Ser “cobaya humana” nunca estuvo tan de moda

La crisis económica ha afectado a todos. Profesionales, mayores e incluso a los más jóvenes. Ganar dinero ya no es una tarea tan fácil como lo era antes y, por ello, cualquier oportunidad parece tornarse apetecible. Quizá esta sea una de las razones para que los ensayos clínicos hayan aumentado vertiginosamente desde el año 2010 en número de participantes. Son muchos los que ahora se apuntan a experimentar con fármacos en distintos hospitales a cambio de dinero.

Es un dinero extra que viene muy bien a final de mes

Y es que, por ley, todo medicamento ha de haber sido probado previamente en un ser humano. En España llegan a realizarse en torno a 750 ensayos clínicos al año, de los cuales unos 70 experimentan con voluntarios sanos. Esto supone una participación de más de cuatrocientos pacientes que prestan su cuerpo para que se observen en ellos las distintas reacciones que puedan causar.

Objetivo: ganar dinero

La gran mayoría de aquellos que participan no es tanto por el avance de la ciencia como por la persecución de un único objetivo: ganar dinero. Y es que la compensación económica oscila de entre los 400 y los 3.600 €. Esta cifra depende de la duración y de las molestias que puedan generar en la vida cotidiana de los pacientes, ya sea por diferentes extracciones de sangre o el numero de ingresos hospitalarios.

Este es el caso de Laura, que es una de las participantes de un estudio de bioequivalencia que prueba la metabolización en sangre de un medicamento para embrazadas en distintas pacientes sanas en el Hospital Universitario de La Paz. Laura es profesora y ha estado tres años viviendo en el extranjero. Volvió a España hace unos meses y no ha encontrado trabajo, por lo que ha visto en esto una excelente oportunidad de ganar un dinero extra mientras sigue en paro.

Laura sigue un tratamiento que dura noventa días y está remunerado con 3.500 €. El principal problema reside en que ha de acudir tres veces al día a la Unidad de Ensayos del Hospital, lo que lo hace difícil de compaginar con su día a día: “Al final es muy complicado porque acudir tantas veces a la unidad se puede volver molesto dependiendo de la distancia en la que estés y en la forma en la que te puedas desplazar”. A pesar de ello, Laura se siente contenta con el estudio: “Es un dinero extra que viene muy bien. Además, los ingresos son como una fiesta del pijama. Somos doce mujeres muy diferentes: unas estudian, otras trabajan…es muy divertido”.

El perfil ha cambiado

El perfil de los voluntarios hasta ahora solía ser de mayores de edad, sobre todo jóvenes de entre 18 y 25 años. La gran mayoría eran estudiantes pero, con la crisis económica, cada vez es más frecuente ver trabajadores en paro con edades avanzadas que ven en esto una oportunidad para ganar un dinero extra.

La forma de contactar con los voluntarios se realiza sobre todo a través de redes sociales, que han facilitado mucho la tarea de los organizadores de los estudios. “Con la crisis sobran los voluntarios”, explica Juan Pedro Merino, jefe de enfermeros en la Unidad de Farmacología de la Universidad Autónoma de Madrid. “Me acuerdo que incluso tuvimos que llamar en una ocasión a reclutas del Ejército de la Marina porque eran los únicos que nos aseguraban su participación. Ahora los cupos se llegan a llenar en menos de una hora”, comenta.

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About Juan Muñoz Serrano

Estudiante 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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