La obsolescencia programada, ¿mito o realidad?

La obsolescencia programada

Nacemos inmensamente ricos y morimos inmensamente pobres. Leer esto puede llevarnos las manos a la cabeza e inmediatamente a revisar nuestros bolsillos… Pero, ¿quién está hablando de dinero? Estamos acostumbrados a medir la riqueza en unidades de valor. Pero, ¿qué ocurriría si ganaras la lotería pero solo te quedase un minuto de vida? El tiempo es el que pone las reglas del juego, marca el inicio y el fin de cada partida, de cada persona. Por lo que, si hasta la vida tiene fecha de caducidad, ¿qué pasa con el resto de cosas? ¿Existe la obsolescencia programada?

La garantía del producto ya lo avisa, pero ¿quién se las lee?

Una vida planificada

El verdadero problema llega cuando pasadas dos navidades desde que te regalaron eso que más deseabas, por arte de magia decide dejar de funcionar. Pero lo más sorprendente es que en la garantía ya te lo avisa. Solo que, ¿quién se lee las garantías? Es impensable pensar que aparatos electrónicos que han sido capaces de soportar una década sin dejar de funcionar, siendo ahora cada día mas modernos y costosos, puedan estar retrocediendo, y casi pasar a ser como los mensajes que recibía el Inspector Gadget de que se autodestruían inmediatamente

Por lo que, teniendo claro que sin tiempo, el dinero se devalúa casi en su totalidad, es normal pensar que la combinación de ambas magnitudes puede ser como un cóctel molotov muy beneficioso para quien lo posea. 

Todo esto se traduce en un debate que lleva sobre la mesa desde 1954, cuando el diseñador industrial estadounidense Brooks Stevens definió como obsolescencia programada la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto. De forma que los aparatos estuvieran diseñados para morir de una manera premeditada por el fabricante y así no acabar con su negocio.

Edison pactó limitar la vida útil de las bombillas a las 1000 horas.

Las evidencias

Es lógico que el hecho de estar entendiendo ahora mismo la muerte súbita de un sinfín de cosas, que durante mucho tiempo podríamos haber achacado a posibles sucesos paranormales, no es una evidencia empírica de que esto sea verdad. Sin embargo, existe una serie de ejemplos que sustentan esta idea y mantienen vigente este debate. Hace dos años RTVE emitió: Comprar, tirar, comprar. Un documental que explicaba de manera detallada la obsolescencia programada,cuv3 ha querido dedicar un espacio a este tema para tratar de resumir de una forma más visual la información que se detalla en éste.

Bombillas: En 1881 Edison puso a la venta la primera bombilla de la historia, con una duración de 1.500 horas, y no fue hasta 1911 cuando esa duración se vio aumentada a 2.500 horas de luz. Sin embargo, a día de hoy no se concibe una bombilla de esas condiciones. El documental explica este hecho remontándose a 1924 cuando se creó un cártel por los principales fabricantes europeos y estadounidenses, que pactó limitar la vida útil de las bombillas a las 1.000 horas.

Impresoras: Otro ejemplo que se detalla en el documental es el de la impresoras. Su vida útil suele ser escasa y siempre achacamos esto a un mal uso por parte de los consumidores. Además, la reparación de éstas suele ser más cara que comprar una nueva. Sin embargo, el vídeo deja muy clara la existencia de un chip integrado en el sistema de impresión, que contabiliza el número de usos, siendo el tope el fin de su utilidad.

iPods: Cuando Apple lanzó los primeros reproductores mp3, revolucionó el mercado. Eran productos novedosos, futuristas y con apariencia elegante. Pero como siempre “no es oro todo lo que reluce”, ya que si bien el producto era diferente al resto de reproductores del mercado, su batería no soportaba el año de duración. Sin embargo, el documental muestra, como Apple tuvo que hacer frente a una demanda que le hizo comprometerse a prolongar la duración de éstos.

Medias de nailon: Sin duda uno de los retos más difíciles cuando llega el invierno no es soportar las frías temperaturas, sino el momento en el que decides usar medias y que éstas vuelvan sanas y salvas al cajón de tu armario. Es todo un desafío, que lógicamente viendo los resultados ha dado mucho que pensar. ¿Cómo puede ser que no haya una forma de hacer las medias mucho más resistentes? Parece que estén diseñadas como un bien de usar y tirar, aunque no se especifique en ningún lugar. Una vez más, el vídeo nos da la respuesta, y es que a finales de los años 20, DuPont Corporation, una multinacional química estadounidense, lanzó al mercado las primeras medias fabricadas a partir de nailon, que destacaban por su resistencia y calidad. Pero pronto se dieron cuenta de que esas características no eran rentables y les estaban pasando factura, por lo que decidieron relanzar su producción de una forma mucho menos resistente, y asegurar así un nivel de ingresos estable.

Coches: No es una novedad ver por la carretera coches que parecen reliquias, algún Mini Cooper haciendo verdadera alusión a su nombre, o un Citroën 2CV recordando a Gracita Morales en Sor Citroën. Sin embargo, ¿cómo puede ser que esos coches sigan circulando, mientras que todos los días los talleres están sobrepasados por averías en los coches más modernos y sofisticados? Pero es el vídeo él que nos recuerda una vez más esta posible programación de la vida útil de las cosas. Por lo que explica que existen cajas de cambio diseñadas para aguantar 250.000 kilómetros exactos.

Está claro que si este debate aún se mantiene vigente, es porque no existen todos los indicios necesarios como para aprobarlo o, en su defecto, desestimarlo. Sin embargo, las evidencias aquí expuestas dejan muy claro el hecho de que, la programación de la vida útil de las cosas es una ventaja para las empresas, porque aseguran su rentabilidad y el crecimiento de su economía. Sin embargo, a pesar de ser una idea ambiciosa pero comprensible, ésta pierde su validez cuando se pasan por alto los bienes y derechos de los consumidores.

About Carlota Casadejust Abaitua

Estudiante de 4º de periodismo en Villanueva C.U

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