Cáncer de mama superado… y a un mes de ser mamá

Cristina Lorenzo Moraleja tenía 31 años cuando le detectaron cáncer de mama, uno de los cánceres más frecuentes en las mujeres. No entraba dentro del patrón por el que se rigen los profesionales para determinar el riesgo a padecerlo. Sin embargo, fue una de ellas. Ahora, Cristina tiene 34 años y de camino al 2017 viene Mauro, el bebé que espera entusiasmada tras dos años de tratamiento y uno de larga recuperación. “Quedarse embarazada tras un cáncer es difícil pero es posible, siempre ayudan los mensajes positivos”, explica.

Su hermana mayor Patricia es enfermera en uno de los hospitales comarcales de la zona de Valladolid. También sufrió un cáncer aunque, según ella, fue “menos agresivo”. Coincidiendo con el momento en que le detectaron cáncer a Cristina, Patricia realizaba su TFG sobre la esfera sexual en mujeres con cáncer de mama. Lo puso en conocimiento de su tutora y decidió seguir adelante aunque prefirió no comunicárselo a su hermana hasta que finalizó el tratamiento. “Mi tutora me dijo que si quería podía dejarlo. Pero dije que no. He aprendido y sigo aprendiendo, aún hay muchas dudas”, explica Patricia. Ambas hermanas se han convertido en inseparables. “Si ya estábamos unidas esto nos ha unido aún más”, aseguran.

16 sesiones de quimio

Una semana después de comunicarle que padecía cáncer de mama, comenzaron con la quimioterapia, hasta 16 sesiones. Este proceso es el más duro; caída del pelo, manchas en la cara, úlceras en la boca  y un largo etcétera. Tras un mes con el tratamiento decidió raparse el pelo. “Cuesta dar el paso”, explica.

La imagen corporal y el deseo sexual se ven mermados e incluso dañados tras el tratamiento. No solo por el cambio físico que se produce en algunos casos tras la cirugía. También por los efectos derivados por el proceso de la quimio. De todos los tipos de cáncer que hay, el cáncer de mama es el que más influye en la imagen corporal de una mujer.

“Ha edificado una casa con distintos pilares”

Una sonrisa y la “V” de victoria

Cristina explica que tras descubrir que padecía cáncer de mama decidió hacerse unas fotos en las que siempre aparecía con una sonrisa y la “V” de victoria. Mantenerse a flote rodeada de personas positiva es muy importante. “Sabíamos que lo íbamos a conseguir. No solo era cosa mía sino de todos”, declara. Su hermana destaca la importancia de ser positivos desde la familia hasta los profesionales, ya que “ha edificado una casa con distintos pilares”. Su familia, sus amigos y el equipo médico que la rodeó durante el proceso se convirtieron en luchadores de su causa.

Ambas siguen creciendo juntas, la valentía y el coraje son dos armas que llevan implícitas, han aprendido una de la otra. Patricia asegura haber aprendido de su hermana a luchar sin perder esa sonrisa. “Eso se lleva dentro”, afirma Cristina.

(Con información de Paloma Valverde)

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.