Juicios paralelos o el fin de la presunción de inocencia

Los juicios de temas escabrosos tienen gran presencia en la televisión española, incluso muchos programas les dan un cobertura especial. Esto es algo permitido por la ley vigente, la cual señala que los juicios orales puedan ser abiertos al público y dentro de esto se incluye a los medios de comunicación.

El problema de los juicios televisados comienza cuando los medios realizan unas coberturas del caso sin respetar lo suficiente la diligencia periodística, es decir, se desencadenan juicios paralelos o, lo que también se denomina, penas de telediarios. Estas expresiones hacen referencia a cuando los periodistas hacen aportaciones paralelas sobre un caso que se está cursando por la vía judicial, y que por su gran influencia sobre las personas, se desencadena en muchos casos un daño al derecho de presunción de inocencia.

Este asunto aumenta su gravedad cuando el juicio está formado por un jurado popular, el cual está compuesto por ciudadanos de a pie que deben decidir sobre la culpabilidad o inocencia de alguien, intentado dejar de lado las diversas informaciones recibidas por los medios de comunicación. Xosé Ramón Rodríguez Polo, profesor de Opinión Pública, señala cómo nacen los jurados populares en España: “La ley del jurado popular cuando se instauró en España fue de una manera un poco populista: aquí todo el pueblo decide, la gente puede juzgar, puede hacer el mismo papel que hace un juez… Y no es cierto, y menos en este tipo de asuntos tan sensibles”.

“El juez tiene que ser la mirada más objetiva”

El caso Asunta

En el juicio por la muerte de Asunta Basterra Porto sus padres fueron los acusados y un jurado popular, formado por 9 ciudadanos españoles, debía dar su veredicto sobre la inocencia o culpabilidad de Alfonso Basterra y Rosario Porto. Una deliberación secreta y durante la cual no pudieron tener ningún tipo de comunicación.

La cuestión reside en que hasta la celebración del juicio final pasan 2 años en los que este jurado popular recibe informaciones de los medios e inevitablemente se forman su propia opinión sobre el caso, algo que afirma Xosé Ramón Rodríguez y que por este motivo refuerza la idea de que el juez debe ser quién establezca las garantías judiciales: “Al final la gente que forma parte de ese jurado está condicionada por lo que ha ido informándose, las noticias que han salido, por la visión que ellos ya se han construido. El juez tiene que ser la mirada más objetiva“.

About Verónica Moreno

Estudiante de 4º de Periodismo y CGM en Villanueva C.U

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