Acompañar desde el espíritu

cuidados paliativos

“La columna vertebral de los cuidados paliativos es intentar que la gente muera sana, habiendo hecho aquello que ha venido a hacer, despidiéndose de los demás, dando gracias por lo que ha compartido y lo que ha vivido y sabiendo que algo le espera, porque hay algo que lo sostiene y siempre lo ha sostenido”, dijo Enric Benito en la ponencia que pronunció recientemente en el Centro Cultural Conde Duque.

El médico y especialista en Oncología Clínica habló sobre la importancia del acompañamiento espiritual en las últimas horas del enfermo y de cómo la muerte es un tema tabú en la sociedad. “Nos han vendido a la muerte desde el miedo y ese miedo se nos está contagiando a todos los sanitarios. Estamos produciendo un miedo innecesario a la gente”, puntualizó Benito.

Desde niño supo que lo suyo era la medicina. Se formó, trabajó en diferentes hospitales, realizó investigaciones sobre el cáncer, viajó por el mundo e impartió conferencias. Pero en la mitad de su vida se dio cuenta que no era feliz, “que había traicionado su vocación” y que ese hombre que “aparentemente había triunfado en la vida, con una familia, hijos, esposa, famoso y con un ego totalmente inflado” estaba cada vez más triste. Durante un tiempo se sumió en la depresión, vivió con incertidumbre y comenzó a buscar respuestas en su interior, ese viaje lo llevó a dedicarse de lleno a los pacientes en cuidados paliativos.

Tratar personas, no cuerpos

Benito y su equipo comienzan a trabajar cuando la gente dice que no hay nada más que hacer. “Es en ese momento cuando empezamos a actuar, pasamos de atender una enfermedad a atender a una persona”, dijo el oncólogo. Tras atender las necesidades vinculadas al dolor físico, se pasa al plano emocional, a las preocupaciones del paciente, al acompañamiento, a los sentimientos y a la familia. Además, Benito, recalca que su trabajo va más allá de las creencias religiosas y de lo que se trata es de conectar al paciente con el verdadero sentido de la vida, que entienda que es lo que ha venido a hacer aquí y hacia dónde se marcha.

“Morimos como vivimos. Pero al mismo tiempo ese es un espacio, una ventana de oportunidades, donde pueden pasar milagros o cosas inesperadas”

La paz con la que habla proviene de lo que le transmiten sus pacientes. “Al enfermo cuando tú lo miras con la mirada de sabes que vales un montón, la mirada del otro hace que tú te veas como no te has visto antes”, dijo visiblemente emocionado.

Aceptar la muerte

La muerte, dice Benito, “es un viaje apasionante que siempre acaba bien”. A la misma hay que tratarla con respeto y mucha tranquilidad, ya que es un paso más en el proceso de la vida. Recalcó en la importancia de enseñar a la familia a soltar, a dejar ir, a decir “gracias por lo que hemos compartido. Te quiero. te puedes ir”. Además, aconsejó a los presentes a sobrepasar el miedo personal a la muerte porque, según su experiencia, hay premio para el que acompaña. “Es una experiencia increíble que brinda una sensación de inmensa paz”, aseguró.

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