Julio Lleonart: “UPYD y su proyecto murieron”

Julio Lleonart

En 2015, con el comienzo del declive de UPYD, Toni Cantó dejó su acta como diputado. En su lugar apareció un joven valenciano llamado Julio Lleonart. Hasta ese momento era el responsable de las redes sociales de la formación magenta.

Durante sus primeros días en el Congreso de los Diputados acaparó titulares en todos los medios, bautizado por muchos como el “diputado hípster” y causó sensación durante los meses que ocupó el cargo.

Tras las últimas elecciones, tanto UPYD como el joven diputado no obtuvieron escaño. Julio Lleonart abandonó su carrera política y volvió a ser un ciudadano corriente. Actualmente, además de trabajar como consultor de comunicación, colabora frecuentemente con el programa de La Sexta Más Vale Tarde.

“A la gente le dio igual lo que habíamos hecho”

Su paso por política

Pregunta: ¿Cuándo y por qué entró en política?

Respuesta: Entré en política porque consideraba que había muchas cosas por hacer, cosas que necesitaban ser cambiadas. Desde un punto de vista no radical, no de extremos, sino lógico. Desde un punto de vista que recogía lo mejor de la socialdemocracia, lo mejor del liberalismo clásico y lo mejor de la lógica racionalista de las administraciones.

P: ¿Qué recuerdos tiene de esos meses que vivió como diputado de UPYD?

R: Los meses que viví como diputado de UPYD en el Congreso podrían resumirse como “los meses que viví peligrosamente” o “es la realidad, idiota”. Es cuando te das cuenta de que da igual lo que trabajes, da igual lo que defiendas, lo que luches, las horas que inviertas o el sacrificio temporal o familiar que realices… Llegamos a unas elecciones y a la gente le dio igual qué habíamos hecho, qué habíamos defendido o qué habíamos trabajado. Lo que hizo fue comprar el discurso de televisión de dos partidos políticos que canalizaban odio, cabreo, esperanzas… Y no reflexionó y así estamos donde estamos hoy.

UPyD y su vida después de la política

P: ¿Cree que UPYD tiene futuro, o ya es un recuerdo de un proyecto que no pudo cumplir todos sus sueños?

R: Creo que UPYD no tiene futuroCreo que es un proyecto que murió. Pero también creo que UPYD tiene mucho pasado. Un pasado del que estar orgulloso, del que sacar pecho, en el que mirarse, cual espejo y decir “lo hicimos bien”. Y sinceramente, lo volvería a hacer, sabiendo lo que sé, sin apenas cambiar nada.

“Para volver a la política, la sociedad tendría que cambiar”

P: ¿Cómo fue su vuelta la vida privada tras su paso por la política?

R: Mi vida de “vuelta” de la política a fuera de ella fue como cuando cualquier persona deja de trabajar en una empresa y tiene que buscar trabajo. Me apunté a buscar trabajo, lo encontré, y me dedico al tema de asesoría de marketing y comunicación, para PYMES, para partidos, para instituciones, para quien corresponda y lo solicite. Y colaboro en varias tertulias como profesional. Podría decirse que volví como volvería cualquiera, y así debería ser para todos los políticos que terminan sus carreras en política, sin puertas giratorias, sin ayudas, sin mochilas que nos cuesten dinero a todos los españoles.

P: ¿Se plantea volver, algún día, a la política?

R: No a priori. Creo que ahora mismo la política está como la sociedad, polarizada, enquistada, radicalizada… La postverdad lo ha tomado todo. Así que no creo que sea posible volver a la política que hay ahora. Tendría que cambiar la sociedad, tendría que cambiar la política, tendría que cambiar mucho. Pero nunca he cerrado puertas, y no voy a empezar a hacerlo ahora.

About Alba Vila

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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El desencanto de los responsables mientras las bases siguen fieles al proyecto debe conducirnos a plantearnos si lo que no tiene futuro es un es un representante que a la primera dificultad abandona. UPYD sigue vivo porque defiende un principio básico: Todos los españoles tienen los mismos derechos, sean como sean, nazcan donde nazcan y vivan donde vivan. Mientras existan privilegios, diferencias, nepotismos, cupos, amiguitos, UPYD seguirá siendo imprescindible.

“Don Julio”, usted es que no se entera. UPYD sigue, muy vivo y ajustando algunas cosas que ciertas personas no quisieron que se ajustaran en su momento. Por lo pronto, su ubicación en el espectro político. Somos ya, por definición, un partido de centro que se nutre de la socialdemocracia en sus propuestas a los ciudadanos. Lo que la gente de la calle llamaría “centro/izquierda”. Lo que les deberíamos haber dicho desde hace muchos años, no eso de “transversal” que permite que te llamen rojo o facha, según el tonto que hable.

Tal vez piense que UPYD está muerto por el desastre que nos dejó con dolo en las redes sociales cuando abandonó el partido. Está muy mal ser el responsable de informática y al salir bloquear todas las páginas de Facebook y de Twiter de muchos de sus compañeros en muchos lugares de España. Eso está muy mal, y le define como una persona poco respetuosa, que no admite que otros quieran reconducir algo tan valioso como es nuestro partido.

Además… ¿Aportó usted algo a UPYD? Prácticamente nada. Tal vez debido a su deficiente formación (resultaba grotesto ver en su currículum el texto “tiene estudios de informática”, tal vez para disimular que usted no supo acabar nada a nivel académico). O tal vez debido a su excesiva lisonjería hacia Rosa Díez, a la cual le hubiesen sido más provechosas opiniones valientes que le ayudasen a reconducir el partido dañado por su prepotencia… ella no era el partido, como alardeaba, lo que sí que era, y nadie se lo podrá discutir jamás, es una de sus principales fundadores.

Pero cometió errores… “fichar” para puestos importantes a caras bonitas, dejando de lado a militantes comprometidos. Y tan mal como lo hizo, tan mal le salió.

El tiempo pone a cada uno en su lugar. Y usted yo no sé por dónde andará ahora, ni me importa. Pero debo decirle, para que quede claro, que usted fue uno de los peores álfiles que el partido tuvo en el Congreso. No por falta de formación, esta no es imprescindible para ser diputado, sólo hace falta saber qué es la vida real y tener ideas para mejorarla. Sino por falta de inteligencia en general, cosa que ha demostrado en más de una ocasión. Un diputado no debe llevar una correa al cuello con la que su ama lo guíe. Debe tener autonomía, criterio y sentido de la honestidad profesional y social. Y usted… me callo. Que ya le he dicho bastante.

Por favor… ni se le ocurra pedir su reingreso en el partido, porque dudo muchísimo que se lo acepten. Estamos muy bien sin usted.

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