José María Calonge: “La escuela no debe estar en el debate político”

José María Calonge director de un colegio en Cataluña

José María Calonge (Madrid, 1969) es licenciado en Ciencias Religiosas y Teología por la Universidad Pontificia de Comillas, y licenciado en Humanidades por la Universidad de Alcalá. También tiene un máster en Educación Inclusiva.

Desde hace más de veinte años se dedica a la docencia. Comenzó como profesor y desde 2002 ha sido director de varios colegios. Actualmente es director titular del Colegio Santa Mónica en Rivas Vaciamadrid y, desde septiembre ejerce como director del Colegio Nuestra Señora de Montserrat en Parets del Vallés, Barcelona. Ambos pertenecientes a la Fundación Arenales.

Pregunta: ¿Cómo es vivir en la comunidad de Toledo y dirigir un colegio en Cataluña, además de otro en Madrid? ¿Cómo lo hace?

Respuesta: Hoy en día pretender dirigir solo es un anacronismo: las sociedades se han democratizado, estamos en la era del flujo informativo. Las empresas trabajan por equipos orientados a proyectos, la función de la dirección ha cambiado su figura autoritaria paternalista por la de una autoridad de responsabilidad compartida. ¿Cómo lo hago? Con personas de absoluta confianza, con equipos directivos competentes, con maestros y profesores profesionales, con las tecnologías al alcance y con los magníficos medios de transporte que tenemos en este siglo XXI.

Competencias educativas

P: Las leyes de educación son a nivel comunidad autónoma, ¿cuáles son las principales diferencias que afectan a los dos colegios que usted dirige?

R: El marco legal es fundamental y común para todo el Estado. La diferencia radica en los márgenes de concreción de cada comunidad autónoma. El gobierno es el que marca las directrices en cuanto al diseño del currículo básico, los objetivos, contenidos, competencias… En el caso de Cataluña al tener una lengua propia, es empleada como vehicular y de aprendizaje de la enseñanza. La diferencia está en el desarrollo curricular y de lengua vehicular entre el colegio Santa Mónica en Rivas (Madrid) y el colegio Nuestra Señora de Montserrat en Parets (Barcelona).

P: ¿Es usted partidario de que el Estado recupere la competencia de la educación?

R: La escuela debe salir del ojo del huracán de la agitación política y social en que se encuentra situada desde hace muchos años. Soy partidario de no generar más polémica ni inquietud en este aspecto y pienso que el modelo actual es suficientemente bueno si se desarrolla, como para evitar reabrir un debate que traería más perjuicios que ventajas. Hay que tener en cuenta que los alumnos son hijos de su tiempo y de sus familias, así como el profesorado. La escuela no debe estar en la punta del debate político, sino en el pedagógico.

Independentismo catalán

“Con los niños no se afronta ningún tema polémico social”

P: ¿En qué está influyendo el tema del independentismo catalán en su colegio?

R: Todo el claustro hemos ido madurando y hemos llegado a un acuerdo: con los niños no se afronta ningún tema polémico social. Además de que está prohibido hablar del tema si no se hace con humor y fina ironía. Es para grabar algunas conversaciones de la sala de profesores y del comedor. El humor sano ayuda a convivir; solo el que se ríe de sí mismo puede aceptar a los demás. El colegio está tratando de restañar heridas por medio de un proyecto de educación emocional que va desde los tres años hasta 4º de la ESO. Cabe resaltar que está siendo un éxito, teniendo en cuenta que nuestro centro tiene familiares de uno de los políticos más significativos de este momento histórico en prisión, recibiendo de toda la comunidad educativa -independientemente de otras cuestiones- cariño y cercanía ante tal situación.

P: ¿Hacia dónde va la educación en Cataluña?

R: Hacia la consolidación de una identidad cultural y social, hacia un modelo de competencia enfocado al mercado. Así como hacia potenciar el desarrollo científico-tecnológico para conseguir tener generaciones altamente competitivas y adaptadas al tejido de la producción y el conocimiento de Cataluña. No obstante, no quita que me produzcan inquietud algunos aspectos como la crítica mordaz, el culto al nihilismo y al hedonismo, el pragmatismo radical…, que pueden llevar a generar una poderosa fuerza de antisistemas preparados y desarraigados. Dejarían de ser una realidad residual para ser una minoría lo suficientemente grande como para marcar los pasos de la sociedad.

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About Gabriel Serrano Herrería

Estudiante 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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