Nacho Angulo: “El arte no sirve para nada”

Nacho Angulo, el carpintor

En la calle Buenavista, en el barrio madrileño de Embajadores, hay edificios de colores. Amarillo, almendra, albaricoque, ámbar. En la placa que da nombre a la calle hay un arquero que dispara a un musulmán por haber robado una talla de la Virgen. En un número par –en frente del bar donde Podemos hizo sus primera reuniones- huele a madera. Y a pintura. Es el estudio de Nacho Angulo (Madrid, 1952).

Pregunta: ¿Quién es Nacho Angulo?

Respuesta: Pues… un “carpintor” (ríe). Alguien me lo dijo un día y me gusta: carpintería y pintura. Es un artista que se formó en arquitectura y no en bellas artes, de ahí su necesidad de construir. Es un artista que no pinta, que construye obra, que está últimamente obsesionado con los mapas, con los territorios, con Europa, con su lugar. Es un artista que piensa que para poder abarcar todo, hay que ir a lo particular.

“Soy una persona intelectualizada, que no intelectual”

P:¿De qué está lleno Nacho Angulo?

R: (piensa) Soy una persona intelectualizada, que no intelectual. Conozco a muchos intelectuales y no les llego a la suela de los zapatos. Cuando ellos expresan ideas que compartimos, más me gustaría a mí poder decirlo de esas formas y con las palabras que ellos utilizan. Yo he leído mucho, aunque, ¿qué es mucho? Pero bueno, he leído tanto literatura, como filosofía y pensamiento. Todo esto evidentemente es un alimento, de esta manera, decido de dónde comer. Tengo hambre de esto: vitalmente y para mi obra.

“El arte es un lugar muy, muy vital”

P: Hablamos de arte pero, ¿qué es el arte?

R: Yo creo que es un lugar más, un espacio de la vida donde hay un cuestionamiento radical de verdad, un lugar donde se permite lo que normalmente no se permite por convención. Un lugar de desplazamientos, de movimientos. Un lugar muy, muy vital. Y es en ese lugar donde hay artistas que necesitan moverse en él, y algunas personas que no son artistas, que necesitan explorarlo. Es un lugar de continuas decisiones, y sobre todo, es un lugar no práctico, que “no sirve para nada” (ríe).

P: ¿Qué debe tener el arte?

R:  Objetividad, rentabilidad y eficacia. La eficacia es la técnica, el mundo técnico; la rentabilidad es lo económico; y la objetividad es lo científico. El arte, para mí, tiene esas tres cosas.

P: Ha mencionado algo sobre la verdad, ¿qué hay de verdad en su arte?

R: (piensa) No lo puedo decir yo, ya tengo bastante trabajo con hacerlo. No lo sé, eso lo tendrán que decir otros. Intento que haya, pero también mentiras. La ambigüedad hace que todo esté muy vivo. Estoy un poco harto de que todo sea lo mismo, todo muy previsible. Procuro que en mi arte estén mis verdades.

 “Una cosa es el éxito y otra la calidad”

P: ¿El arte tiene que ver con el éxito?

R: No, claro que no. Una cosa es el éxito y las ventas, y otra cosa la calidad de tu obra. Puede coincidir o no, pero son cosas muy distintas. Hay arte muy bueno con mucho éxito y hay arte muy bueno con poco éxito. Luego hay arte malo sin éxito y arte malo con éxito. Por ejemplo Picasso, es un artista muy conocido y su arte es buenísimo. Eso sí, un artista cuya prioridad es el éxito, no es un artista.

“El paleto tiene en cuenta el precio”

P: ¿Cómo funciona el mercado del arte?

R: La gente confunde, piensan que si una obra vale 100.000 euros es cojonuda. Y al revés. Yo he dejado de vender obras porque a la gente le parecía barata. Se piensa que hay una relación directa: cuanto más valga, es mejor, me llevo un objeto más valioso. Pero el verdadero coleccionista no tiene en cuenta el dinero, el paleto sí. El que tiene en casa un Picasso y lo enseña y vuelve a decir que tiene un Picasso, a ese sí le importa el precio. En cambio, quien ha hecho buenas colecciones, puede tener un cuadro mío y un Picasso. Y no me compran la obra porque valga como un Picasso, si no porque le ha pasado algo con mi obra, algo que solo ellos saben.

P: Y, ¿hacia dónde vamos?

R: Pfff, en el mundo del arte ni idea. Yo creo que estamos en un momento muy difícil, y vamos hacia las evidencias de los desastres. Hay muchas señales de desastres, pero al mismo tiempo son grietas de las que pueden salir algo, que tampoco sé lo que es. Creo que hay la obligación de intentar hacer lo que uno quiere. Primero descubrir qué quieres hacer, y si lo que quieres hacer es nada, pues no hagas nada, pero atente a las consecuencias.

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About Javier Roca Ibáñez

Estudiante de 4º Curso de Periodismo y Relaciones Internacionales en Villanueva C.U. De cuando en cuando me da por leer, pensar, escribir, hacer fotos y viajar. No necesariamente en ese orden.

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