Especial Constitución: ¿podrían los “nietos” de la Carta Magna reformarla?

Este 6 de diciembre se celebra el 40 aniversario de la aprobación de la Constitución Española de 1978. En aquel momento Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca Rodrigo (UCD), Gregorio Peces-Barba Martínez (PSOE), Jordi Solé Tura (PCE), Manuel Fraga Iribarne (PP) y Miquel Roca i Junyent (nacionalismo catalán) consiguieron ponerse de acuerdo para representar en una Constitución todas las sensibilidades que existían en aquel momento en España.

A día de hoy nos parecería impensable que PP, Ciudadanos, PSOE, Podemos e independentistas catalanes se pusieran de acuerdo para darnos a todos los españoles un marco legal en donde convivir en paz. En aquel momento no había otra alternativa, era volver al régimen o el caos absoluto.

Estos 40 años de democracia son posibles gracias al consenso alcanzado entre los 7 Padres de la Constitución. Otro personaje que tuvo un papel importante fue Adolfo Suárez, quien se encargó de mediar entre los siete.

A continuación, presentamos un gráfico en el que comparamos a los Padres de la Constitución de 1978 con sus posibles equivalentes a día de hoy, sus “nietos”:

Reformas constitucionales

Según el CIS de septiembre de 2018 hasta un 70% de los españoles ve necesario hacer alguna reforma en la Constitución como proponen casi todos los partidos políticos. Unos para pasar a un modelo federal, otros para buscar la independencia o por el contrario para instaurar un estado centralizado y sin autonomías.

Hasta el momento solo se han hecho dos reformas de la Constitución, eso sí, de carácter menor. La primera en 1992 para modificar el artículo 13.2 y añadir la expresión “pasivo” en referencia al derecho de sufragio de los extranjeros en las elecciones municipales, para adaptar así la Constitución a una exigencia del Tratado de Maastricht.

A los españoles se les preguntaría hasta 3 veces en caso de reformar la Constitución

La segunda reforma tuvo lugar en 2011. Se modificó el artículo 135 de la Constitución, a propuesta del PSOE y con el apoyo del PP, para establecer en el texto el concepto de “estabilidad presupuestaria”.

“Iniciar una reforma de mayor envergadura -afirma Javier Hernando, doctor en Derecho Constitucional y profesor del C.U. Villanueva– requeriría en primer lugar de un apoyo de dos tercios de la Cámara. A continuación habría que disolver las Cortes y convocar elecciones. Después, que se volviera a votar favorablemente por dos tercios de los diputados y, finalmente, se convocaría un referéndum”.

De este modo, a los españoles se les preguntaría hasta tres veces. Esto es lo que se conoce como la reforma de la Constitución a través del procedimiento agravado.

Necesidad de interpretar

Una reforma de gran magnitud, como tocar los “puntos sensibles” de la Constitución, requiere de una gran mayoría. “Es fácil pensar que todo el mundo aprovecharía el momento para introducir cualquier reforma. Se podría acabar retocando cosas que no hicieran falta”, asegura Javier Hernando. Por otro lado, uno de los miedos que hay en cuanto a reformar la Constitución de 1978 es “que con lo pesado que es el procedimiento, solo se reformara una vez” puntualiza el profesor Hernando.

Antes que iniciar una reforma constitucional de importancia, los Padres de la Constitución y el propio Javier Hernando, son partidarios de interpretar cada artículo en función de la situación. Y es esta la razón de existencia del Tribunal Constitucional, órgano encargado de interpretar la Carta Marga.

(Con información de Javier Arias y Gabriel Serrano)

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About Javier Roca Ibáñez

Estudiante de 4º Curso de Periodismo y Relaciones Internacionales en Villanueva C.U. De cuando en cuando me da por leer, pensar, escribir, hacer fotos y viajar. No necesariamente en ese orden.

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