102 pisos en 47 segundos para tocar el cielo de Nueva York

47 son los segundos necesarios para conocer la historia de una nación. Un ascenso de más de 100 plantas que te sitúan en el edificio más alto de Estados Unidos con 542 metros de altura y que han desbancado al histórico Empire State. Esta altura equivale a 1.776 pies, como símbolo de la liberación del país coincidiendo con el año en el que Estados Unidos firmó la Declaración de Independencia.

Los neoyorkinos, acostumbrados a los rascacielos, no pueden evitar detenerse ante su reflejo y contemplar a la que conocen como la torre de la libertad, “Freedom Tower”. Un símbolo de la superación de todo un país que decidió reconstruirse tras el catastrófico 11 de septiembre de 2001.

Este recorrido a través de la historia lo realizó esta redactora de cuv3. Todo apuntaba a que se iniciaría ante los pies del “One World Observatory”, pero era inevitable detenerse a contemplar las dos fuentes que ahora preservan el espacio en el que un día se encontraban las torres gemelas, donde perdieron la vida más de 3.000 personas. Un pequeño jardín cuida este espacio y te hace olvidar de que te encuentras en medio de la ciudad de Nueva York. Todo se resume al sonido del agua, acompañado de un silencio sobrecogedor que nos confirma que estamos en la Zona Cero del desastre.

Bienvenidos al One World Observatory

A pocos metros del recuerdo un edificio llama la atención, el observatorio, abierto al público desde el 29 de mayo de 2015. La torre hace que demos un paso atrás y levantemos la vista más de lo normal. Una sensación extraña, el cielo y la estructura se convierten en uno, haciendo casi imposible saber cuándo acaba el primero y empieza el otro. Este gigante de hierro no necesita presentaciones, sus enormes puertas nos invitan a entrar. La taquillera nos devuelve a la realidad y nos recuerda que estamos ante un nuevo espacio turístico que promete recaudar millones de dólares en apenas unos meses, “Adultos 32 dólares, niños 26. Bienvenidos al One World Observatory”

Tras pasar un exhaustivo control de seguridad, similar incluso al que con miedo realizamos al pisar suelo americano, un enorme mapa del mundo se ilumina dándonos la bienvenida en español y marcando nuestro país de procedencia. Tras recuperar nuestros objetos, recolocarnos la ropa y devolver la típica bandeja blanca del control, continuamos nuestro camino. Una cueva descoloca a todo el que allí se encuentra, con enormes rocas de un color rojizo se ilumina con mensajes como “el sólido skyline que hoy ves está formado por esta roca” de constructores, diseñadores, ingenieros… todos aquellos que estuvieron implicados en la construcción del observatorio más alto de los Estados Unidos.

Un enorme mapa del mundo se ilumina dándonos la bienvenida en español

Una vez atravesado este camino de formaciones rocosas, los guías de todas las nacionalidades posibles. Te introducen en los ascensores, que hasta ese momento, no parecían tener nada de especiales. Cuando se cierran las puertas todo cambia. Las cuatro paredes se iluminan, haciéndonos creer que los que nos rodea son ventanas. Desde la planta baja en la que nos encontrábamos, hasta la 102 podemos ver la reconstrucción de más de 500 años de la historia de Manhattan, desde la llegada de las colonias holandesas hasta la construcción del propio “One World Observatory”, mientras alcanzas una velocidad de 23 kilómetros por hora.

La mayor altura de Estados Unidos

Sin darnos cuenta nos encontramos a la mayor altura a la que podemos llegar en un edificio en los Estados Unidos. Aun así todo está oscuro, ninguna ventana, ningún observador al que asomarnos, solo una sala que reproduce imágenes de la vida cotidiana de los neoyorkinos que se resume entre coches, taxis, metro, gente y más gente… hasta que la música que le acompaña se detiene. Las enormes pantallas dejan al descubierto una vista panorámica de más de 80 kilómetros, que ha permanecido oculta durante más de 14 años y que muestra ante nuestros ojos prácticamente toda la ciudad de Nueva York. La ciudad que nunca duerme queda bajo nuestros pies. Desde el barrio de Harlem atravesando todo Central Park, hasta Staten Island cruzando por el puente de Brooklyn, y dejando a un lado la pequeña Estatua de la Libertad. Un observador al que no le falta detalle a través de los ventanales, y que además de un lujoso restaurante y su típica tienda de souvenirs cuenta con un detalle más, un “Sky Portal” en el que los más valientes deciden asomarse y observar imágenes de vídeo en directo de la calle que se encuentra cien pisos más abajo.

La vista panorámica de más de 80 kilómetros ha permanecido oculta durante más de 14 años

Sin embargo, este edificio que costó más de 4.000 millones de dólares no solo tiene un fin turístico, a pesar de los miles de dólares que se recaudan diariamente con las visitas, sino que en él encontramos oficinas de servicios financieros e incluso una antena de la CBS con la que la televisión ha mejorado la calidad de su señal.

Sin ninguna duda nos queda una sensación, la de que los estadounidenses lo han vuelto a conseguir, sorprendernos y dar una lección de cómo de todas las situaciones, incluso las más dolorosas, podemos sacar algo bueno y reconstruirnos. Y todo ello, además de crear un gigante de hierro que visitarán los miles de turistas que recorren cada día la gran manzana y que dejan en la ciudad millones de dólares.

About Claudia Kohlvelter

Estudiante de 4º de Periodismo y Edición de Medios Digitales en Villanueva C.U.

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