El jardín secreto del barrio de Salamanca echa el cierre

“Federica and Co va conmigo, Federica and Co soy yo”, cuenta Federica Barbaranelli. Esta tienda de decoración para el hogar fue la primera en llegar a un pequeño patio de la calle Hermosilla, lugar que con el tiempo se ha convertido en un jardín secreto en el centro de Madrid. Ahora, tras 14 años de historia, Federica ha decidido ampliar horizontes y se muda al norte de España, donde comenzará un nuevo proyecto. Este lunes 28 de septiembre la tienda cerrará sus puertas, pero no sin antes organizar una fiesta abierta al público para que todos los que quieran puedan despedirse.

La marca comenzó en el año 2002, cuando Federica volvió a España tras realizar algunos viajes y conoció a Elsa, a quien hoy considera como si fuese de la familia: “Nos sentamos un 15 de octubre y decidimos montar una tienda juntas. El día 1 de noviembre abrimos. Nació sin pensarlo, como una aventura en quince días”, recuerda con nostalgia. Y es que, posiblemente, uno de los momentos más especiales que han vivido durante todos estos años fue el primer día de vida de Federica and Co.

Después de algún tiempo juntas, Federica y Elsa separaron sus caminos en el negocio, y Federica continuó con el proyecto. Además de vender artículos para el hogar, Barbaranelli también daba cursos de cocina y celebraba cenas clandestinas en el jardín, una experiencia inolvidable para los que pudieron disfrutarla. Además, abrió una web, “a la que hay que mimar como a una tienda física”, lo que le permitió ampliar el negocio.

“Me gusta comprar cosas que me gustan y, como me gustan, las puedo vender”

Si hay una palabra que define a la marca es “creatividad”, que según Federica es una manera de ser, es algo que llevas dentro. “Todos los productos que he ido eligiendo han sido por gusto, porque me gusta comprar cosas que me gustan y, como me gustan, las puedo vender. Siempre me he quedado corta, si pudiera comprar todo lo que me gusta, hubiera tenido setecientos millones de metros cuadrados”, cuenta Barbaranelli.

En el jardín hay otras marcas y, aunque tienen algunas cosas en común, ofrecen al público cosas diferentes de forma que cada una tiene su propio nicho de mercado en este espacio. “En el mundo hay muchísimos creadores y emprendedores y artistas, ¿por qué mezclar cosas y crear ambientes iguales cuando puedes crear exclusividad?”, explica Federica.

Una mudanza al campo

La tienda ha regalado muchos momentos mágicos a su dueña, pero también ha habido épocas difíciles en las que sacar el trabajo adelante ha sido muy costoso. “La parte creativa no siempre va de la mano de la parte gestora”, cuenta Barbaranelli, “nunca pude ofrecer suficientes productos en la tienda porque este negocio me resultó ser muy poco beneficioso”.

Este es uno de los motivos por el que la marca se traslada a Cantabria, pero no el único: “Yo llevaba mucho tiempo queriendo cambiar de vida, a mi no me gusta la ciudad”, confiesa Federica. Con su primer sueño cumplido de abrir una tienda, ahora hará realidad el segundo y comenzará una nueva etapa lejos del ritmo agitado de la capital.

About María Royo

Estudiante de cuarto de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva.

Deja una respuesta