Droga, cárcel y un final feliz

Villanueva Solidaria

“Aprendí el valor de ser persona desde que colaboro con Villanueva Solidaria. Así es como Ben Charles, una persona sin hogar de origen nigeriano que habita bajo el puente de Segovia en Madrid, define lo que le ha aportado ser voluntario.

Además, ha sido el protagonista de la jornada solidaria realizada en Villanueva C.U a la cual han acudido estudiantes, voluntarios y beneficiarios para contar sus experiencias en los distintos proyectos de la fundación, como Solidaridad en Cadena, que trabaja con personas de especial vulnerabilidad, o Proyecto Matumaini, que significa “esperanza” en suajili y que propone mejorar la de vida de comunidades africanas, además de contar con ayuda a personas sin hogar, menores y acompañamiento de mayores.

“Lo que me aporta el voluntariado no se puede palpar, transforma tu forma de ser y de actuar”

Ben es el fiel reflejo del dicho que reza “la solidaridad consiste en ayudar sin esperar nada a cambio”. A sus espaldas lleva una vida que no ha sido fácil. Tras pasar inadvertido en cuatro viajes a España, en su quinto y último viaje con droga fue llevado a prisión por más de 16 años. “Dije que ese iba a ser el último viaje pero la cosa se me complicó”, afirma.

Actualmente lleva 12 años en libertad, sin pasaporte y sin documentos ni de su país natal, ni de España que le permitan tener una calidad de vida básica y digna. Ha hecho de la exclusión social que ha vivido durante años una herramienta de solidaridad para con los demás.

“Yo que estoy en la calle sé lo que significa que una persona que no conoces de nada se preocupe por ti y te haga sentir importante y querido, sentirte persona, eso no tiene precio”, explica con agradecimiento.

 “Antes era indiferente, después de conocer Villanueva Solidaria veo el mundo de otra manera”

Trabajo y puedo ayudar a los demás 

En un trabajo de fin de semana donde le pagaron trescientos euros, Ben decidió comprar con parte de su sueldo una bicicleta para un sin techo que ha conseguido sacar de la calle y que ahora trabaja como repartidor. La diferencia entre ambos es que uno es nigeriano indocumentado, y el único documento que identifica a Ben es un trozo de cartón plastificado que conserva de la cárcel en el que se puede leer los datos del interno.

Por otro lado, su amigo es español, y las posibilidades de que contraten a alguien oriundo del propio país son mayores.

“Estoy orgulloso de haber ayudado a un amigo a salir de la calle”

Un rey Baltasar por los hospitales madrileños

Actualmente, Ben se dedica a vender cosas por Wallapop para obtener algo de dinero, pero su mayor ilusión es prepararse para convertirse por tercer año consecutivo en el rey Baltazar, de forma que cada cuatro de enero visita a las personas enfermas del área paliativa de los hospitales, disfrazado reparte amor, comparte tiempo y regala sonrisas.

Gracias a su historia personal y su capacidad de dar sin esperar nada a cambio ha podido trasladar su mensaje de vida, a través de medios de comunicación, como El Mundo, a mucha gente, algo que le anima a seguir dedicando su tiempo a las personas, que como él, por un motivo u otro han sido excluidas por la sociedad.

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About Natalia Dávila León

Estudiante de 4º curso de Periodismo en Villanueva C.U.

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