Rafael Ansón: “He creado un espacio de libertad para la gastronomía”

En pleno Príncipe de Vergara se encuentra el despacho del presidente de la Real Academia de Gastronomía Española, Rafael Ansón. Una librería compuesta por libros gastronómicos de todo el mundo decora un despacho moderno y elegante. Tras despedir a su secretaria de forma afable comienza la entrevista. Su mayor “hobbie” es la gastronomía, y demostrar a través de la comunicación que la cocina española es la número uno en el mundo siempre ha sido su objetivo como periodista y gastrónomo.

Pregunta: Su padre era abogado. ¿Usted estudió Derecho por tradición familiar o por vocación?

Respuesta: No, ni por tradición familiar ni por vocación. Yo creo que estudié derecho porque en aquel momento, en el que yo ya estaba trabajando, era lo más fácil y lo más sencillo. Entonces me matriculé en Derecho y lo hice muy bien, por cierto, pero nunca pensé en ser abogado ni trabajar en la abogacía. Nunca.

“Lo más atractivo son los seres humanos y he tenido la suerte de convivir con muchos de ellos”

El inicio de todo

P: Siendo ya abogado, ¿por qué decidió estudiar Periodismo?

R: La parte de comunicación siempre me interesó mucho. Pensé que el título de Derecho me daba luego acceso a lo que quería yo hacer, que era sobre todo las oposiciones que hice de Técnico Especial de Información y Turismo del Estado. Luego estuve en París haciendo lo cursos de la ÉNA, el primer no francés que lo hizo. Pero yo ya en el año 56, cuando acabé la carrera, trabajaba en la Presidencia del Gobierno con Laureano López Rodó, que fue quien cambió la historia de este país. Hice las oposiciones, tomé posesión un día a las 11 de la mañana, pedí la excedencia a las 5 de la tarde y hasta ahí. No he estado jamás en activo, pero mi madre se quedó encantada. “Quiero que uno de mis hijos tenga algo seguro” y dije, “hombre mamá, algo seguro, 2.000 pesetas al mes no me interesan nada”, pero bueno la saqué. Nunca he tenido ninguna vocación especial por hacer nada concreto, también porque tuve que empezar a trabajar con doce años. Siempre en lugar de pensar que me gustara lo que hacía, decidí que realmente lo que tenía que hacer es hacer lo que me gustaba y ha sido lo que fundamentalmente he hecho en mi vida. Me encanta la comunicación, me encanta la gastronomía, me encanta todo lo que sea la relación con personas, creo que lo más atractivo del mundo son los seres humanos y he tenido la suerte de convivir con muchos de ellos, todos mejores que yo.

P: Fue director de RTVE cuando solamente existían dos canales. Actualmente hay una gran diversidad y de contenidos muy variados, entre lo que hay prensa rosa movida por el morbo y periodistas tertulianos que “saben de todo”. ¿Esto ha desvirtuado la profesión periodística?

R: Creo que eso es horrible. Primero, la libertad de información no es un valor en sí mismo, es un instrumento para favorecer la democracia y la libertad, no es un vellocino de oro que haya que adorar. Si la libertad de información se utiliza mal hay que corregirlo, no es un fin en sí mismo y que cada cual diga lo que le da la gana, no. Segundo, todo el periodismo tradicional era un problema ideológico y de posiciones, más o menos culturales y eran perfectamente válidas y aceptables, y eso ha entrado dentro de la libertad de expresión.

El problema ahora es que las posiciones que tienen sobre todo las televisiones son exclusivamente por razones económicas. Hacen lo que creen que aumenta la audiencia y lo que les permite ganar dinero, que es por un lado la basura y por otro lado destruir el país desde un punto de vista político y eso es lo que es inadmisible, porque al fin y al cabo la televisión es un servicio público, es una concesión del Estado. Yo no comprendo cómo este gobierno y el Estado, aceptan que simplemente porque sacando a Puigdemont aumenta la audiencia, lo sigan sacando, cuando saben que eso es malo para el país y es malo para Cataluña. Hay un canal, que no digo el número, que lo que vende es basura, pero lo que gana es mucho dinero.

