“La diplomacia es una larga conversación”

Eugenio Bregolat, Embajador de la diplomacia española

Cuando dos grupos sociales se encuentran, lo natural es que tengan intereses opuestos, que quieran lo mismo: el mismo terreno, los mismos animales, y en definitiva, las mismas cosas. De tal manera que chocan y entran en conflicto. Pero llega un momento en el que se dan cuenta de que el combate no es suficiente, y que para uno de los dos va a ser perjudicial, sino para ambos. Descubren que hay una manera de compatibilizar sus intereses, y ahí es donde surge la diplomacia“.

“La diplomacia es el oficio de entenderse con el distinto”

“La diplomacia es una larga conversación, es el oficio de entenderse con el distinto, de ser puente entre mentalidades, entre culturas y entre políticas distintas, y a veces, aparentemente incompatibles”, explica Eugenio Bregolat, diplomático ya retirado al que le hubiera gustado nacer en el siglo XVI cuando los Tercios de Flandes, amigo íntimo de Suárez, europeísta acérrimo y embajador con todos los presidentes de la Democracia en lugares y circunstancias en las que la Historia ha estado presente.

La diplomacia española es la más antigua del mundo, al igual que la embajada española en Roma. Y también la segunda embajada, la de Londres. Pero los tiempos cambian. A pesar de que España cuente con pocos diplomáticos, unos 900, está entre los primeros países, el 5º o 6º, en cuanto a despliegue. “España tiene una diplomacia que podríamos llamar intensiva, una diplomacia por goteo, no por inundación que podría ser la americana. Es un diplomacia que logra mucho con poco”, explica Bregolat.

Cosas del destino

Finales del siglo XX. Eugenio Bregolat y su familia acababan de llegar a Canadá.

Bregolat venía de ser embajador en Rusia, donde conoció a su mujer y fue testigo de la caída de la Unión Soviética. Venía de ser embajador en Indonesia, donde nació su primer hijo. Venía de ser embajador en la China comunista durante 5 años y medio, y qué más tarde vería renacer.

A las pocas semanas de llegar a Quebec, su hijo, que entonces tenía 7 años, se fue a jugar al fútbol. Al volver, Eugenio Bregolat le preguntó:

– ¿De qué país eran los chicos con los que has jugado?

– Papá, había canadienses, algún americano, algún francés… pero el único chino era yo –contestó él niño.

En Rusia no se siente un extranjero por razones obvias, su mujer es rusa y sus hijos lo son a la mitad. Pero no solo por eso. Cuando vivía allí era capaz de decir que Gorbachov era un hombre de buena fe aunque la cosa se le hubiera ido de las manos, y que Yeltsin no era una persona, era una bestia. A lo que la gente de allí respondía: tú hablas como un ruso.

“¡La palabra destino, en este oficio, qué cosa más tremenda!”

De Canadá no olvida sus otoños. El mes de septiembre y sus colores. Las libretas enteras que dibujaba con su hijo y los colores maravillosos –rojos y amarillos- que le traían a la memoria aquel verso de su paisano Plá: “Todo el otoño cabría entre una jarra de miel y una botella de ron”.

“¡La palabra  destino, en este oficio, qué cosa más tremenda! Si en vez de mandarte a Rusia o a China, te mandan a Suecia o Venezuela, mi vida hubiera sido otra. Todo lo que he ido absorbiendo allá donde he estado forma parte de mí ahora. Doce años en China, diez en Rusia….”, relata alegre y satisfecho Bregolat.

Sueños de la diplomacia

Los diplomáticos, por regla no general, no suelen confesar sus sueños. El caso de Bregolat es diferente: no tiene sueños. Después de lo vivido, se ha dado cuenta de que la importancia de un país no tiene nada que ver con la importancia o valía del individuo que lo representa.

Él quería ver mundo, lo ha visto, y está satisfecho, “aunque si tuviera que volver a elegir una carrera, sin duda elegiría Historia. Si hubiera dedicado las horas que dediqué a sacar matrículas en la facultad de Derecho… Eso hago ahora: Historia, Historia, Historia.”

About Javier Roca Ibáñez

Estudiante de 4º Curso de Periodismo y Relaciones Internacionales en Villanueva C.U. De cuando en cuando me da por leer, pensar, escribir, hacer fotos y viajar. No necesariamente en ese orden.

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.