Réquiem por el Café Comercial

La tristeza aparece siempre cuando menos te lo esperas. Es un sentimiento caprichoso que deja un vacío en tu interior y una sensación de pesimismo que pesa sobre tu alma. Vuelven acompañándola los buenos y los malos momentos que dejan cicatriz, que provocan dolor y agonía que nos recuerdan que cualquier tiempo pasado fue mejor.

El cierre del Café Comercial es uno de esos momentos que describe la tristeza. Un café que pervivió 128 años, resistiendo los estragos de la guerra y el tiempo pero que, al final, ha perdido la batalla. Un café que ha dejado una huella en la memoria colectiva en el que su escaparate se ha vuelto un homenaje improvisado donde los clientes, madrileños y de fuera, han querido rendir homenaje al lugar que unió tantas historias. Aún hoy los homenajes improvisados se agolpan en las paredes y los cristales del café, ahora en silencio, recordando lo que supuso para la literatura, para la historia de Madrid y para los madrileños. Hoy el rostro de  la ciudad tiene una nueva cicatriz.

“Estimados/as clientes/as del Café Comercial:Después de tantos años de actividad del Café Comercial nos dirigimos a vosotros para comunicaros el cierre con fecha del día 27 de julio de 2015. Es una lástima tener que escribir un mensaje como éste, pero ha llegado el día del cierre y, por ello, queremos agradecer de todo corazón la confianza que nos habéis brindado durante estos muchos años llenos de maravillosas experiencias.

Esperamos que os quede un buen recuerdo del Café Comercial y quisiéramos agradecer de corazón vuestra confianza durante todo este tiempo que habéis compartido con nosotros.

Recibid un cordial saludo. Café Comercial”

Parte de la historia de Madrid

Desde sus inicios  a finales del siglo XIX; el Café Comercial fue un lugar elegido por poetas, novelistas y pintores. Al igual que el emblemático Café Gijón, el Café Comercial fue un espacio de tertulias, reuniones políticas y de aquellos novelistas amateurs que buscaban el reconocimiento de los escritores de renombre y su mecenazgo. La novela de Camilo José Cela La Colmena refleja el antiguo ambiente del Café, no en vano el autor se inspiró en el antiguo Café Europeo, que se ubicaba enfrente, en el número 1 de la misma Glorieta de Bilbao.

Con su cierre desaparece el llamado Rincón de don Antonio, el pequeño homenaje del café a otro de sus grandes tertulianos, el poeta Antonio Machado y que dirigido por los poetas Rafael Soler y Pablo Méndez presentaban todos los viernes un libro de poesía. Poetas asiduos al Café Comercial fueron Blas de Otero, Gabriel Celaya, Gloria Fuertes, José Hierro, José Manuel Caballero Bonald, Ángel González, Tomás Segovia… y lo son actualmente: Luis García Montero, Ana Rosetti, José Elgarresta, Arturo Pérez-Reverte…

Con el cierre del Café Comercial, Madrid pierde una pieza de su historia y de su cultura

Ahora todas esas historias han enmudecido y reposan junto al bullicio del Mercado de Fuencarral y los cines Roxy. Solamente queda el silencio incómodo que parece propagarse por Malasaña y por Madrid. El silencio impera por las salas vacías. Pero los escaparates y sus muros siguen hablando, siguen clamando al cielo: se han convertido en un lugar de peregrinación, de recuerdo y de memoria colectiva donde ciudadanos anónimos dejan su poemas, sus comentarios, sus anécdotas…

Porque nadie muere mientras es recordado y ni el paso del tiempo puede borrar nuestras huellas a pesar de haber finalizado nuestro camino. Y, aunque no podamos alzar la voz y gritar contra el silencio imperante y nos convirtamos en un susurro que se disipa por el aire, muchas veces son los muros y sus pintadas los que nos recuerdan y avivan la memoria colectiva mientras nos sumergidos en el mar de la amnesia y del olvido.

About Daniel Fernández Abella

Estudiante de 4º de Periodismo de Villanueva C. U. Me apasiona la historia, la escritura, la poesía y viajar. https://www.facebook.com/escritosyrevolucion/

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