Marco Martínez, de actor a dueño de un bar de moda

Marco Martínez es un actor español y un joven emprendedor en constante movimiento que dedica su tiempo a pasárselo bien haciendo lo que le gusta, ahora sumergido en nuevos proyectos y dueño de tres bares en el corazón de Madrid.

Empezó a probar en el sector del espectáculo entrado en la adolescencia con tan sólo 13 años. Cuando estuvo convencido de que era vocación y no un juego de niños, dejó la Educación Secundaria terminada y se encaminó a hacia un apasionado mundo llamado interpretación.

Es un actor que destacó en ‘Amar en tiempos revueltos‘  de ‘RTVE‘ con el papel de ‘Ángel‘ , un joven sacerdote, en el que estuvo trabajando cinco temporadas. Cuando era más joven interpretó a un niño que padecía cáncer en la película ‘4ºPlanta’, y también apareció en la película ‘El Calentito‘ y en la serie ‘Hospital Central’ de Telecinco entre otros.

Hace más de un año inauguró uno de los bares más conocidos del barrio de Las Letras de Madrid, Matute 12, que se caracteriza por su comodidad, el buen ambiente, el servicio y la visita frecuente de caras conocidas de la televisión y del cine.

Inicios como actor

P:¿Con qué edad empezó a formarse? ¿Siendo tan joven ya tenía claro a lo que se quería dedicar?

R: Empecé a estudiar interpretación desde los 13 años hasta los 18. Dejé de estudiar con 16, hasta la ESO. Fue una opción así como para probar cosas y descubrí que esto sí me gustaba. Me apunté a clases de teatro para hacer algo nuevo. Primero estuve con Gina Piccirilli, luego con Adam Black y luego he ido haciendo seminarios y otras cosas…

P: ¿Su familia se dedicó a la hostelería?

R: Sí, precisamente era de lo que quería huir y pensé que la interpretación sería divertido porque no tiene nada que ver con la hostelería y al final la cabra tira al monte. Empecé con la interpretación desde chiquitito pero como lo has mamado al final parece que es lo que te sale.

P: ¿Qué significa para usted ser actor?

R: Algo que sientes y que desarrollas. Si te gusta un texto juegas con él y llegas a algo. Está claro que si lo sientes y lo llevas innato sale bien, yo lo siento y me lo paso bien y para llegar a eso algo hay ahí que te mueve. No es un sufrimiento; ni grabar 12 horas ni estudiar 30 páginas. A mí la interpretación me ha gustado desde siempre y he jugado a ello; haciéndome el ciego o metiéndome en cualquier personaje.

P: ¿Cree que lo que le dio la fama fue su papel en la película ‘4º Planta’?

R: Me dio ahí algo. También con un director como Antonio Mercero; si se fija en ti, algo hay. Me lo pasé muy bien. Además entré de los últimos, mi personaje lo re-escribieron y fue uno de los secundarios. Tenía unos 16 años lo que interpretábamos a adolescentes de uno o dos años menos.

La vocación para interpretar es innata, si la sientes sale bien

P: Lo más actual que ha hecho ha sido un papel en “Amar en tiempos revueltos” ¿Qué me puede contar? Su personaje era Ángel, un sacerdote. ¿Cómo se documentó para interpretarle? ¿En qué se siente identificado con Ángel?

R: Estuve 5 temporadas en la serie. El personaje no empezaba así. Ángel era un chaval pícaro, era algo más cercano, y de repente me dijeron: no, que se va a hacer cura. Y me pregunté: a ver cómo lo hago para que todo el mundo se crea que éste es cura…(risas) Ha sido un papel con el que he disfrutado muchísimo. Me he documentado yendo a la iglesia. Me aprendí el Padre Nuestro y leí muchas cosas que no me sabía. Aprendí cómo se desenvuelve un cura en una misa, cómo le da el beso a la señora, necesitaba buscar los detalles que iban a hacer creíble mi personaje.

