El fraude del “cuponazo cervical”

La dolencia de cervicales se ha convertido en el recurso más utilizado para defraudar a las compañías de seguros, y es por eso que en la jerga de aseguradoras y abogados se le conoce con el sobrenombre de “cuponazo cervical”. En nuestro país, el engaño a las compañías aseguradoras supone 780 millones de euros al año.

En España, tratar de defraudar a las aseguradoras de automóviles es una práctica muy extendida,  sobre todo en aquellos colectivos más afectados por la crisis, para ser exactos, los jóvenes menores de 26 años que representan el 38,5% de los delitos detectados. Pero no solo los jóvenes tratan de engañar a las compañías, a ellos les siguen las empresas con flotas de vehículos, especialmente las pymes. La cifra de 780 millones de euros relativos al fraude es superior a la media de facturación anual de buena parte de las aseguradoras de coches. No obstante el 95% de los engaños se localiza en los seguros de automóvil frente al 5% de las motos.

Como reza en el informe El Fraude al Seguro Español: “Ya no hay accidente de tráfico sin esguince cervical”

Las causas del engaño

Las razones del incremento espectacular de los casos de fraude a las compañías aseguradoras de vehículos son las consecuencias directas de la crisis económica. A todo ello debemos sumar la tasa descendente de matriculaciones de vehículos y el consiguiente envejecimiento del parque.

Entre las lesiones más habituales que los accidentados alegan ante su aseguradora es el “latigazo cervical”, en ocasiones con daños mínimos en los vehículos o incluso inexistentes. Desde el punto de vista de las aseguradoras  que lo califican irónicamente como “cuponazo cervical”, es como si realmente al asegurado le tocase la lotería, ya que hay casos en los que el afectado ha obtenido una invalidez permanente o incluso una pensión vitalicia,  percibiendo indemnizaciones que rondan los 6.000 euros cuando en realidad no han sufrido el mínimo daño.

Cómo se detecta el fraude

La imagen de un accidentado colocándose un collarín para entrar en la compañía de seguros y quitándoselo tranquilamente al salir ha dejado de ser un sketch de humor o una leyenda urbana para convertirse en una realidad demasiado habitual.

Dejando a un lado la ficción, son muchos los lesionados que acuden a la consulta del médico de la compañía con el collarín puesto quejándose de fuertes dolores y expresando la imposibilidad de realizar ciertos movimientos elementales. A partir de ese momento, será función del facultativo determinar si existe fingimiento o veracidad ya  que se trata de una lesión de valoración subjetiva. Actualmente las compañías utilizan criterios como el tiempo transcurrido desde el accidente y la visita a urgencias o la cuantía de los daños en los vehículos implicados, encargando estudios y peritajes para establecer la relación causa-efecto entre la colisión y la supuesta lesión.

La opinión del experto

Javier Álvarez-Blázquez, abogado, lleva 35 años defendiendo del fraude a las compañías aseguradoras.

Pregunta: ¿Cuál es la legislación al respecto del fraude al seguro de automóviles?

R: La legislación que regula los procedimientos en los que se reclaman indemnizaciones derivadas de accidentes está contenida, básicamente, en el Código Civil, Ley de Contrato de Seguro,  Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor y Ley de Enjuiciamiento Civil.

P: Los profesionales del sector se quejan habitualmente de que no exista un órgano especializado en la lucha contra este tipo de delito…

R: Es cierto, la ausencia de control sobre estas conductas y la falta de campañas de información sobre la gravedad y consecuencia de determinadas actividades es evidente. Además es difícil conseguir detectar desde un primer momento estas actuaciones fraudulentas ya que siempre comienzan con un viso de realidad que las camufla perfectamente.

P: ¿Cuales serían las sanciones de confirmarse el fraude?

R: Las penas que el Código Penal atribuye a la estafa y a las falsedades en documentos siempre son de privación de libertad.

P: ¿Qué opinión le merece que exista una cierta justificación social ante el fraude a pequeña escala a los seguros?

Aunque es cierto que la crisis económica da origen a un incremento de la picaresca, el fraude en el seguro no tiene justificación alguna. Los perjudicados por esta actividad delictiva no son tan solo las compañías de seguros, sino todos los ciudadanos.

About María Matos

Estudiante de 4º de Periodismo

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