Cómo visitar Córdoba en menos de doce horas

Diez horas es el tiempo que se necesita para dar un paseo por la España de Al Andalus. A solo una hora y cuarenta y cinco minutos, en AVE, de la capital está Córdoba, capital del Califato, esperando a los turistas para lucir sus bellezas. Si aún no has pensado en un plan familiar para Semana Santa, aquí tienes una idea original. Paseo rápido, una botella de agua y un buen mapa de la ciudad es lo único que necesitas para poder recorrer en un solo día todo lo que la ciudad te ofrece. Empezamos.

Una mañana en Al Andalus

Salida a primera hora de la mañana de Madrid. El recorrido en tren es el tiempo perfecto para que te organices, recomendación: llevar las entradas compradas para poder visitar la Mezquita y el Alcázar, las colas para comprarlas en el momento hacen perder mucho tiempo necesario para poder visitar otras zonas de la ciudad.

[La visita a Córdoba en 12 horas, en imágenes]

Llegada a Córdoba, si el día ya se plantea como ajetreado no se necesita taxi para llegar al centro. Un paseo de 20 minutos para empezar el día y pasar de la zona comercia al barrio árabe. Una vez en él, la torre de la Mezquita es la guía para llegara tu primera visita. La belleza del templo musulmán, actual Catedral, de la ciudad no necesita descripción, solo tienes que entrar y disfrutar.

De allí pasamos al Alcázar, es mejor realizar todas las visitas de monumentos por la mañana. Durante los meses de invierno, los días de entre semana, el horario de visitas es hasta las dos y media. Los jardines del Alcázar es lo más relevante del edificio, que da una idea de como eran los ratos de ocio de los califas y de los reyes cristianos, posteriormente.

Fino cordobés y aceitunas “machacás” para el aperitivo

Finalizadas estas dos primeras visitas toca un merecido descanso para reponer fuerzas para la tarde y disfrutar de un vino, como no, fino cordobés con unas aceitunas “machacás”. Después de descansar y llenar el estómago mejor una visita tranquila, los patios. En invierno el circuito solo mantiene abiertos seis patios, que cierran entre enero y marzo, pero que dan una idea de como son en su momento dulce, el mes de mayo. Casas de vecinos en las que en siglos pasados vieron convivir, a la vez, familias de musulmanes con judíos y cristianos y que ahora son uno de los mayores reclamos turísticos de la ciudad.

Entre los naranjos de Córdoba

Si consigues no perderte entre los enredos de las calles de la judería, y más aún si lo haces, conseguirás encontrar teterías de estilo árabe y grandes restaurantes en los que comer. Un plato típico heredado del pasado musulmán de la ciudad, las berenjenas con tempura y miel de caña, y que se ha convertido en una tradición en Córdoba. Para conseguir la comida nada mejor que recorrer Córdoba al olor de sus naranjos. Calles repletas de estos árboles que en su momento de flor dan aroma a toda la ciudad.

Pasear, pasear y pasear es el mejor plan para la tarde. Perderse por su calles y entre ellas descubrir la la plaza de la Corredera, un lugar de estilo castellano, pero con los toques de color que da Andalucía. Y para finalizar, antes de dejar el pasado y volver a la zona comercial propia del 2015, disfrutar del atardecer de la ciudad a través del Puente Romano de la ciudad.

Una vez realizada esta ruta llegar al tren, sentarse y cerrar los ojos para repasar el día y lo vivido ayudará a relajarse y aprovechar el viaje, esta vez, para dormir.

About María Rodríguez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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