José Manuel Blecua: “La ortografía hay que aprenderla antes de los 10 años”

Charlando en la sala de pastas donde suelen pasar las tardes frías los académicos, José Manuel Blecua Perdices, director de la Real Academia Española en el período de 2010-2014, recuerda con cierto aire de nostalgia sus primeros pasos en la institución. Allí se pasaba los días llevando la correspondencia, los boletines y las actas de reuniones, un trabajo que exigía muchas horas de esfuerzo. Hasta que su vida comenzó a dar el giro radical que le llevó a convertirse en director de la RAE para, a partir de entonces, pasarse los días “yendo y viniendo”, dando conferencias y conociendo diversos países y culturas.

En una entrevista con cuv3, Blecua repasa la situación del idioma español y aborda temas como la irrupción de las redes sociales, el exceso de faltas de ortografía en las nuevas generaciones o el debate para resucitar o no la asignatura de Filosofía.

Los jóvenes, la ortografía y la tecnología

Pregunta: Más del 90% de los jóvenes comete faltas de ortografía cuando usa dispositivos móviles. ¿Cree que las faltas son un problema que debería preocupar al profesorado?

Respuesta: Sí, lo que pasa es que una cosa es que sea tarea común para el profesorado y otra olvidar que hay un profesor de Lengua que tiene que enseñar ortografía a los niños cuando son pequeños. Porque la ortografía es un conjunto de hábitos que se produce por la lectura, por el ejercicio, por mil razones diferentes… y luego es inútil que todo un claustro se preocupe por la ortografía si no está afianzada bien. La ortografía tiene que estar fijada antes de los 10 años, ya que hay un período en el que el niño es una esponja; y sobre todo es un ejercicio visual. La lectura es fundamental para la ortografía, otra cosa es que luego un claustro cuide de que haya una visión crítica sobre la ortografía.

“Los móviles no son los culpables de las faltas de ortografía”

P: ¿Diría usted que los dispositivos móviles y las nuevas tecnologías son los culpables de las faltas ortográficas?
R: Hace 50 años cuando empezaron los telegramas decían que iba a estropear la sintaxis, y se han acabado los telegramas y la sintaxis no se ha estropeado…no tiene nada que ver.

P: Los estudiantes cometen graves faltas de ortografía, pero ¿le sorprende que haya profesores y opositores con este mismo problema?
R: Lo que ha ocurrido es que en general se ha perdido el respeto a la ortografía, el cuidado por los aspectos gráficos, y eso realmente es pernicioso porque se extiende por generaciones. A mí ya no me sorprende casi nada, y faltas de ortografía menos, también a veces hay tesis doctorales con faltas de ortografía…

P: A los alumnos cada vez les cuesta más formular frases y oraciones completas, a lo que se une la falta de motivación y estímulos en las aulas. ¿Se debería cambiar algo en el sistema educativo?

R: Sí, yo creo que habría que volver a los sistemas tradicionales donde hablar y escribir eran parte de la misma asignatura, es decir, hoy por ejemplo se habla muy poco en clase; no te enseñan a hablar y tampoco te enseñan mucho a escribir. Yo tuve unos cursos un poco antes de marcharme de Barcelona que tenían 70 u 80 alumnos de primero de letras, y muchos de ellos me habían confesado que nunca habían hecho un ejercicio. Es decir, que no solo no hablan en clase, sino que tampoco escriben, y estas son dos prácticas que van muy íntimamente unidas. Aprender a hablar y aprender a escribir es un todo, y siempre se ha enseñado a hablar y escribir conjuntamente.
Todo esto se ha perdido, porque al cambiarse los procedimientos de enseñanza pues también se han cambiado las materias que se enseñan, pero hablar es algo imprescindible, porque es lo que más va a utilizar el alumno.

“Antes las faltas de ortografía se consideraban una falta de educación. Ahora no”

P: Lo más eficaz es la lectura que nos hace visualizar las letras, pero hoy en día la televisión e internet han ido creando el puer videns acostumbrado a no leer ni pensar. ¿Qué solución hay?
R: Antes hablábamos de que hace falta aprender a hablar y a escribir, pero también hace falta enseñar a los alumnos a tener un espíritu crítico de análisis de la realidad. Claro, si tú no le añades a un niño un espíritu crítico, una visión analítica de la realidad, entonces ese niño nace ya falto de unos elementos fundamentales. Ve las cosas, pero como si no las viera, sin más…

Las penalizaciones y el español

P: ¿Cree que se deberían penalizar más en las notas las faltas de ortografía?
R: Esto es un problema de tradición, antes eran muy severas las notas con las faltas de ortografía, severísimas… poco a poco se ha ido perdiendo esa severidad y ha quedado diluido todo en una cosa que no se sabe muy bien que es. Anteriormente tener faltas de ortografía se consideraba una falta de educación casi, y ha cambiado esto totalmente y en muy poco tiempo. Yo no creo mucho en las notas malas para esto, yo creo en una enseñanza constante, con ejercicios, que los niños lean un libro a la semana… Una serie de cosas que de una manera imperceptible poco a poco ellos van ganando, eso se nota enseguida.

P: Muchas veces hay una visión de España demasiado egocentrista y por inercia se impone a hablar “español de España” al resto de personas que hablan español…
R: Nosotros insistimos mucho en esta casa sobre todo porque tenemos una asociación que se llama Asociación de las Academias Americanas (ASALE), fundada por lo mexicanos en los años 50. Y ahí están todas las academias americanas, por lo que en esta casa al revés, América está constantemente presente. Imagínate que no somos ni el 10% de españoles.

P: Hace 20 años veíamos a gente en los medios de transporte leyendo un libro. ¿Por qué cree que nuestra generación ha dejado de leer? 
R: Pues no lo sé, porque cuando vas en el tren y en el metro hay mucha gente leyendo con tabletas, Kindle… hay muchísima gente que va leyendo. Lo que pasa es que es otra generación, no son jóvenes.

“Hay mucha gente que va leyendo, pero es otra generación”

P: ¿Debe ser la filosofía obligatoria en los colegios?

Sí. Aunque depende de cómo se enseñe la filosofía, yo creo que es muy útil. El sentido y visión crítico de la realidad, la meditación, la reflexión sobre los problemas de las personas, la ética…son dimensiones muy complejas, imprescindibles.

P: Twitter, Instagram, Facebook… ¿usted tiene cuenta en estas redes sociales?
Tengo, pero no las manejo. Sí reviso todas las mañanas los diarios digitales. En cuanto a las redes sociales de la RAE tenemos de todo, en Twitter contamos con más de un millón de seguidores y las entradas al mes oscilan entre 60 y 80 millones, sólo en el diccionario… es decir, que esto está funcionando día y noche constantemente en todo el mundo.

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