Antonio Salas, consejos sobre el periodismo de infiltración en el Máster de Datos

El periodista Antonio Salas, conocido por destapar las actividades ilegales de los neonazis de la Hammerskin y sus vínculos con los ultra-sur del Real Madrid ha conversado a través de una llamada telefónica con los alumnos del Máster en Periodismo de Datos de Villanueva C.U.

Salas, testigo protegido además de periodista, ha sugerido a los alumnos que el periodismo de infiltración es un formato muy recomendable para cubrir aquellos temas en los que el carácter ilícito de la actividad que se pretende contar hace que las fuentes no estén dispuestas a hablar con el periodista directamente. Es en estos casos, cuando la infiltración en una organización cobra sentido.

Dos pasos para una infiltración

A la hora de llevar a cabo una infiltración, Salas distingue dos etapas. La primera y más importante es la documentación. “Antes del trabajo de campo debes llevar a cabo un trabajo de documentación enorme. Es como si hicieses un doctorado sobre el tema”, destaca Salas, quien llegó a dedicar varios años al aprendizaje del árabe antes de escribir ‘El Palestino’, un libro en el que aportaba datos sobre el terrorismo internacional.

La segunda es el trabajo de campo. Aquí, la improvisación cobra un papel más relevante. Para Salas, una buena labor de documentación sobre el tema previene de situaciones en las que has de utilizar la improvisación y en las que tu verdadera identidad puede quedar al descubierto.

Realizar un trabajo en profundidad de periodismo de infiltración lleva tiempo -a Salas le llevó seis años la investigación recogida en ‘El Palestino’- y esto es algo que los medios de comunicación no pueden permitirse hoy en día debido a la crisis. Es por ello “por lo que debes encontrar un sistema que te independice económicamente y te permita ser tú el que te marques los tiempos”, tal y como afirma el periodista.

No sólo es cuestión de tiempo y de dinero

Sin embargo, el tiempo y el dinero no son los únicos factores a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo una infiltración. En este sentido, Salas afirma que hay ciertas situaciones en las que te puedes ver obligado a abandonar la investigación. “Somos periodistas y no podemos participar en el delito que pretendes denunciar”, afirma Salas. Para evitar llevar a cabo ilegalidades, ha llegado a inventarse todo tipo de artimañas ante las organizaciones. Como anécdota, dejó caer que en una infiltración en los grupos antiglobalización, logró librarse de lanzar cócteles molotov en un altercado gracias a que llevaba el brazo escayolado, simulando una falsa lesión.

Efectos psicológicos

La segunda parte de la entrevista estuvo más enfocada en la parte emocional y cómo puede llegar a afectar psicológicamente a tu vida personal.

Antonio Salas explica que decidió hacer este tipo de periodismo porque era su trabajo, no hubo otra razón trascendente. Asegura que él no se ha preparado específicamente para meterse en la piel de otro personaje  y evitar así lo que conoce como “estampamiento” o la enfermedad del infiltrado.

“Nada merece más la pena que el periodismo de infiltración”

En su caso, al trabajar solo, señala que es importante de vez en cuando pararse delante de un espejo y saber quién eres, qué estás haciendo y porqué. Destaca que no hay manera de prepararse para eso, tan sólo la experiencia acumulada sirve. Para él, los problemas no suceden cuando se está haciendo el trabajo de campo, sino después, una vez que el libro se publica y llegan las amenazas, los insultos y el odio. Como anécdota cuenta que acudir al  psicólogo no le fue de gran ayuda, ya que el consejo del especialista fue que escribiera un libro para contar su experiencia y desahogarse.

A la hora de escoger los temas para investigar, reconoce  que es la actualidad la que se impone, como le sucedió con el yihadismo justo después del 11-M, la corrupción cuando estalla la trama Gürtel y en su último trabajo, los hackers, ya que todos estamos en la red y somos vulnerables. La conclusión a la que llega Salas sobre si merece la pena pasar por determinadas situaciones, su respuesta es contundente: “Cuando te das cuenta de que tu trabajo tiene esa repercusión social, es cuando el miedo, la angustia y la soledad merecen la pena. No creo que haya nada que merezca más la pena que este formato periodístico”, asegura.

Con información de Antonio Hernández

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