P: ¿Por qué llega su personaje, Ángel, a dudar de su condición religiosa?
R: Porque se enamora. Se metió un poco a sacerdote por supervivencia, no se metió por creencias. Ángel era un personaje muy humilde y en aquella época, en 1934, si querías comer o estudiar al final uno se metía a seminarista. Ése fue su caso. Él al final encontró un camino, le gustaba ayudar pero precisamente no le gustaba la Iglesia Católica como institución. Ángel entendía la parte de ayudar y las herramientas buenas que tenía la Iglesia.

Volcado en su restaurante

Matute se caracteriza por su innovación, en un ambiente cómodo y muy apetitoso para el paladar y sin límite de horarios. Es una cafetería, restaurante y bar de copas. Se inauguró hace un año y tres meses y Marco tiene otros dos bares más a su cargo: ‘Carbones’ y la ‘Terraza Atenas’

P: ¿Quién era Matute?

R: Matute fue el señor que compró estas tierras. Teníamos dudas por el nombre, nos guiamos por la plaza… fue la calle que mereció ser plaza, dudamos entre llamarle ‘La merecida’ pero al final nos decantamos más por Matute, nos gustó mucho su sombrero, porque era noble y quisimos jugar con la idea del sombrero y de allí nació la M bajo el sombrero.

P: ¿Qué tiene Matute que le diferencia de los demás bares de Madrid?

R: Es un sitio cálido. Lo que hemos pretendido en Matute, nuestra filosofía, es que la gente esté cómoda, esto engloba la iluminación, la música, la decoración, la presentación de la comida, el trato con el cliente… pero sobre todo, el leimotiv, es que la gente se sienta bien y a parte cómoda. Vendemos sonrisas porque la gente quieres pasárselo bien; porque si estás cómodo, vuelves. No hay que pensar en horarios porque si tú vas a tu casa sabes que está abierta siempre. Los domingos ofrecemos un “brunch“, está muy bien.

P: A simple vista parece que no tiene ninguna relación  ser actor y la hostelería, pero en el caso de Matute es posible, ya que eres actor, algunos de tus socios también lo son, parte del personal, en la clientela también se ven muchas caras conocidas del mundo de la interpretación…

R: Siempre lo hemos tenido, los tres socios nos dedicamos un poco al mundo del espectáculo. En Matute es algo indirecto porque la mayoría de nuestros amigos son artistas y al final, si vienen tus amigos, vienen los amigos de tus amigos, y  te mueves en el mismo círculo. Algunos camareros también son actores, es una profesión muy inestable, todos hemos pasado por camareros… Aquí no hay ninguna exclusividad, el artista que viene aquí es porque no le molestan, es un sitio más y ellos también se sienten cómodos en Matute.

P: Hábleme de esa cripta secreta tan original, ‘Le Cabine”. ¿Qué es?

R: Al final es una parte más de Matute. Me inspiré en un garito de Nueva York que tiene ese rollo con la cabina igual. Teníamos una salón más, preferimos cerrarlo y reservarlo para cenas privadas. Todo el mundo puede reservar ahí.

P: ¿Qué planes de futuro tiene?

R: Seguir aquí, siempre abriendo más cosas, mejorando lo que tenemos y con proyectos nuevos. Queremos abrir un local en Cádiz, un chiringuito en la playa. Por ahora nos enfocamos en Matute. Nacho Fresneda, uno de mis socios, que ahora ha estrenado “El Ministerio del tiempo” él se sigue dedicando a la profesión y yo estoy más aquí controlando un poco, pero me divierto haciéndolo. Y ya que estoy aquí quiero hacer más cosas.

P:¿Volvería a trabajar como actor?

R: Volveré, siempre he dicho que este era el plan B, que está saliendo muy bien, pero ahora se ha convertido en el plan A, pero siempre podemos volver al plan A. Son cosas muy diferentes pero en las dos disfruto. El trabajo es disfrutar, si no estás jodido. Lo que hagas, hazlo con pasión.
Son muchas horas tanto de actor como en la hostelería pero los dos son trato con el público, tanto en una como en otra: en una no lo ves pero están mirándote y en la hostelería es un directo constante.

About Inma Bibiloni

Técnica en Realización de Audiovisuales y estudiante de Periodismo

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