Una exposición para entender que los refugiados no son solo cifras

Laura Galaup Guerra, periodista freelance, alumni Villanueva y colaboradora en medios como eldiario, Cadena Ser o La Marea, puso rumbo a los Balcanes junto al fotógrafo Jesús Poveda para hacer una cobertura especial de la crisis migratoria tras el primer gran éxodo del siglo XXI. En Madrid estos dos reporteros se dedicaban a hacer periodismo social y sabían que allí encontrarían muchas historias, que luego podrían publicar en los medios de comunicación españoles. Así fue, y a su vuelta publicaron en El Mundo, La Marea, Ahora Semanal y Ctxt.es.

Ahora, muestran su trabajo en una exposición online, Crónicas del barro, en la que resumen su experiencia en doce crónicas y un buen puñado de impactantes imágenes que reflejan a la perfección el drama de estos refugiados.

Viaje cargado de historias

P: En este “viaje”, ¿qué ha sido lo más duro que se ha encontrado?
R: Por un lado, las historias de los refugiados. Chavales jóvenes universitarios que salían huyendo de Siria porque les obligaban a alistarse en el ejército, una madre que se puso a llorar al recordar la dureza del viaje en una balsa de plástico cruzando el mar Egeo con sus tres hijos pequeños… Al escuchar esas historias, empatizas con ellos y es difícil mantener la distancia. Emocionalmente el recorrido fue duro. Y físicamente también acabamos destrozados porque hicimos la ruta a su ritmo.

P: ¿Tuvo problemas con la policía y el personal que iba encontrando durante su marcha?
R: Con los trabajadores de ONG nunca hemos tenido problemas. Al contrario, siempre nos han ayudado y con algunos mantenemos relación. Muchos tenían nuestra edad y un compromiso social, empatizábamos fácilmente. Con la Policía sí que hemos tenido algún problema. Por ejemplo, en la frontera entre Serbia y Croacia. Ahí la ruta se institucionalizaba, hasta llegar a ese punto los refugiados pagaban por el transporte y eran víctimas de chantajes. En ese tramo, de Macedonia a Croacia, era más sencillo para nosotros desplazarnos junto a ellos. Croacia ya es Unión Europea, y la Policía no nos dejó subirnos al tren en el que seguían su camino los demandantes de asilo. Lo intentamos, pero no encontramos la forma de colarnos.

Era muy frecuente preguntarles “Where are you from?” Y que te contestasen: “Germany”

P: ¿Algún inconveniente que no previó antes de salir?
R: El mayor inconveniente que nos encontramos fue el idioma. Cuando estuvimos preparando aquí el viaje, no nos imaginábamos que iba a ser una barrera, creíamos que con inglés y francés nos serviría. Pero no fue así, era difícil encontrar a demandantes de asilo que hablasen un inglés fluido. Y nosotros no hablábamos árabe. Cuando les parábamos, les explicábamos por gestos que éramos periodistas, y en la primera pregunta en inglés ya nos dábamos cuenta que íbamos a necesitar ayuda. Era muy frecuente preguntarles “Where are you from?” Y que te contestasen: “Germany”. Obviamente no eran de Alemania, su objetivo era llegar a ese país. Pero aún con poca fluidez, estaban deseando hablar contigo, por gestos o dibujos te explicaban cómo les había ido en el mar o te preguntaban por España. Cualquier muestra de empatía por nuestra parte, la agradecían. Sin duda, de esta experiencia hemos aprendido que hay que empezar estudiar árabe.

Una exposición en la red

P: ¿Qué me puede contar de la exposición?

R: Por ahora es una exposición online, nos encantaría que se llegase a exponer físicamente, pero por ahora no lo hemos conseguido. Es una forma de contribuir a dejar de pensar en refugiados como cifras y ponerles cara y contexto. En la exposición mostramos fotos de los refugiados recorriendo kilómetros a pies, cargando a bebés, de la ropa y juguetes que van tirando porque están hartos de llevar tanto peso, de niños jugando, de familias esperando y relacionándose dentro y fuera de los campos de refugiados. Pero también hay fotos de migrantes magrebíes que intentaban llegar a Europa a través de esa ruta.

P:¿Tras este largo recorrido tenía pensado hacer la exposición o la idea surgió conforme iba montando todo lo que había hecho?
R: No, de hecho fuimos con pocos objetivos. Queríamos probarnos y como mucho vender algún reportaje. A la vuelta nos planteamos la idea de hacer un proyecto audiovisual, que hemos llamado las Crónicas del barro. Hemos colgado audios, fotos y alguna historia que no nos daba para un reportaje. La idea de hacer una exposición online llegó ya en Madrid. Cuando Jesús editó las fotos, nos daba pena que no se pudiesen difundir y que se quedasen en una carpeta del ordenador. Llegamos a la conclusión de que lo mejor era el proyecto audiovisual con una exposición fotográfica.

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