Las caras de la cera

Museo de Cera de Madrid

La primera figura, de las casi 3.000 que han pasado por el Museo de Cera de Madrid, fue la de Cristóbal Colón, que dio nombre al museo en los años 70. A partir de ahí escultores, maquilladores y peluqueros participan de manera coordinada para exponer las figuras de personalidades relevantes. Desde jefes de estado como Rajoy, Obama, Putin, Fidel Castro o Angela Merkel hasta estrellas del mundo de la canción como Michael Jackson, Raphael o Montserrat Caballé convierten la galería en un paseo por la historia que vivimos en el pasado y en el presente.

Trabajo en equipo

Entre los 36 empleados que componen el Museo de Cera de Madrid, destacan cinco, que son los artífices de la creación de las figuras (escultores, maquilladores, peluqueros y responsable del vestuario). Es en el taller donde estos profesionales comienzan la elaboración cuyo proceso es igual al que se sigue para realizar una escultura convencional.

Los artífices de la creación de las figuras son escultores, maquilladores y responsables de vestuario

Para realizar una figura lo primero es hacer un busto de arcilla a mano. Posteriormente se vierte silicona y escayola líquida. Cuando la pieza se solidifica se abre por la mitad y el lugar que ocupaba la arcilla primigenia se rellena con una cera química. Los últimos retoques para darle vida a la obra pasa por las manos de expertos en caracterización.

El maestro

A sus 75 años el maquillador Ramón de Diego Nieto sigue siendo una pieza clave en el taller. Se incorporó al museo cuando tenía 32 años. Su trabajo con cada figura supone diez días, desde el maquillaje hasta la colocación del pelo, que es natural. El maquillador reconoce que injertar el pelo es lo más complicado de su labor, “cuando tienes que poner pelo es mejor que sea largo. Lo más difícil son las barbas cortas de dos o tres días o una cabeza muy afeitada porque tenemos que poner pelo a pelo”.

El maquillaje en cera es más complicado, aunque se utilicen los mismo productos

Aunque resulte sencillo a la vista y se usen los mismos productos, la realización del maquillaje en cera es más laboriosa. Antes de maquillar se debe aplicar calor para picar la cera con un cepillo de pelo duro y simular la porosidad del rostro.

El pupilo

José Quetglas es la viva imagen de la calidad profesional y artística que se cocía en el taller. Este maquillador, que hizo sus primeras prácticas con apenas 17 años en el Museo de Cera de Madrid, es uno de lo más galardonados de la historia de los Goya, con un total de 8 premios.

Pepe, como le gusta que le llamen, recuerda a Ramón de Diego con mucha nostalgia por ser uno de sus maestros y de quien más ha aprendido desde sus inicios.

De su etapa en el museo destaca las técnicas que practicó, “la experiencia fue muy buena porque allí aprendí mucho sobre cera, maquillaje de cabezas, implantación de cabello, es decir, todo lo que conlleva un trabajo hecho en equipo”, relata Quetglas.

Cuando pasa mucho tiempo hay que desmaquillar la figura

Una de las tareas más importantes en el mantenimiento de las figuras es la limpieza de los rostros. Cuando pasa mucho tiempo y el maquillaje se va deteriorando se procede a retirar la figura para desmaquillarla. La forma de hacerlo es frotando suavemente la cara con una gasolina específica hasta dejarla limpia por completo para, posteriormente, volver a maquillarla de nuevo.

Así se han realizado las 469 figuras que están expuestas. Detrás de la imagen de cera hay una labor realizada por los profesionales que conforman el taller. Camino a su 50 aniversario el Museo de Cera de Madrid sigue siendo desde la figura de Cristóbal Colón, un descubrimiento para aquellos que deciden visitarlo.

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About Carmen Umpiérrez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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