Enrique Meneses, el fotógrafo total

Presentación de la exposición del Canal Isabel II sobre Enrique Meneses.

Cuentan algunos periodistas de los que estuvieron presentes en el conflicto de Sarajevo en 1993, que mientras todos se apresuraban a cruzar la “plaza de los francotiradores”, un hombre mayor andaba despacio de un lado a otro, pertrechado con un arma peculiar. Su nombre era Enrique Meneses; fotoperiodista español, de fama internacional, cuyas capacidades para correr habían sido “aniquiladas por el tabaco”, según sus propias palabras.

Meneses falleció en el año 2013. Hoy se hace un recorrido por su obra vital en la exposición del Canal Isabel II que permanecerá hasta el 26 de julio en la sede de la calle Santa Engracia, 125.

Nacido en 1929 e hijo de periodistas, Meneses se inició rápidamente en el mundo profesional. Con apenas veinticuatro años partió sin billete de vuelta hacia Oriente Medio para huir de la asfixia que le suponía vivir en la España de la posguerra. Conocedor de idiomas por haberse criado a caballo entre Francia y Portugal, apenas tuvo problemas para desenvolverse por los escenarios más convulsos del mundo, y tuvo ocasión de asistir a algunos de los acontecimientos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX.

Pasó cuatro meses con los guerrilleros cubanos, junto a Fidel Castro y el “Ché”

Armado con su primera cámara, regalo de juventud de su madre, pudo tomar testimonio fotográfico de las revueltas en Egipto y los primeros años de gobierno del presidente Nasser. Después recorrió África durante algún tiempo, informando para diversos medios extranjeros. Revistas y agencias fueron sus mejores clientes. Un par de décadas más tarde sería él quien se atreviera con el negocio de la comunicación; Meneses fundó revistas de viajes y agencias de información con las que cubrió las bodas reales de España y Bélgica, entre otros eventos.

Una fotografía sencilla y fácil de comprender

Su debut internacional fue en mitad de la revolución cubana del año 57. Llegó a La Habana dispuesto a cubrir las obras de construcción de un túnel submarino para una revista francesa, pero se topó con el panorama del conflicto y decidió tomar cartas en el asunto. Consiguió sortear a la policía del dictador Batista y a los muchos centenares de periodistas de todas las nacionalidades que intentaban abrirse un hueco hasta el foco revolucionario. Meneses rebasó el cerco ayudado por la resistencia y pasó cuatro meses en la Sierra Maestra con los guerrilleros, junto a Fidel Castro y el “Ché” Guevara. Vendió la exclusiva a Paris Match y así se consagró como fotoperiodista ante el mundo.

Compañeros de Meneses aseguran que él no era un gran conocedor de la técnica fotográfica. Pero precisamente por la simpleza de sus encuadres logró captar con naturalidad a personalidades como Martin Luther King o a JFK con Jruschev. Una fotografía sencilla y fácil de comprender. Sin ambages.

“Setenta por ciento de paciencia, veinte de profesionalidad y diez de potra”. Ésta era la materia porcentual de la que estaba compuesto el periodismo, según Meneses. Muchos coinciden hoy en que el tiempo y sus cámaras le han dado la razón.

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