“Mi vida cambió el día que asesinaron a mi profesor”

“Te estaba esperando”, dijo el Padre Pino mientras era encañonado por el Cazador, un asesino a sueldo de la mafia italiana. Al pronunciar la frase el sacerdote le sonrió mirándole fijamente a los ojos, mientras el asesino apretaba el gatillo. Esa mirada encendió dentro del Cazador un pequeño fuego, le mostró el niño que nunca había sido, le mostró que su vida valía algo, a pesar del poco respeto que tenía éste hacia la vida humana.

“La humanidad es como los mosaicos de la Catedral de Monreal, cada vida es una pequeña tesela que parece no importar, pero todas son necesarias para la armonía”, reflexiona el profesor y escritor italiano Alessandro D’ Avenia durante la presentación de su libro Lo que no es el infierno, en la sede del Centro Universitario Villanueva.

D’Avenia (Palermo, 1977) es todo un fenómeno literario juvenil en su país, donde ha vendido más de 2,5 millones de ejemplares. Sus libros se han traducido a 24 lenguas.

El escritor piensa que la sonrisa del Padre Pino en el momento más violento de la vida del Cazador le hizo a éste abandonar su vida de asesino a sueldo, comenzó a colaborar con la justicia y actualmente es padre de familia y vive con otra identidad en alguna ciudad de Italia.  “No importa cómo nos miran, sino cómo nos miramos”, piensa el escritor, que cree que este es unos de los principales problemas de la sociedad actual.

El escritor italiano también es profesor de literatura en un instituto de Milán; reflexiona sobre el autoestima de sus alumnos, y los adolescentes contemporáneos, le preocupa la falsa autoestima que aporta las redes sociales a sus pupilos. “Ese adolescente por fuera se siente fuerte, ¿pero quién le da likes a su alma?”, se pregunta el D’Avenia .

“El infierno es el horror y el sufrimiento de no poder amar”

El escritor y profesor italiano explica que el infierno es, en la novela, el barrio de Palermo donde transcurre la narración, un barrio dominado por la mafia donde había un control total de las vidas de las personas, explica D´Avenia. “Eso es el infierno, los lugares donde no hay libertad”, declara el escritor.

En las primeras páginas de su libro se encuentra una cita de Dostoievski del libro Los hermanos Karamazov: “Me pregunto ‘¿Qué es el infierno?’ y así lo defino: ‘El horror y el sufrimiento de no poder amar’. D’ Avenia cree que el infierno no es cuestión de fuego o algo terrible, “es imaginar una vida en la que no puedes ser amado y no puedes amar”.

Cómo salir del infierno

Al preguntarle cómo se sale del infierno, el escritor sonríe, se reincorpora en el asiento y necesita unos segundos para responder: “Cómo se puede salir de ese infierno… Se puede salir, si alguien nos salva”.

El literato italiano piensa que para cada persona hay una oportunidad de aprender a ser amado y amar más. “Pero eso, nos obliga a ser valientes, porque ser amados y amar es un riesgo continuo, así que se sale del infierno con mucha valentía, No es algo fácil”, concluye el escritor.

Federico, un adolescente de 16 años, es el protagonista de Lo que no es el infierno. Narra el punto de inflexión que sufrió la vida del escritor D’Avenia durante la adolescencia. Su vida se transformó cuando su profesor de religión fue asesinado por la mafia.

“He aprendido a no tener miedo a la vida, porque si un hombre había sido asesinado por hacer lo correcto, yo ya no podía pensar solamente en la diversión del sábado”, relata. El escritor recuerda que después de ese hecho traumático sentía que tenía algo más que hacer, explica que su profesor de literatura le hizo ver qué debía ser en la vida; el de religión le hizo ver cómo.

“La peluquera del barrio lo sabe todo”

Cuando eres profesor eres el público de las vidas de tus alumnos, tú tienes que aplaudirlas y ayudarlas a florecer. Eso es algo grandioso”, afirma el escritor, y sostiene que es un riesgo continuo, porque tiene que cargarse a las espaldas la vida de esos chicos y cuidar sus relaciones. Pero añade que como todo lo que vale la pena, obliga a la valentía: “Porque la vida se cumple sólo cuando tenemos la valentía de enfrentarla”. D’Avenia advierte que, si la vida no es riesgo no podemos vivir a la altura de nuestras expectativas.

Durante la novela, Francesco, un niño de 6 años, conversa con el padre Pino sobre para qué sirve estudiar asignaturas como Matemáticas, Química o Filosofía, ya que la peluquera del barrio Rosalía lo sabe todo sin necesidad de haber cursado estas materias. D’Avenia analiza que vivimos en un tiempo en el que vale lo que es útil, “pero como dice un personaje de Shakespeare, Enrique V, “cuando el alma está parada, también las cosas están paradas”.

El escritor piensa que, esta frase es errónea actualmente porque vivimos en un tiempo en el que se cree que cuando las cosas están paradas el alma también, pero se equivocan. “Si tú tienes una vida interior fuerte y sabes quién eres, podrás hacer frente a la vida”, afirma, pero D’Avenia piensa que un alma fuerte se consigue profundizando a través de estas materia, como por ejemplo, la literatura. “Nos aporta las palabras que nos van a permitir conocernos”, piensa el escritor italiano.

D’Avenia medita que la literatura es un atajo para aprender a mirar la vida por cómo es. Para el escritor la Literatura es como el mito de Ariadna, la vida es el laberinto y hay que enfrentar al minotauro, que son los miedos. La literatura es el hilo que te guía, un hilo es una trama y la literatura es eso, hilos que se entrelazan.

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About Alejandro Mata

Estudiante de 4º de Periodismo del Centro Universitario Villanueva. También he publicado en medios como El Mundo y Merca2 con Bloomberg.

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