellos son establecimientos públicos del Ayuntamiento de Madrid, empleados para realizar actividades culturales como exposiciones, actuaciones teatrales o talleres.

“Los directores escogemos libremente los talleres”

Siendo los talleres las actividades más demandadas, los concejales de cada distrito tramitan cada año una partida presupuestaria con el dinero que cada uno decide invertir en la contratación de estos.

“Desde la junta de distrito se lanzan a concurso público un contrato para la realización de los talleres culturales, y de esta manera las empresas presentan sus propuestas. Más tarde, los directores de los centros culturales, escogemos con total libertad los talleres. En relación a la demanda que estos tuvieron los años anteriores”, explica.

De esta manera, Lara justifica la apertura de talleres de cocina, pilates, yoga…o incluso de rap, en el caso del Centro Cultural de Orcasur.

El rap social se instaura en Orcasur

El rap tiene unos valores culturales propios, basados en el respeto, la unidad, la creatividad…que al final acaba cohesionando a la sociedad”. Así es como ven Álvaro Embil e Íñigo Loron, profesores de dicho taller, a la cultura hip-hop. Valores que enseñan a los más de 22 niños que desde principios de año se encuentran rimando familia con “pandilla”, como ellos mismo se definen.

Diana Rodriguez, la mayor del grupo, entre chascarrillos y juegos propios de una niña de 13 años, vislumbraba una nueva forma de rap.

En ella mezclaba las palmas y quejidos, propios de los tablaos flamencos, con las rimas más arraigadas en el rap social cuyos versos hablaban de la familia que la habían enseñado a “taconear como Rosario y a palmear como el Cigala”.

“El rap tiene unos valores que cohesionan la sociedad”

Ambos profesores están acostumbrados a introducir elementos típicos del flamenco en sus clases. “Ya que en su mayoría la población de Orcasur es gitana”, cuenta Embil. No obstante, “la pandilla” no pasa las 2 horas que dura el taller entre rimas, bases y micros.

“También hacemos algún descanso, algo para que se muevan un poco y no se sientan agobiados”, afirma Loron mientras se apoya en una columna, preparado para descubrir los escondites de sus jóvenes alumnos, que se encuentran repartidos por todo el aula.

Según Yolanda Lara, “nuestro objetivo es acercar la cultura a los barrios; a personas que no tienen medios para ir al teatro o a cualquier otro espacio cultural”.

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About Adrián Linares

Estudiante de 4º de periodismo en Villanueva C.U.

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