El reto de estudiar una carrera con amnesia total

Pedro García profesor con amnesia total

Amnesia total, consecuencia de un accidente de tráfico, y un golpe que podría haber sido mortal. Dos vidas, un antes y un después. Así relata Pedro García Alonso, 56 años y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, lo que recuerda de aquel terrible suceso.

1982, 21 años y todo por delante. Sueños, metas y una carrera universitaria. Con dos amigos, Pedro regresaba en un Ford Fiesta blanco de ver al Papa Juan Pablo II en su visita al Castillo de Javier, Navarra.

Era de noche y había tormenta, la carretera estaba repleta de autobuses que intentaban albergar a los cientos de personas que se agolpaban en la cola para intentar conseguir un asiento.

Pedro era el conductor del coche y el trayecto parecía ser corto. Carretera Pamplona-Jaca y al salir el arcén lateral de la carretera se convertía en la peor de sus pesadillas. Las dos ruedas derechas del Ford Fiesta caían y el coche quedaba al borde del siniestro total.

Un fuerte golpe contra el volante

Los daños para los acompañantes fueron cosa de poca importancia. Algún que otro collarín y unos días de reposo. Pero Pedro, conductor del vehículo, chocaba brutalmente contra el volante quedando en estado de coma.

Tras el fuerte impacto, las consecuencias fueron fatales. El estado de coma, pérdida de masa encefálica, parálisis facial del lado derecho, recomposición, cosido y hasta una traqueotromía.

Salió del hospital sin saber quién era

Pedro entraba en urgencias un 6 de noviembre y el 7 del mes siguiente, 31 días más tarde, salía solo del hospital, andando y sin saber quién era. Tampoco dónde vivía. Tras el duro impacto, las pastillas se convirtieron en su día a día llegando a dormir entre 9 y 10 horas diarias.

Otro de sus grandes retos: el teléfono. A día de hoy, parece sencillo porque el listado de números aparece en cada uno de los smartphones pero hace algunos años había que marcar el prefijo seguido de la serie de dígitos que lo acompañaban.

Retoma su carrera universitaria

En enero, decide volver a estudiar y aprobar las asignaturas pendientes en la convocatoria de febrero. Pedro cursaba dos carreras, por la mañana Filosofía y por la tarde Teología. A pesar de su amnesia total, aprobaba dos asignaturas en febrero.

“Me enamoré de mí y cogí la siguiente asignatura”

Teoría del Conocimiento era otro de sus grandes retos. Tuvo que estudiar un manual del principio hasta el final para superar esta asignatura y así lo hizo. Su técnica: repetir las cosas de 8 de la mañana a 2 de la tarde y acto seguido “escupir” todo lo aprendido.

En verano, Pedro pasaba los días estudiando y memorizando cosas sin sentido de las asignaturas de Lógica I y II. Todo un logro para él y que para su sorpresa, al segundo intento, obtenía el segundo aprobado de su carrera con amnesia total.

“Estudiar doce horas era mi deporte nacional”

A día de hoy, las tareas le siguen costando el doble. Reconoce que cuando se produce un golpe de este tipo te quedan dos cosas: los amigos que verdaderamente lo sean y el par de narices que tu tengas para reformatear tu disco duro.  Después del accidente, su deporte nacional era estudiar doce horas para sacar adelante sus estudios. Finalmente, lo consiguió.

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About Sonia Robledo

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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