Los discapacitados más capaces de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce

La Fundación Carmen Pardo-Valcarce nació en 1948 cuando su precursora, que da nombre a la ONG, escuchó la petición de un grupo de personas de la leprosería de Trillo, que le pidió que sus hijos pudieran criarse y educarse alejados de la enfermedad. Desde entonces la Fundación no ha dejado de crecer y en la actualidad está presidida por su nieta, Carmen Cafranga Cavestany. Son 13 los talleres de discapacitados que están en marcha y dan trabajo a 120 personas.

Accenture, Telefónica, Ikea, Loewe o Neck and Neck colaboran con la fundación

Debido a que lepra ha sido completamente erradicada, el objetivo de la fundación ha cambiado y ahora intentan dar empleo al mayor número posible de discapacitados. Estas personas, que siempre han sido discriminadas por la mayoría de empresas, demuestran día a día en los talleres en los que trabajan, que su condición no va reñida con un trabajo impecable. Accenture, Telefónica, Ikea, Loewe o Neck and Neck son algunas de las 64 empresas que conocen su excelente labor y colaboran con estos talleres de discapacitados.

Una huerta en el centro de la ciudad

Cabe destacar La Huerta de Montecarmelo, lugar en el que se encuentra la sede de la fundación. Esta reciente iniciativa ha tenido un éxito rotundo. Cada una de las 200 parcelas pueden ser alquiladas por 91, 50 euros al mes y permiten a sus propietarios beneficiarse de lo que en ellas cultiven. Además son supervisadas por 18 horticultores de lujo con discapacidad.

Las flores son las protagonistas de los grandes eventos. Una boda sin ellas no sería lo mismo, por ello en el taller se lo toman muy en serio y cada vez son más las personas que confían a estos profesionales los centros florales que decorarán las mesas en su gran día, especialmente aquellos que se casan en la finca La Muñoza.

Es necesario ver para creer la alucinante labor que llevan a cabo en la fábrica de muebles. Si no fuera así, El Corte Inglés no los vendería en sus tiendas de la Castellana y Pozuelo. Sillas, mesas, cómodas, bandejas, nacimientos… ¡hasta clavos anti-pájaros, para evitar que se posen en las ventanas! Todos los artículos son elaborados de forma artesanal: se sierran, pintan, lijan, barnizan y decoran en el taller, para ser vendidos a continuación en su tienda, Fundashop, o distribuidos a las empresas.

Hasta Correos tiene trabajo para ellos

Cada día llegan a la nave 1.521.935 sacas de todas las partes del mundo para que los empleados las laven, reparen y ordenen. Y es que no hay nada que no sepan hacer. Entre cuatro personas, bajo el mando de un mecánico, te lavan y reparan el coche, mientras te tomas un café en el Fun Bar, atendido también por personal discapacitado, o disfrutas de un partido en el Club de Padel y Tenis Fuencarral.

En el obrador de chuches un reducido y selecto grupo de personas manipulan las chucherías para nada más y nada menos que el VIPS y El Corte Inglés. Tartas, bolsas, brochetas, árboles de Navidad…

En la imprenta se llevan a cabo las tareas muy complejas, como la elaboración de libros, catálogos, revistas, invitaciones de boda… Incluso, el Servicio de Filatelia de Correos les encomienda la misión de recortar y clasificar los diferentes sellos que se envían a los coleccionistas.

Por todas estas iniciativas la Fundación Carmen Pardo-Valcarce ha sido premiada en innumerables ocasiones, hasta de forma internacional por Naciones Unidas, que  en 2007 la incluyó en su Business Guide de las 85 ONG’s mundiales de mayor confianza para realizar alianzas empresariales.

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