Lo que la publicidad no vende

Lo que la publicidad no vende

La R.A.E define publicidad como la divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc.

A nivel social, el significado de la publicidad para la mayoría de las personas es el de convencer a un público de que las características de un determinado producto son mejores que las de la competencia, no hay más.

Pues bien, detrás de todas las cuñas de radio, los anuncios televisivos, internet o las páginas de revistas, existe un trabajo periódico y sacrificado para que todos esos anuncios nos hagan pensar que no podemos seguir viviendo sin lo que ofrecen.

Dentro de cada empresa o agencia de publicidad sus trabajadores están expuestos a una presión poco conocida, una rutina sacrificada, una exigente entrega y en una sección importante, mal remunerado.

Clientes descontentos e incisivos, persistentes, que solo respetan sus propios horarios laborales, dispuestos a abusar del trabajo y resistencia de trabajadores si el dinero además de la imagen de su empresa están en juego.

Un nuevo idioma

Además de contar con su propio argot, que prácticamente puede considerarse como un nuevo idioma sacado casi al completo del inglés y se usan en todos los países del mundo.

Palabras como: ‘briefing’ ‘afiche’ ‘account’ ‘body copy’ o ‘chart’ son empleadas día a día dentro de las agencias de publicidad. Para entender bien este sector cuv3 habla con Carolina Balado, trabajadora de una entidad publicitaria con prestigio internacional.

Esta profesional cuenta con un amplio currículum dentro del mundo publicitario, avalado además por las múltiples compañías para las que ha trabajado dentro de varias agencias.

“Si se cansa o no haces lo que pide te vas a la calle, nunca va a ser un trabajo estable”

La mayoría de su trabajo es para el mundo digital, pero también ha trabajado en ‘off-line’. Haciendo una comparación, defiende que el trabajo “off line es mucho más inflexible con los horarios” y que “el online es para ya, más inmediatez y mucho más estresante”.

El cliente todopoderoso

En la publicidad los clientes son los que tienen la última palabra, deciden prácticamente todo el proceso y si se tiene que repetir o no. En cuanto al online y el cliente Carolina Balado comenta que “creen que en online aprietas un botón y ya está, porque están acostumbrados a la publicidad no digital, los clientes vienen de una época en la que todo se hacía a mano y con las nuevas costumbres de un click, creen que en publicidad funciona igual, cuando tiene el mismo proceso o incluso más elaborado”.

A su juicio, “lo peor es tener un cliente que no tiene ni idea de en que consiste nuestro trabajo, que no lo valoran por ser valores intangibles, porque no lo pueden tocar” además subraya que es “duro encontrar un cliente que no tiene interés porque son desconsiderados con el trabajo y tampoco aceptan consejos”.

El tamaño de la empresa del cliente no influye en el volumen de trabajo, de hecho, “el cliente pequeño suele ser más intransigente con las fechas de entrega y con todo” mientras que “los grandes están más organizados el trabajo se racionaliza mejor”.

Hay compañías pequeñas que “exigen lo mismo que otras más grandes con solo una quinta parte del presupuesto y no les importa cuanto tiempo le dediquemos en la agencia”.

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