Lourdes, una peregrinación que engancha

¿Qué hay en Lourdes que te hace viajar 12 horas en un autobús acompañando a enfermos? El pasado mes de octubre cerca de 1.000 personas entre voluntarios, discapacitados y peregrinos salieron hacia el Santuario con La Hospitalidad de Madrid. Una de ellas fue Gabriela, una estudiante gaditana de 18 años que quiso ir a Lourdes por seguir el ejemplo de sus hermanas mayores. “Crees que vas haciendo un servicio y son los enfermos los que te enseñan cómo debemos afrontar y valorar la vida”, confiesa.

¿En qué consiste?

Lourdes es un  pequeño pueblo francés donde los voluntarios y los enfermos viven y comparten todo. Se hospedan en el llamado hospital, que es un edificio preparado para acoger grandes grupos de personas. Los voluntarios van uniformados y se dividen en camilleros y enfermeras. Ellos van con pantalón gris, camisa azul y jersey azul  marino. Las chicas van con un uniforme formado por una toca y una especie de traje azul marino con delantal, un cierto aire a monjas. “Hay que ir mentalizado de que no dispones de tu tiempo”, declara Julio, un joven empresario de 35 años que peregrina por quinto año consecutivo.

“Vamos para hacer el bien y volvemos descubriendo como ellos dan un vuelco a nuestra vida”

A cada voluntario se le asignan uno o dos enfermos en concreto, aunque terminan ayudando a todos ya que la mayoría necesita ayuda para ducharse, para acostarse y levantarse y para vestirse. Como subraya Amelia, ama de casa de 43 años, “vamos para hacer el bien y volvemos descubriendo como ellos dan un vuelco a nuestra  vida”. Los colaboradores llevan consigo un pequeño cuaderno azul donde se explica su horario del día. En la portada encuentras la frase de “amar, dar, servir y olvidarse”. Es el lema de la Hospitalidad.

El padre Bernardo, que tiene ya treinta peregrinaciones a sus espaldas, dice que cada uno vive estos cuatro días de una manera diferente y asegura que en ningún momento se ha  sentido cansado de acompañar a los enfermos, porque en Lourdes es donde descubre realmente la felicidad.

Esta última ha sido la 88ª peregrinación de la Hospitalidad de Madrid. Han sido un total de 600 voluntarios, entre camilleros y enfermeras, 240 enfermos y cerca de 100 peregrinos (no voluntarios), los  que acompañaban. “Son días de fraternidad, de alegría, de esperanza; todos  volvemos felices”, añade Lucía, una joven estudiante de arquitectura. La Hospitalidad de Madrid se cuida de mantener “el espíritu de Lourdes” en Madrid, organizando salidas con los enfermos una vez al mes.

Esto es Lourdes, una forma de vida que engancha.

About Maria Masaveu Mateos

Estudiante de 4º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva Natural de Jerez de la Fra.

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