Fantasía en las Cuevas del Drach

Tres barquitas de pescadores, engalanadas con unas luces que brillan en medio de la oscuridad, navegan por el fondo del lago subterráneo ‘Martel’, uno de los más grandes del mundo. Lo hacen al son del Canon de Pachelbel. Los músicos -un cuarteto de chelo, clave y dos violines- van a bordo de una de ellas. Es el ecuador de la visita a las conocidas Cuevas del Drach, en Palma de Mallorca. Después del Canon, la banda sonora de ‘La vida es bella’, de Nicola Piovani. Un espectáculo de luz, sonido y música clásica al que cuv3 tuvo la oportunidad de acceder el penúltimo fin de semana de septiembre.

Viaje al centro de la Tierra

Desde la entrada a la cueva, rodeada de estalactitas y estalagmitas, hasta el final del trayecto, la sensación principal es la de estar en medio de una novela de Julio Verne. “Como la de ‘viaje al centro de la Tierra'”, comenta un visitante. De hecho, Verne mencionó a las cuevas en su libro ‘Clovis Dartertor’. Gente de todas las edades y nacionalidades realizan colas interminables para poder admirar este fenómeno de la naturaleza. El tour, que dura una hora y en la que se recorre un kilómetro aproximadamente, no deja indiferente a nadie. En un abrir y cerrar de ojos el paisaje cambia radicalmente.

Cuenta la leyenda que el descubrimiento de las cuevas se produjo, paradójicamente, gracias a la desaparición de una cabra. Aunque las cuevas ya eran conocidas durante la Edad Media, fueron exploradas 1896 por Édouard-Alfred Martel, un abogado francés apasionado de las ciencias naturales y la geografía, considerado como el fundador de la espeleología. De hecho él descubrió la cueva donde se halla el lago que lleva su nombre. Están situadas en la localidad de Porto Cristo, en el municipio de Manacor.

Fueron exploradas por Édouard-Alfred Martel, descubridor del lago que lleva su nombre

En contraste con el cálido clima de Mallorca en verano, una vez se accede al interior de la cueva la temperatura desciende considerablemente, aunque cabe destacar que mantiene un promedio de 18º centígrados durante todo el año. Un sendero que baja veinticinco metros es el escenario donde se exponen a izquierda y derecha las imponentes esculturas que se han ido formando con el paso de los siglos. A cada parte de la cueva se le ha asignado un nombre: Desde ‘La Bandera’, correspondiente a las rocas que dan el pistoletazo de salida, hasta el ‘Monte nevado’, una increíble formación de rocas y estalagmitas, pasando por ‘Los Baños de Diana’, un pequeño lago de agua azul turquesa.

Las más visitadas de Europa

Las Cuevas del Drach son unas de las más visitadas de Europa, registran un promedio de 4.000 visitas diarias, aumentando así la oferta turística de Mallorca, que lejos de ser únicamente playas, tiene una gran variedad de alternativas. De hecho, con el paso de los años, la visita a las cuevas se ha convertido en un indispensable para todo el que viaja hasta el archipiélago Balear. Deben su nombre a la mitología mallorquín medieval. La figura del Drach correspondía a un dragón fabuloso, con cuerpo de serpiente y alas de murciélago, apareciendo así como el guardián de un tesoro que defiende con su aspecto feroz y poderes maléficos. Siendo el tesoro en este caso las cuevas, que han de ser protegidas de cualquier forastero que las pueda dañar.

El epílogo del tour es un paseo en barca por el lago Martel. Un trayecto en el que la imaginación te puede llevar a cualquier lugar mientras contemplas las afiladas puntas de las estalactitas o el imponente lago, donde se producen conciertos de música clásica desde el año 1935.

About Pepe Luis Vázquez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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