Otro que lo que vende es destruir políticamente la realidad del país porque gana dinero. Insisto, si lo hicieran por razones ideológicas realmente hubieran apoyado a Podemos, si crees en lo que dice Podemos, no solo porque aumentaba la audiencia. El mundo de la comunicación y el mundo del periodismo hay que corregirlo, no creo que los periodistas de una determinada televisión estén de acuerdo con lo que dice Podemos o con Puigdemont, o en el otro terreno estuvieran de acuerdo con el Pequeño Nicolás, pero como salía, aumentaba la audiencia. Vamos a cambiarlo, espero.

P: Fue asesor de Adolfo Suárez, ¿cree que hay algún político de su altura, de su formación?

R: Bueno él mucha formación no tenía, fue un abogado normalito e hizo unas oposiciones curiosísimas del Instituto Social de la Marina, por hacer oposiciones porque eran las únicas que podía sacar. Yo creo que Adolfo Suárez era la persona adecuada, en el momento adecuado, para la tarea adecuada que era traer la democracia. Cuando trae la democracia, ya como presidente de un Gobierno democrático tampoco era tan bueno y aguantó tres años, de milagro, pero con muchos problemas. Fue la persona ideal. El Rey tuvo el acierto inmenso, en contra de todo el mundo, de encargarle que trajera la democracia. El Rey eligió a una persona a la que el Franquismo no podía ponerse en contra porque era el ministro general del movimiento y que la izquierda aceptara como la forma de que viniera la democracia. Ahí sí que los periodistas tuvieron un papel decisivo, le vendieron al país que una persona que venía del Franquismo podía traer la democracia.

“Si mi hijo me hubiera dicho que quería ser concejal le hubiera dicho que era idiota”

P: Dice que Suárez fue el hombre adecuado en el momento adecuado ¿cree que el problema de la política actual es qué no existe un hombre adecuado?

R: ¿Que no hay líderes?, sin duda. Primero, creo que el modelo hay que cambiarlo, no puede ser que todas las personas físicas lo hagan mal. Segundo, dada la situación y el problema mediático no concibes que nadie dedique su vida a la política, si a mí mi hijo me hubiera dicho que quería ser concejal le hubiera dicho que era idiota. Es un drama, es un problema tremendo que es el modelo que lo genera. Tú te metes en política y sabes que la estructura mediática te va a hacer la vida imposible. Entonces, en el PP todavía queda gente de cierta categoría, pero el gobierno de Zapatero era ministro una señora que tenía una escuela de flamenco en Jerez. Ha cambiado eso en Francia cuando ha aparecido una persona como Suárez que ha creado UCD, y es Macron y aquí eso es lo que quiere hacer Albert Rivera y creo que puede hacerlo si no se precipita.

P: Los comunicadores de radio y televisión, en ocasiones, no son periodistas y aun así ejercen como si lo fueran, llegando a ser grandes iconos de la comunicación. ¿Le parece ético o intrusismo?

R: No, es que me parecen dos cosas distintas que es lo que cambia con la televisión. Una cosa es el periodista que escribe y otra la presentadora que lee, esto está claro que está diferenciado. Yo en mi época tenia periodistas en los telediarios que hacían lo que les daba la gana, no leían. Ahora las presentadoras en tertulias hacen de periodistas, porque son las que llevan el programa, planean los temas, hacen preguntas, intervienen. Tengan el título o no da igual, de hecho, son periodistas y lo hacen muy bien. Si se limitan a leer son un altavoz parlante y no tiene interés ninguno, pero en cambio ahora la mayoría de los programas la presentadora interviene en el programa.

“Ha sido una suerte para la gastronomía que supiera comunicar”

P: En cuanto a su relación con la cocina ¿cómo llegó del mundo de la comunicación al de la gastronomía? La cocina vasca es un referente mundial. ¿El hecho de haber nacido en San Sebastián ha influido en su trayectoria como gastrónomo?

