Elio Berhanyer: “Antes los modistos estaban mejor reconocidos”

Elio Berhanyer, el gran diseñador cordobés por excelencia, aprendió a pintar cuando era solo un niño de manera autodidacta. Él mismo confiesa que su pasión nunca ha sido la moda, sino la arquitectura, pues “si hubiera estudiado algo hubiese sido arquitectura”. Berhanyer recibe a cuv3 en su casa para hablar de moda y mucho más. [Vea la segunda parte de la entrevista, con el Berhanyer más íntimo]

En lo referente a su trabajo como diseñador, sostiene que el triunfo no fue una tarea ardua y difícil, ya que su primera colección, presentada en 1960, le gustó a todo el mundo: “No sé cómo tuve tanto éxito. Yo pegaba unas telas con otras, de consistencia muy dura, pero la gente compró mis vestidos”.  

Tuvo una vida muy dura durante la Guerra Civil. Cuando sólo era un niño, experimentó situaciones de pobreza que le han marcado toda su vida. “Mis motivaciones para levantarme de la cama cada día han sido distintas en cada etapa. Cuando ya tenía mi taller, era la de llegar y ver a mi gente. Hay que tener muy en cuenta que ellos son los que hacen posible todas mis ideas”, explica. Él mismo siempre ha dicho: “Deberían de aplaudirnos menos a nosotros y más a aquellos que hacen que nuestros sueños se conviertan en realidad; sin ellos no tendríamos nada que hacer”.

“Ahora tu colección va a la fábrica y no te enteras de quién compra ni qué compra”

El diseñador triunfó tanto en la alta costura como en el Prêt-à-Porter. Narra cómo, cuando se cerró la alta costura, el trato con la clienta se perdió. “Ahora tú haces tu colección, lo mandas a una fábrica para que lo reproduzcan por tallas, van a una tienda y no te enteras de quién compra ni qué compra. Por ejemplo, yo antes vestía a la reina, después ya no pude, porque no podía ir a un acto con el mismo vestido que la de al lado”, explica.

Antes, lo usual era aconsejar a las clientas, aunque el trato resultaba difícil porque muchas veces pedían prendas que no les favorecen, por lo que había que cubrir el fallo sin que ella se diera cuenta. “Cuando llegaban mujeres mayores -recuerda-, te dabas cuenta de que los brazos eran el mayor problema a la hora de confeccionar. Así que era el momento de sugerir gasas transparentes en vestido de palabra de honor”.

La muerte de MBFWM

Aunque participó en numerosas ediciones de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, afirma que el futuro de ésta no es muy prometedor. “No funciona por muchas causas. Primero porque no vienen compradores a España y la gente no sabe qué ofrecemos aquí. La alta costura ya no existe, y eso es un problema porque es lo que atrae a la gente, aunque no lo compre. Cuando es la semana de la alta costura en París, llegan las televisiones y los fotógrafos de todo el mundo, y eso nos ha faltado en España. Hubo una época en que lo tuvimos, venían Vogue y Harper’s Bazaar”, afirma.

“Me han fotografiado los grandes que ahora siguen exponiendo en museos, como Irving Pen o Richard Avedon, haciendo que mis creaciones fueran conocidas en Estados Unidos, vendiéndose en grandes almacenes de moda como Bergdorf Goodman”, añade.

Cuando se le pregunta qué ha sido lo más gratificante de su carrera, Berhanyer no duda en afirmar que por lo que más agradecido se siente es por el cariño con el que ha sido recibido siempre. Por ejemplo, Ágatha Ruiz de la Prada, de la que habla maravillas, pidió, para el programa de Bertín Osborne, que incluyeran a Elio Berhanyer en los vídeos de gente hablando sobre ella. Sobre ella, destaca especialmente su alta capacidad creativa: “Agatha es una diseñadora excepcional. Es la única persona que posee sedes en todas las grandes ciudades de la moda. En España, sus diseños pueden resultar un poco complicados, extravagantes, pero en Nueva York apasionan”.

La noche más importante de su vida

Uno de los momentos que él más destaca y que considera la noche más importante de su vida fue la presentación de su colección en México durante la Semana Internacional organizada por el Gobierno. El diseñador se emociona contando el recibimiento de todos los españoles que por aquel momento se encontraba exiliados, recordando con su colección a su patria. “Fueron tantos los abrazos y lloros que consolé, que tuve que tirar la chaqueta de esmoquin blanca que llevaba aquella noche”, rememora.

“Ágatha Ruiz de la Prada es una diseñadora excepcional”

Afirma que, antes, los diseñadores estaban mejor reconocidos. Cuando Aznar era presidente, Pertegaz y Berhanyer se reunían para cenar en la Moncloa con él. Eran los dos diseñadores españoles más conocidos. Sin embargo, Berhanyer era el más requerido. Pertegaz se sentaba a la derecha del presidente y Berhanyer a la izquierda, por ser el más antiguo en la casa. Este último fue el que propuso un homenaje a Pertegaz y fue nombrado comisario de dicho homenaje. Tres años después se hizo una exposición de los trajes de Pertegaz en el Reina Sofía.

El diseñador considera que Zurbarán fue el primer modisto de la historia de España. En una ocasión, le mandaron que eligiera a una serie de diseñadores, los cuales recibirían una fotografía de un cuadro de Zurbarán y ellos, inspirándose en él tendrían que hacer un traje. La idea no salió como planeaba, ningún vestido se acercó a los de Zurbarán. Pero fue una idea magnífica.

Cuando le pedimos que nos cuente una anécdota peculiar de alguno de sus viajes relata una que transcurre mientras se encontraba en  Nueva York para firmar un contrato con unos grandes almacenes, alojándose en el famosísimo Hotel Plaza con su mujer. Al despertarse, envuelto en una nube de gritos de entusiasmo y ruido de la calle, su mujer le pidió que se asomara a la ventana para que contemplara “cómo le recibía Nueva York”.:“Yo me quedo horrorizado. La entrada estaba acordonada y había mucha gente, y cuando me asomaba la gente empezaba a gritar”. La curiosidad de esta historia es que, pese a creerse esa reacción durante unos segundos, la muchedumbre no se encontraba ahí para recibirle a él, sino a los Beatles, que se hospedaban en una de las suites contiguas. 

Cabe destacar que tuvo a la modelo más rápida del mundo, las gemelas Abascal: Naty y Ana María. Les descubrió en una plaza de Torremolinos de cuya existencia actual duda. Sentadas en una mesa de una cafetería, ambas disfrutaban de unos helados. Su fascinación por ellas fue inmediata: nunca había visto a dos personas que fueran tan idénticas.

En esa época ser ‘maniquí’ no estaba bien visto, por lo que Berhanyer tuvo que ir a convencer a sus padres. Cuando desfilaron por primera vez, el diseñador decidió que desfilarían seguidas, provocando el asombro general del público al pensar que ambas eran la misma persona. 

Por último, Elio Berhanyer afirma que un modisto tiene que saber de todo, desde cómo quiere que anden sus modelos hasta cómo van maquilladas y peinadas. Sin estos conocimientos es imposible que los diseños sean lucidos como uno desea.

Con información de Lucía Martínez

About Fátima Caro Camuñas

Alumna de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en Villanueva C.U.

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