Halloween se vive de otra manera en Irlanda

Destacada Halloween Cork 2015 (cedida por Sam Clarke)

Ha pasado más de una semana desde que los muertos tomaran las calles. Pero aún permanece vivo el recuerdo de la polémica festividad a la que tantos sentidos se le atribuyen y cuya naturaleza aún permanece en disputa. En cuv3 hemos decidido cabalgar con los cuatro jinetes para traerte la verdadera historia de Halloween: el origen celta de la noche de los muertos. Descubre cómo se vive la velada de los espíritus en Irlanda.

La herencia

En la cultura celta, el año llegaba a su fin con la recogida de la última cosecha, probablemente debido al carácter agrario de su economía. Esta festividad era conocida como Samhain, que del irlandés antiguo se traduce como “fin del verano”. Pero para los antiguos, el Samhain también era el día en que la distancia entre el mundo de los vivos y los muertos se estrechaba, permitiendo a los muertos vagar sobre la tierra con propósitos indescifrables.

La tradición sugiere que los disfraces y en especial las máscaras, tenían el propósito de alejar a los espíritus malignos de los hogares. Al parecer, entre los pobladores celtas del norte de España era tradición celebrar banquetes alrededor de las tumbas de los antepasados en la noche de Halloween.

“El Samhain es un legado que otorga identidad y aviva nuestra cultura”

Actualmente, y especialmente en Irlanda, la tradición se mantiene muy presente en las comunidades locales. “Para nosotros la noche de Halloween o el Samhain es un legado que nos otorga identidad y mantiene viva nuestra cultura”, afirma Aoife Potter-Cogan, coordinador general del Centro Cultural Dragón de Shandon (CCDS) de Cork. Una vez al año, este centro cultural dirige una procesión en la que participan más de 300 horripilantes y admirables criaturas, presididas por un gigantesco dragón construido a mano.

“2015 ha sido un año increíble para el CCDS, ya que por fin hemos reavivado el espíritu de la tradición en el corazón de la comunidad corkeña. El hecho de que haya coincidido con el 10º Aniversario del Dragón de Shandon lo hace más increíble si cabe. No podemos esperar a prender de nuevo la llama de la imaginación para el próximo Halloween.” asegura Potter-Cogan, rememorando la fundación de la asociación en el año 2005.

Y lo hace con la ilusión de un niño que, aunque no pide caramelos de puerta en puerta, si que cuenta con la financiación de varios benefactores locales para continuar con la tradición. “Es el espíritu de los antiguos celtas el que da vida al dragón de Shandon”, insiste con vehemencia. En los panfletos del evento se puede ver impreso el nombre de los impulsores: en su mayoría funerarias y centros culturales de la ciudad.

La leyenda de la calabaza

Según una vieja leyenda irlandesa, hubo una vez un criminal llamado Jack “El tacaño”, del cual se decía que era tan malvado, que hasta el mismísimo Satanás hubo de subir desde los infiernos para comprobarlo. Bebieron juntos durante largas horas, hasta que el Rey del Inframundo quedó convencido de su maldad. Entonces, le reveló su intención de llevárselo consigo para que pagara por sus pecados. Como última voluntad, Jack pidió a Lucifer que se convirtiera en una moneda para pagar su última ronda. El diablo accedió y, apresuradamente, Jack metió la moneda en su bolsillo, junto a un crucifijo, para así atraparlo.

A cambio de recuperar su libertad, Satanás accedió a regañadientes a no admitir jamás el alma de Jack “El tacaño” en el Infierno. Con lo cual, tras la muerte de Jack, al ser éste rechazado en el Cielo, llegó ante las puertas del Infierno, donde el diablo lo esperaba. Aún así, Lucifer, preso de una rabia impotente, le arrojó unas llamas que Jack metió en una calabaza, creando así una linterna con la que iluminar su eterno errar entre el mundo de los vivos y el de los muertos. De ahí que en la festividad de Halloween se prendan calabazas huecas con que adornar los hogares: para que el más vil de los monstruos ahuyente al resto de espíritus malignos.

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