El premio fotográfico que ha abierto los ojos a la sociedad

A las 10 de la mañana Madrid ya se ha relajado del trajín matutino que le caracteriza, pero es indiscutible el gran número de coches y personas que pasean alrededor de la Plaza de Cibeles, a pesar de ser una mañana fría y encapotada típica del final del invierno.

La fachada en obras del Ayuntamiento de Madrid, donde se encuentra el Centro Cultural Centro Centro, recoge tras sus puertas la exposición de las obras fotográficas ganadoras y finalistas del XXI Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, otorgado por Médicos del Mundo. La muestra ha estado abierta en la capital hasta el pasado mes de marzo.

Las obras maestras

Fueron tres fotógrafos los que dieron vida a la galería. El ganador fue el fotógrafo fotoperiodista y reportero documental Carlos de Andrés. Gracias a su serie “La soledad de María contra la ley de la dependencia” ha dado un protagonista a la triste historia que ocurre diariamente en nuestra sociedad. Los ancianos que pasan la última etapa de su vida solos no es algo lejano, ni desconocido, sino simplemente algo que queremos alejar de nuestra rutina.

Tras toda una vida de trabajo solo le queda un mendrugo de pan

A través de la mirada de María descubrimos cómo esos ojos que en algún momento brillaban y eran alegres, ahora no son más que el reflejo del cansancio y la tristeza de una mujer mayor y trabajadora. De las diez imágenes que componen la serie, no pasan desapercibidas aquellas en las que María está desayunando o de camino al comedor social del barrio. En ambas se puede ver cómo ya no le queda nada, únicamente unos cuantos trozos de pan y la comida que le ofrecen.

A diferencia de la situación de María, en la que reina la soledad, la primera finalista, Constanza Portnoy, ha dado visibilidad a la vida que llevan Jorge y Vero, un matrimonio discapacitado que ha conseguido salir adelante y dar una vida digna a su hija Ángeles. Portnoy ha titulado esta serie “Fuerza de vida, fuerza de amor”. Ha demostrado que el amor, el apoyo y la aceptación mutua son los tres pilares fundamentales para que toda familia, a pesar de las adversidades que pueda tener, consiga ser feliz y perseverar.

El amor es su único salvavidas

La imagen más impactante es sin duda en la que se ve a los tres abrazados. Vero mira con devoción a su marido, mientras él, con una sonrisa, mira dulce y fijamente a su hija que le está sacando la lengua.

Es bastante paradójico el lema que Jorge lleva en su camiseta de tirantes. El anglicismo “cool” firma la prenda. Se podría decir que ese adjetivo está intrínseco en las personas con mayor nivel económico, a la moda, famosos, en definitiva y como su traducción indica, a la gente “guay”.

Sin embargo, ningún miembro de la familia responde a esas afirmaciones, aunque esto no quiere decir que no lo sean. Ellos han conseguido algo que para muchos puede parecer un imposible, formar una familia con muy pocos recursos y muchos problemas, intentando crear un entorno de justicia e igualdad de oportunidades para su hija. En todas las imágenes se puede apreciar que su salvavidas diario es que Jorge y Vero se escogen todos los días, es decir, su amor incondicional por el otro.

Las agresiones que sufren algunas mujeres son algo del día a día

Si bien es cierto que el amor es el tema principal de la serie de Constanza Portnoy, primera finalista del concurso, en las otras dos series de los finalistas el hilo conductor de las fotografías varía radicalmente. En el caso del segundo finalista, el italiano Karl Mancini el tema tratado son las agresiones que sufren las mujeres argentinas día a día en sus domicilios, en ocasiones por su pareja o por un familiar cercano.

Actualmente se ha producido una gran movilización de denuncia en contra de este problema, conocido como “Ni una menos”. A raíz de estas protestas la serie fotográfica ha recibido el mismo nombre, denunciando y concienciando a la población de que se debe luchar para que ninguna mujer más fallezca por estas causas.

El autor que cierra esta exposición es el fotoperiodista ruso Vadim Braydov. A través de sus obras ha mostrado las escuelas para niños que han sido conflictivos en algún momento de su infancia y que al ser menores de edad son llevados a reformatorios en los que comienzan un proceso de reinserción social, por este motivo la serie se conoce como “Escuela para niños con comportamiento divergente”.

Los autores querían mostrar al mundo que todas esas imágenes son situaciones mucho más cercanas de lo que pensamos.

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