Una alumni en Shanghai: “La clase que más disfruto es la de chino”

Desde que empezó a estudiar Periodismo y EBS en el Centro Universitario Villanueva, Almudena Calvo no se cansó de aprender. Ahora, tras cuatro años de carrera en Madrid, ha decidido finalizar sus estudios en un destino desconocido y lejano para muchos: Shanghai.

En primera persona, la alumni Villanueva cuenta para cuv3 cómo han sido sus primeros meses en la ciudad china: “Impresiona conocer a fondo a la gente local, sus vidas y sus preocupaciones, y darse cuenta de que no somos tan distintos”.

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P: ¿Cómo fueron los primeros días en China?

R: La sensación de aterrizar en Shanghai fue la de trasladarse a otro mundo muy distinto al de Europa. Lo primero que me llamó la atención de la ciudad fue su enormidad y su paisaje. Es diez veces más grande que Madrid y, por supuesto, le gana en altura. Mires a donde mires ves rascacielos, centros comerciales y mucha gente. Sus habitantes representan la mitad de España, son 24 millones las personas que viven en Shanghai bajo un cielo que siempre tiene un azul “sucio” por el alto nivel de contaminación.

“La sensación de aterrizar en Shanghai fue la de trasladarse a otro mundo muy distinto al de Europa”

P: ¿Qué es lo que más le ha impresionado?

R: La singular mezcla que supone Shanghai. Consumismo, vanguardia y cultura asiática conviven con naturalidad en esta ciudad china. Impresiona caminar por sus calles plagadas de tiendas de precios desorbitados y dar por perdido el concepto del barato “made in China”. Impresiona cómo una parte de los chinos compran de manera compulsiva porque para ellos es un modo de mostrar su singularidad entre tantos millones de iguales. Impresiona comprobar que, al pie de los majestuosos rascacielos, encuentras barrios de un nivel adquisitivo bajo, de calles sucias, casas que se caen a trozos…

P: ¿Cómo es su día a día?

R: Vivo en el campus de Shanghai University, por lo que el edificio donde se imparten las clases está bastante cerca. Tengo clases todos los días y la que más disfruto es la de chino. En los ratos libres y fines de semana me dedico a conocer la ciudad y su gente. También he tenido la oportunidad de conocer una fundación donde doce niños con discapacidad rescatados de distintos orfanatos de China conviven y tienen una educación adaptada a sus necesidades. Pasar tiempo con ellos es siempre uno de los mejores ratos de la semana.

“Los noodles y el arroz son el pan de cada día”

P: ¿Le costó adaptarte a la gastronomía?

R: La gastronomía es un punto interesante, y en ocasiones duro, de la experiencia de vivir en China. Los noodles y el arroz son el pan de cada día, y el toque picante no falla casi nunca. ¿El punto positivo de la comida china? Es barata y saludable. Si comes en los puestos de la calle y en los restaurantes pequeños no sueles pagar más de dos euros, y por ahora no conozco a nadie que haya engordado en este país. ¿Desventajas? No parece que los locales de comida pasen ningún control de sanidad y la comida occidental es escasa: si la encuentras suele tener un “sabor chino” decepcionante. Eso sí, en mi caso siempre “bu lá”, sin picante por favor.

P: ¿Qué es lo que más echa de menos de España?

R: La familia y los amigos -el amor necesita tiempo, y es en tu hogar donde tienes el cariño más sólido y las relaciones más leales-, los horarios -donde esté una comida a las tres de la tarde y una buena siesta…-, las pequeñas tradiciones españolas y la capacidad de entenderte con cualquiera en tu propio idioma, en vez de hacerle mímica a cada chino que te atiende para cualquier cosa.

Nuevas oportunidades

P: ¿Cómo es el ambiente universitario?

R: Muy enriquecedor. Gente de todos los continentes viviendo una misma experiencia, cada uno aportando su forma de ser y su cultura. Lo mismo estás bebiendo cerveza en el campus con alemanes, que saliendo de fiesta con franceses, o hablando de religión con marroquíes, o tocando la guitarra con españoles, o debatiendo sobre política con chinos. Lo interesante de ser joven y estar en un país diferente buscándote la vida es que nunca sabes lo que te vas a encontrar cada día.

P: ¿Cree que es un buen destino para los jóvenes?

R: China todavía tiene mucho que decir al mundo. Es un gigante desconocido para muchos occidentales que alberga tristes contrastes y realidades paradójicas fruto de su intento por seguir el camino de nuestras sociedades. Rebosa de una energía incansable para el trabajo y un respeto admirable por su historia. Por eso, es un destino que recomendaría a los jóvenes que están estudiando como modo de conocer una filosofía de vida importante en nuestro mundo, o a aquellos que se están estrenando en el ámbito laboral como posible pasaporte para un futuro prometedor en su profesión.

About María Royo

Estudiante de cuarto de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva.

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