La vida es un largo verso… ¿interminable?

Inmortalidad

En 1951, una mujer acudió a un hospital de Virginia porque tenía un fuerte dolor abdominal. Nueve meses después, Henrietta Lacks murió por un tumor a los 31 años. Sus células, sin embargo, siguen vivas. En el mismo centro al que acudió, el doctor Gey descubrió que las células del cáncer de Lacks podían reproducirse en un laboratorio y se regeneraban cada 24 horas. Así, Lacks murió sin saber que tenía células inmortales.

A pesar de que parece la última frontera, este no es el único ejemplo de inmortalidad que habita entre nosotros. Algunos de ellos han sido estudiados por López-Otín, biólogo y experto en genética y temas como el envejecimiento, el origen de la vida o la muerte. En la cuarta entrega del programa “Cuando Ya No Esté” de Iñaki Gabilondo emitido en el canal #0, el científico trata estas grandes preguntas para la humanidad y habla sobre el futuro de nuestra especie.

¿Dentro o fuera del ADN?

Puede que este se encuentre no tanto en nosotros ni en laboratorios sino en la naturaleza más salvaje: por ejemplo, hace años se descubrió en Siberia una bacteria que lleva viva más de 600.000 años. O existe un organismo técnicamente inmortal: López-Otín describe como “un saquito de células que vive en un charco” y que, a no ser que sea atacado por algún factor externo, no muere.

No obstante, está el ejemplo de Jeanne Calment, la mujer que más ha vivido en la historia. Llegó a coincidir en su ciudad con Vincent Van Gogh y murió en 1997 a los, como recuerda López-Otín, “122 años, 5 meses y 14 días”. Ejemplos como este llevan al científico a mirar también dentro del cuerpo humano y dentro de las “más de 3 mill millones de piezas que componen cada una de las células que forman nuestro ADN”, según el investigador.

Lo más cerca que estamos de no morir es envejecer más lentamente

Ahí, asegura, está la información que necesitamos y que llevamos recogiendo durante miles de millones de años desde que surgieron los organismos unicelulares que inauguraron la vida. Pero, hasta que logremos descodificarla, hoy no envejecer es lo más cerca que estamos a vivir eternamente. O, al menos, realentizar este proceso.

El delicado equilibrio molecular

¿Cómo? López-Otín explica que “todos los organismos tienen una armonía molecular”, que viene determinada, precisamente, por el ADN. Una vez se rompe este equilibrio, el cuerpo empieza a envejecer y nos acercamos cada vez más a la muerte. Y en este proceso es donde el investigador explica que está el secreto.

De hecho, este equilibrio siempre se rompe en el ser humano y una vez pasa esto, de momento nos queda aceptar este proceso, que para el científico es “natural”, y perseguir otro de los grandes objetivos de la humanidad: la felicidad. Esta también está medida y López-Otín cuantifica el tiempo en que podemos experimentarla en 14 días. Exactamente los mismos que Jeanne Clament arañó a la vida después de 122 años y 5 meses.

About Javier Pérez Santana

Estudiante de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en C.U. Villanueva

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