Nepal, una inspiración para hacer el bien

El verano de 2015 no se planteaba como otro cualquiera. Alejandro, Álex para los amigos, quería hacer algo diferente. “A donde vayas este año me voy contigo“, le dijo a su prima que habituaba a irse de voluntariado cada año. Y así fue como puso rumbo a Nepal.

Antes de embarcarse en ese nuevo viaje, una amiga le habló de Sanu, la fundadora de la escuela de Sama, organización con la que decidió colaborar ese mismo verano. Gonzalo, el segundo protagonista de esta historia y quien se apuntó a esta aventura sin dudarlo, y Álex se pusieron en contacto con ella y le ofrecieron su ayuda. Después de unos meses de preparación y planes de estrategia para el desarrollo de la comunidad, partieron a donde sería su hogar durante todo un mes.

Una vez allí, conocieron a los niños de la escuela y visitaron otros proyectos independientes. “Nació en mí una iniciativa de querer crear algo con Gonzalo para desarrollar un gran proyecto”, cuenta Álex.

El problema que se les planteaba era la financiación. En una escuela donde los niños en riesgo de exclusión reciben clases gratis, ¿de dónde se saca el dinero? “Surgió la idea de que la solución saliese de la gente de allí”, comenta nuestro protagonista, por lo que decidieron impartir unos talleres de emprendimiento en los institutos cercanos.

“Surgió la idea de que la solución saliese de la gente de allí”

En Nepal, la educación se centra en la enseñanza del inglés, lo que facilitó la comunicación entre Álex y Gonzalo con los estudiantes. El objetivo de esos talleres era exprimir su creatividad, obteniendo así una ganancia mutua: los nepalíes recibían ideas para desarrollar sus negocios y ellos se apoyaron en aquellos que mostraban ciertas cualidades que pudieran servirles de ayuda. No sólo obtuvieron grandes ideas, sino que conocieron cuál era la situación de Nepal.

De aquí salieron dos propuestas: la primera era vender agua embotellada, ya que solo se bebe agua mineral, pero las relaciones que se necesita establecer con los comercios no era factible, por lo que la idea fue descartada. La segunda propuesta fue la creación de un huerto, algo que supone una pequeña inversión y tratándose de un país principalmente agricultor, parecía posible.

La vuelta a España fue con una idea en mente: volver el año siguiente y crear un huerto. Trasladaron la iniciativa a sus amigos y familiares y lo que, al principio, se trataba de un proyecto de dos, aumento en consecuencia, The Sama Foundation había crecido y se alzaba con un buen porvenir.

El siguiente paso fue crear un crowfunding para financiar el huerto. La sorpresa se la llevaron cuando recibieron mensajes de gente que quería ser partícipe de este proyecto y acompañarles en su siguiente viaje. Hasta hoy, ese ha sido el funcionamiento de la ONG, es la propia iniciativa de la gente la que hace posible el proyecto y desarrolla la escuela de Sama. El verano de 2017 consiguieron llevar a casi 70 voluntarios que repartieron su labor trabajando en el huerto e impartiendo clases a los niños y a las profesoras de la escuela. Además, se ha colaborado en proyectos independientes como la repartición de comida, la colaboración en una casa de ancianos, talleres de empoderamiento para mujeres y la cooperación en una casa de huérfanos.

Es la propia iniciativa de la gente la que hace posible el proyecto y desarrolla la escuela

Pero ¿por qué Nepal? También hay gente que ayudar en España. “Conozco muchos voluntariados en España”, responde Álex, “mi madre trabaja con personas con discapacidad y yo he trabajado en La Cañada Real y me impactó mucho más. Te encuentras un nivel de infraestructura similar a Nepal, pero a 15 minutos de la Puerta del Sol”, añade. “También es gente en riesgo de exclusión social con problemas de adaptación que no dispone de un plan para involucrarse dentro de la sociedad, pero soy joven y tengo ganas de conocer mundo, por lo que busqué un proyecto que me diera ambas cosas”.

“Te encuentras un nivel de infraestructura similar a Nepal, pero a 15 minutos de la Puerta del Sol”

Por otro lado, según comenta Álex, tienes que observar si generas un impacto positivo o perjudicial. “Sé personalmente que hay organizaciones que han generado un negocio de este tipo de viajes, donde una persona, con su buena intención de irse de voluntariado a Nepal, le cobran un dineral y le venden un pack casi turístico donde el trabajo e impacto social que estás generando es casi nulo. Además de que colaboras en la creación de un negocio donde la misión del voluntariado se disipa”.

La creación de orfanatos falsos está a la orden del día en Nepal. Por eso hay que tener cuidado y seleccionar con rigor la organización con la que se decide colaborar, y comprobar su perfil profesional, su movimiento en redes y los proyectos que han desarrollado.

Otro dato a tener en cuenta es las dificultades que estos dos chicos de 24 (Álex) y 26 (Gonzalo) años se han encontrado. El primero fue la comunicación Nepal-Madrid, mundo asiático-mundo occidental, y las complicaciones que supone ese choque de culturas. “Los nepalís viven el día a día y al querer planear algo a largo plazo las cosas se complican”.

Sujit Budhathoki, profesor de la escuela de Sama

Otro problema es la corrupción que sufre el país donde “las instituciones están totalmente controladas“. “Las ONGs lo tienen difícil para mandar dinero o recursos ya que el Gobierno se queda con una gran parte”, afirma: “Nosotros tuvimos problemas este verano cuando, al querer desarrollar un proyecto de higiene, nos requisaron los materiales (cepillos de dientes, tiritas, agua oxigenada)”.

“No nos dejaban sacarlos y nos dijeron que teníamos que pedir unos permisos que tardarían cinco meses, pero no teníamos ese tiempo. La segunda opción que nos propusieron fue pagar los impuestos correspondientes y así lo hicimos, pero seguían sin entregarnos los materiales y aplazando la entrega, así que nos ofrecieron una tercera vía, pagar dinero a unas mafias que podrían sacarlos”, añade. “Nos timaron, nos engañaron y pagamos muchísimo dinero que salió del bolsillo de la gente que confió en nosotros para que se lo quedaran dos o tres personas”, dice con cierta indignación. “Hay naves llenas de material de ONGs parado porque si no pagas, no puedes sacarlo“.

Por eso se han planteado otras vías para introducir los recursos en el país. “Queremos trabajar con la embajada que se encuentra en Nueva Delhi e introducir los materiales que necesitamos desde allí”.

Nos timaron, nos engañaron y pagamos muchísimo dinero

The Sama Foundation se desarrolló gracias a la iniciativa de varios jóvenes que trasladaron la ayuda que Nepal necesitaba. “Queremos ser una fuente de inspiración para más gente joven y provocar un antes y un después en la vida que aquellos que nos acompañen”, concluye.

About Carlota Galdón

Soy estudiante de 4º de Periodismo de Villanueva C.U.

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