Bienvenidos a la calle de los pintores

pintores callejeros

Paleta, pincel en mano y mucha imaginación. Es lo único que necesita un pintor para crear arte. Como bien decía el pintor Vasili Kandinski, “el artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana”. Y así es. Los pintores -en este caso, hablamos de pintores callejeros – son artistas que, por activa y por pasiva, nos hacen crear sentimientos, ya sean de alegría o tristeza.

Madrid, como bien sabe, es una ciudad llena de artistas callejeros. Pero si nos paramos a pensar en pintores, hay una calle en especial donde les podrá encontrar: la calle San Cayetano, también conocido como “la calle de los pintores”. Entre diez y quince artistas consiguen que una calle, estrecha y bastante pequeña, sea transitada, todas las mañanas, por variedad de personas de distintos países, especialmente los domingos.

Un día cualquiera en la calle San Cayetano

Entre los muchos artistas que dan luz a “la calle de los pintores” está a Olga. Esta pintora callejera, de 53 años de edad, lleva 20 años exponiendo sus cuadros a aquellas personas curiosas que contemplan los pueblos españoles pintados a mano.

Sentada en su silla, Olga observa cómo admiran sus cuadros pero son pocos los que pagan por tener un cuadro suyo. Muchos pintores creen que las ventas han descendido a causa de la crisis que España está pasando por estos momentos, pero siempre habrá fanáticos por la pintura que estén interesados por sus cuadros. Aseguran que los extranjeros compran mucho, y sin embargo siempre habrá gran variedad de compradores.

“Lo mismo te pide un extranjero un cuadro de toreros que un español un encargo para regalárselo a su abuela”

A unos metros más abajo está Pedro García (nombre ficticio ya que el artista no ha querido decir su nombre verdadero), quien lleva 30 años exhibiendo sus pinturas clásicas e impresionistas. El pintor de más de setenta años de edad muestra sus cuadros, desde una joven mujer mirando por la ventada hasta un autorretrato suyo, sin revelar el precio que pide por ellos.

“Depende de lo que tarde en pintar, estimo un precio. Yo pongo por una hora, entre seis u ocho euros. Si, por ejemplo, en pintar un cuadro tardo 12 horas, pues el precio estará entre 72 y 96 euros”, explica el artista no reconocido de larga trayectoria.

De generación en generación

Cada pintor tiene asignado un espacio y un lugar. El Ayuntamiento de Madrid da a los pintores unas licencias para que, legalmente, puedan vender con tranquilidad por las calles. “Es muy importante tener una licencia, si no no podríamos estar todos aquí. El Ayuntamiento de Madrid es quien te da este permiso, pero actualmente, y desde hace muchos años, es más difícil obtenerlo”, explica Olga mostrando su licencia y comentando que ella la tiene porque, anteriormente, tanto sus abuelos como sus padres vendían los cuadros en el mismo lugar donde está ella.

About Paloma Monge

Estudiante de 4º de Periodismo y Edición de Medios Digitales en Villanueva C.U,

1 comments

Las pinturas de la imagen de portada, son una pintora llamada Alegría. Tiene 95 años. Muy probablemente, la persona más longeva del rastro de Madrid.
El artículo está interesante y bien redactado. Añado esta información que creo enriquece el contenido, más si la imagen es, sino me equivoco, de Alegría Fernández.

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