R: Supongo que sí, evidentemente. Por lo menos me ha influido en que San Sebastián sea la ciudad del mundo en donde se come mejor, me ha influido mucho. Luego no ha habido relación ninguna. Yo desde pequeño, por la razón que fuere, tuve suerte y pensé en el futuro del mundo de la comunicación y de la gastronomía y de la comida, y es así. Lo que he hecho ha sido crear un espacio de libertad para la gastronomía, no depender de la dictadura francesa y utilizar mis conocimientos de comunicación para que todo eso se supiera. Lo importante son los cocineros que son los que cocinan, pero si no hubiera hecho el esfuerzo que he hecho para comunicar probablemente seguiríamos pensando que no hay más cocina que la francesa. Ahora la cocina es un espacio de libertad. Ferrán Adrià siempre dice que si no hubiese sido por mí estaría haciendo tortitas en una cafetería o crema catalana, que durante 150 años es lo que ha habido, cocina tradicional o alta cocina francesa. El cocinero era un artesano que repetía recetas y ahora el cocinero es un artista que crea, innova, es cocina de autor. Ha sido una suerte para el mundo de la gastronomía, que es mi hobbie y siempre lo ha sido, que supiera comunicar, porque siempre he pensado que lo más importante es comunicar.

“La cocina es la actividad más solidaria”

P: ¿En qué medida ha contribuido como presidente de la Real Academia de la Gastronomía Española a que nuestro país esté en la cima gastronómica del mundo?

R: Creando un modelo de libertad y segundo, cambiando el concepto de la gastronomía. La gastronomía para Francia era el placer de unos cuantos privilegiados, entre ellos yo, que comíamos bien. He conseguido que la gastronomía sea la actividad más importante del ser humano del S. XXI. Es la actividad más saludable, más solidaria, más sostenible y más satisfactoria. Más saludable porque según el último estudio de Valentine Fuster, el 52% de la salud depende de la alimentación. Hay que comer bien para estar bien. Es la actividad más solidaria en dos sentidos. Primero, lo más importante que tiene que hacer el conjunto de la humanidad es que la gente no tenga hambre. Segundo, es la única actividad cultural que genera las relaciones sociales. La mesa es el lugar de convivencia, la familia existía en torno a la cocina, el hogar era el lugar donde se cocinaba y se comía. Donde de verdad se comparte es en la mesa, cocinando y comiendo. Es la única actividad cultural que te obliga a hablar. Es la más sostenible porque lo más importante que tenemos que dejar a nuestros nietos es comida y la más satisfactoria porque es la única actividad cultural que satisface los cinco sentidos.

España, el número uno

P: ¿Qué cocina considera la mejor del mundo? ¿Y por qué?

R: La mejor del mundo es la que te gusta, por tanto, da igual una que otra. Tú no puedes nunca sustituir la sensibilidad de la gente. Para mí las cocinas tradicionales son igual de buenas, la diferencia en el Mediterráneo, sobre todo entre España, Francia e Italia, es que es cocina regional. No hay cocina española, hay 17 cocinas. La mayoría de los países tiene solo una, porque tenían mucha menos materia prima y la gracia de la del Mediterráneo es la enorme cantidad de alimentos y por lo tanto cada región en España o en Italia, no tiene nada que ver. Hay más diferencia entre la cocina gallega y la andaluza, que entre la de Bélgica y la de Francia, mucha más. Creo que la gran cocina del mundo es la mediterránea, después la chica de palacio, es muy buena la precolombina en México y es pasable la del norte de África. Dentro de España como cocina, cocina, la catalana, como cocineros los vascos. La diferencia es que ya no hay cocina de país hay cocina de autor. Lo mejores creadores son de España. Todo el mundo quiere venir a ver lo que se está haciendo en España porque es la primera cocina del mundo. El modelo español es el que quiere copiar todo el mundo.

“Si voy con mi mujer me da igual, la comida me da igual”

P: ¿Qué opinión tiene, como gastrónomo, de los concursos de cocina tipo Master Chef o Top Chef?

R: Me encantan. Todo lo que contribuya a que la gente tome conciencia de la importancia que tiene comer, me parece maravilloso y todo lo que demuestre que no hay que ser Ferrán Adrià para comer bien, que se puede aprender a cocinar, que además es divertido para mí es lo más importante. Hay dos frases que me divierten mucho: “hay dos cosas importantes en la vida, una comer y la otra cenar” y “lo único más importante a la hora de comer que la comida es la compañía”. Me importa mucho más la compañía, la comida si voy con Inmaculada, mi mujer, me da igual. Con tal de comer con mis hijos comería hasta una hamburguesa, que ya lo hago. La gastronomía no es importante por el hecho de alimentarte sino porque te facilita todo lo demás. Yo he tenido la suerte de que mi profesión es la comunicación y mi hobbie la gastronomía.

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