Si lloras, Loterías

Una fábrica de títeres por la noche, un señor al que se le había olvidado comprar el décimo del bar o una abuela que creyó que le había tocado el Gordo son los temas sobre los que han girado los anuncios de Lotería de Navidad de los últimos años. Aparte de la ilusión, los bombos y los números, todos tienen en común una cosa: nos emocionan.

Sin embargo, los spots que la ONCE y otras organizaciones lanzan en épocas como el verano, la primavera o incluso el otoño son mucho más alegres e, incluso, cómicos (¿quién puede olvidar al famoso perro Pancho?).

La intención es emocionar

Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué intentan hacernos reír o llorar? Evocar sentimientos es algo que siempre funciona. “En muchas ocasiones, cuando un anuncio apela a estas sensaciones está apelando a la memoria y recordar algo hace que liberemos mucha carga emocional”, asegura Lucía Utrera, neuropsicóloga de Másquemente.

Un anuncio que nos hace sentir hace que liberemos mucha carga emocional

Los spots cambian según la época de año porque nuestros sentimientos también varían. “En verano, la gente tiene una mentalidad mucho más de fiesta, hedonista y de disfrute. Sin embargo, en Navidad se tiene una mentalidad mucho mas altruista y familiar. La publicidad se ciñe a eso: se adapta al modo en el que la gente compra el producto”, asegura el psicólogo Miguel Ángel Martín.

Al final, que un anuncio nos haga sentir algo, que nos recuerde a algo, que nos emocione… siempre va a tener éxito. “Por eso los de la Lotería de Navidad triunfan, tanto los que apelan a la risa como los que apelan al llanto. Estos sentimientos están muy cercanos en el cerebro: se encuentran en el cerebelo. Por eso, muchas veces no sabes si reír o llorar”, afirma Utrera.

Los spots se adaptan al modo en el que la gente compra el producto

La publicidad en estos casos es muy importante:”La lotería es un producto que no es de necesidad. Entonces, hace falta construir todo un mundo de sentido, de deseo y de persuasión en torno a la experiencia para que tenga éxito”, confirma la socióloga Elisa García Mingo.

La clave es la memoria emocional

Estas campañas nos afectan porque en nuestro cerebro todo está relacionado. “La amígdala guarda la memoria emocional y, cuando este tipo de anuncios apelan a nuestras emociones, se liberan muchas hormonas como, por ejemplo, las endorfinas (responsables de que nos sintamos felices) u otras relacionadas con el estrés, lo que hace que la información se guarde con más fuerza”, explica la neuropsicóloga.

Al final, estos anuncios nos hacen sentir y nos hacen creer en esos sueños que todos deseamos. “Hay una creencia que tenemos todos en la suerte, una pervivencia de ese mundo mágico. Es un escape emocional en una sociedad muy racional en el que todos confiamos”, concluye García Mingo.

(Con información de Cristina Carrasco)

About Javier Pérez Santana

Estudiante de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en C.U. Villanueva

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