Especial 20-N: flores a un dictador

A 2314,9 kilómetros de Madrid se encuentra Praga, ciudad que formó parte de Europa del Este durante la Guerra Fría y padeció la persecución de ciudadanos opositores al sistema de gobierno durante el mandato de Josef Stalin. Como se puede inferir, hubo miles de desaparecidos, muertos y oprimidos durante esa época; el miedo se convirtió en parte del día a día de los checos.

En 1949, el dictador ordenó la creación de un monumento en su honor. Sin embargo, este estuvo listo después de su muerte en 1953 y causó mucha polémica entre la ciudadanía. Como resultado de esta controversia, el arquitecto elegido para levantar el proyecto se suicidó.

Tras la muerte del dictador, su sucesor en el cargo, Kruschev, derribó la estatua en 1962. Finalmente en 2002, después de doce años de democracia, se conmemoró a las víctimas del comunismo en la Colina Petrin por medio de una serie de estatuas. Hoy en día, los ciudadanos continúan enalteciendo su lucha.

El traslado de Franco, una lucha constante

Mientras, en España el Gobierno de Pedro Sánchez se encuentra en una disputa constante acerca de la exhumación de los restos de Francisco Franco en pleno siglo XXI, aunque en el año 2007 se estableció la Ley de Memoria Histórica. El Valle de los Caídos sigue resultando un tema polémico dentro y fuera del Congresom y continúa existiendo una división entre quienes defienden al bando nacional y al republicano. Sin necesidad de matizar como héroe o villano a Franco, es importante destacar los hechos y es que el historiador Paul Preston ha señalado que durante los 40 años de dictadura franquista murieron aproximadamente 200.000 personas como consecuencia de la represión.

¿Cómo afecta a la familia el cambio de tumba?

“Es doloroso para los familiares exhumar los restos de sus seres queridos”

Sobre la relocalización de los restos de Franco existen dos posiciones, la de los familiares y el punto de vista de las víctimas. Como señala a cuv3 la psicóloga Carolina Ramirez, “es muy doloroso para los familiares cuando se exhuman los restos de sus seres queridos debido a que es como volver a vivir la pérdida y actualizar el dolor”. A pesar de ello, también establece que mientras el cuerpo tenga un lugar donde ser reubicado, desenterrar a la persona no resulta tan crítico porque se encontrará un nuevo espacio en donde se podrá hacer presente el duelo.

Ramírez, por otro lado, explica lo que sucedería con el otro bando: “Las generaciones descendientes de esas víctimas necesitan que no se degrade a Franco, pero que no se le haga un honor post mortem para poder acabar con el dolor que provocó en España”. Establece que el sufrimiento podría no acabar, pero sí cerrar un ciclo después de que se desarrolle la exhumación. Por el contrario, la psicóloga especializada en duelo Lucy Roldán afirma que “no hay nada más íntimo y personal que un duelo, ni siquiera dentro de una misma familia”, por lo que la reivindicación podría no funcionar para todos.

“No hay nada más íntimo que un duelo, ni siquiera dentro de una misma familia”

España, un país marcado por las fosas comunes

No obstante, aunque pueda no afectar de forma positiva a todas las víctimas, la antropóloga Paola Rodas manifiesta que la necesidad de acabar con el mausoleo es un símbolo de que en la actualidad España vive una democracia madura y se busca acabar con la ironía de que mientras Franco se encuentra enterrado en un lugar que lo honra, este país es el segundo en el mundo con más fosas comunes después de Camboya.

Para intentar contribuir a la localización de los más de 200.000 desaparecidos y enterrados en fosas comunes, el Ministerio de Justicia habilitó una página web. Esta web funciona con un mapa que permite localizar las fosas que hay en España. Con el apoyo de Memoria Histórica, el Gobierno da un buscador de fosas, víctimas… para ayudar a todo aquel que tenga un familiar desaparecido y pueda tener un recurso para poder encontrar los restos de sus seres queridos.

Sorprende que se encuentren flores en la tumba del dictador. Claramente siempre tendrá seguidores, pero lo que no puede permitir una democracia es que suceda en suelo público, sea subvencionado por el Estado y recuerde lo que sucedió años atrás, según los detractores del dictador. Aunque se decidiera explotar la estatua de Stalin en Praga con ayuda de 800 kilos de dinamita de forma violenta, se envió un mensaje a la ciudadanía de no tolerancia con respecto al culto hacia un líder que no actuó democráticamente, independientemente de sus razones. En el caso de Franco se pide menos, pero que se plante la misma idea.

Resulta sorprendente pensar que en un mismo continente puedan existir comportamientos tan contrarios por parte de los gobiernos democráticos frente a sistemas autoritarios; por un lado monumento y flores para las víctimas checas y por otro frenos con respecto a la exhumación de Franco, a quien se le sigue llevando flores también después de una transición de más de cuarenta años. Parece necesario acabar con la legitimación de lo que representó este sistema en el siglo XX, pese a que se le adjudican acciones tanto positivas como negativas, las muertes sucedieron y se debe buscar justicia respecto a quienes padecieron horrores por intentar expresarse libremente.

Con información de Marie Barquet

 

 

 

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About Alejandro Martín Noblejas

Estudiante de 4º de Periodismo en C.U, Villanueva

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