El juego del escondite, una metáfora del conflicto sirio

“Aquí no hay agua, pasamos hambre. Los rostros de los niños están amarillos porque no comen lo suficiente. En Siria al menos teníamos comida, pero aquí todo es más difícil. La guerra es mejor que esto, volveré y moriré allí antes que morir aquí de hambre. Esto no es vida, mi alma está exhausta, mi alma ha dejado ya mi cuerpo”. Este es el duro testimonio de Zaienb, una mujer siria refugiada con sus cinco hijos en Líbano. Se inicia ya el quinto año de guerra en Siria, algo que parece no tener fin.

No es la única imagen del drama de Siria. Hay otra mucho más gráfica e inquietante. Un niño de apenas 6 años rastrea el asentamiento en busca de sus amigos. Se trata del juego el escondite, la única manera que tienen de evadirse durante unas horas. Pero cuando se acaba el juego se da cuenta del duro día que, junto con su familia, debe afrontar.

Fatoum Al haussein Rahal es la protagonista de esta historia y del cortometraje realizado por David Muñoz. Ella hace un recorrido y muestra cómo se vive en un asentamiento. Asegura que se pasa el día caminando por el refugio intentando conseguir algo para sus hijos y al mismo tiempo trata de localizar a su marido que se quedó en Siria.

“Aquí si no trabajas no tienes vida”, declara Rahal

Ayuda internacional

Acción contra el hambre es una de las principales organizaciones humanitarias que está haciendo todo lo posible por ayudar a los refugiados sirios. Nuria Berro Fernández, una de las responsables del Departamento de Comunicación Externa, se encarga de hacer proyectos de sensibilización, que consisten en humanizar a la gente. El último que ha llevado a cabo la organización, junto con el cineasta y director David Muñoz, ha sido el cortometraje El Juego del Escondite.

La idea consiste en visibilizar la realidad de los refugiados sirios y trasladar esto a la sociedad y a la comunidad internacional. El título hace referencia al día a día de los niños que juegan al escondite para evadirse de la dura realidad y de los adultos, que intentan esconderse de la situación su país.

“Si España acogiera el mismo porcentaje de refugiados que el Líbano, serían 12,6 millones de personas”

Tanto Carla Fibla como Nuria Berro tienen claro que una solución política es la única posible al conflicto. Además es necesario un compromiso efectivo de la comunidad internacional así como un apoyo financiero directo y el reasentamiento de ciudadanos sirios en países occidentales.

El conflicto sirio

El conflicto sirio comenzó el 15 de marzo de 2011, cuando unos adolescentes expresaron su profundo malestar contra el régimen y fueron detenidos, torturados y asesinados. Las familias de los jóvenes pidieron explicaciones y es así como se inician las primeras revueltas.

En un principio solo se trataba de manifestaciones pacíficas que, según avanzaba el tiempo, eran acalladas con una fuerte represión. Pero se produce un duro y peligroso enfrentamiento. En un lado se encuentra una parte de la oposición contra el régimen y, en el otro, el Gobierno junto con las Fuerzas Armadas del país. Además, a esto se une la injerencia extranjera.

Sin embargo, esto solo era el principio de lo que para muchos sería un infierno. Los sirios no tienen otra alternativa que huir de su país, debido a la complicada situación en la que se encuentran. Sin duda son los principales perjudicados de esta guerra, puesto que en los cuatro años de conflicto han muerto más de 200.000 personas, hay 3,8 millones de refugiados en los países vecinos y 7,6 millones de desplazados. Estas cifras es la voz de alarma que tiene que escuchar la comunidad internacional para prestar ayuda humanitaria de emergencia a más de 12,2 millones de sirios.

“En estos momentos hay un gran descontrol y la información es escasa”, explica la periodista Carla Fibla

Es una angustia despertarse todos los días en busca de recursos para poder sobrevivir. La desesperación ha llevado a algunos a cruzar el Mar Mediterráneo en busca de una vida mejor e incluso los grupos armados se aprovechan de esta situación para reclutar a sirios.

Una vez que consiguen huir de Siria intentan asentarse en cualquier lugar que les proporcione cobijo pero el día a día no es nada mejor de lo que han dejado atrás. Aquellos que no son refugiados oficiales viven en unas condiciones inhumanas, intentan conseguir cosas básicas como comida, bebida o una simple manta.

Con información de Alejandra Morata

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About Carmen Umpiérrez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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