Pasando revista al Parlamento Europeo

Mientras en toda Europa están las alarmas encendidas ante cualquier indicio de atentado yihadista, el riesgo parece aumentar cuanto más se acerca uno al corazón de la Unión. Y aunque esta redactora de cuv3 entre en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas como un visitante más, una posible amenaza de bomba que acabó en falsa alarma pareció en un principio querer evitar nuestro acceso a la institución europea. Toda una metáfora de la psicosis por la seguridad que se ha asentado en el Viejo Continente.

Afortunadamente, y no sin estar condicionado por su brevedad, un recorrido por los pasillos y el hemiciclo del Parlamento Europeo y un breve coloquio con la eurodiputada de UPyD Beatriz Becerra permitieron a los estudiantes de Villanueva C.U. hacerse una idea de cómo respira Europa desde uno de los pulmones de la Unión.

Portavoz ante los estudiantes

La eurodiputada, con una experiencia de siete meses en el Parlamento Europeo y la aspiración de ser un ventana que desempañara los desconocimientos de los estudiantes acerca de cómo fluyen las relaciones en el edificio de las decisiones comunitarias, otorgó a los presentes cuarenta minutos de coloquio en los que no faltó la alusión los temas que, de más estricta actualidad, escuecen a la Unión Europea.

El terrorismo, literalmente en el orden del día en aquella ocasión, fue la primera cuestión que los estudiantes propusieron. Becerra, que remarcó insistentemente el concepto de “discurso del odio”, habló de los sucesos acontecidos en París y toda la espiral de amenaza que desde enero rodea a Europa como algo que “ha calado en el corazón de Europa”. El terrorismo es un fenómeno que pone cara a lo que la diputada definió como “el campo de batalla entre el Estado de Derecho y el odio”.

En cuanto al protagonismo que Grecia ha adquirido en medio de la actual tensión con el Eurogrupo, Becerra respondió con la “necesidad de unión” para solucionar los problemas y afrontar el reto más importante: “Acabar con el antieuropeísmo”. Para la eurodiputada de UPyD, el “lastre de la Unión Europea es el Consejo Europeo”, con un “exceso de poder”, que, según explicó, resta la importancia necesaria al Parlamento Europeo como órgano de representación de los europeos. Becerra transmitió esa oposición al Consejo al hablar de situaciones en las que se sitúan los intereses particulares por encima de los comunes. “Yo no represento a España en Bruselas, yo represento a los españoles en Europa”, afirmó.

“El Consejo Europeo es el lastre de La Unión; se anteponen intereses particulares y hay un exceso de poder”

Las grietas del Parlamento

Sobre los puntos débiles del Parlamento Europeo, Becerra marcó como talón de Aquiles de la institución el “problema de la sede única”. “Es inadmisible que haya tres sedes para nuestras funciones, pudiendo haber una”, afirmó. En lo referente a las delegaciones geográficas en Comisiones, afirmó que el problema “está en que el poder legislativo necesita del ejecutivo”.

La diputada también fue sometida a preguntas acerca del modo de vida de los europarlamentarios , y en concreto, su habitual preferencia por los vuelos en clase bussines. “Nos dan la opción de elegir entre clase turista y clase bussiness, para mayor flexibilidad en los horarios, pero yo suelo viajar en turista, y en UPyD lo defendemos”, declaró.

Sobre la transparencia salarial de los eurodiputados, Becerra habló de un acceso fácil a los datos en Internet y explicó que, entre otros gastos, junto a las dietas, los diputados en el Parlamento Europeo gastan, en gran parte, en los asistentes, “sin los que no somos nada”, declaró.

El hemiciclo, clasificador de los partidos

Los pasillos que con frecuencia recorren esos asistentes junto a los eurodiputados fueron también parte de la visita, en concreto los que conducen a la sala por excelencia del Parlamento Europeo: el hemiciclo. Conocida por ser la cara de las sesiones en el Parlamento en los medios de comunicación, no solo alberga mesas y sillas que dan voz a los diputados de los países comunitarios. Es también un tablero en el que se colocan, formando un abanico escalonado, las distintas posturas hacia Europa desde los países comunitarios, alrededor del atril central, conformando una formación circular compuesta por, en palabras del guía,  “quesitos” : los distintos “bandos” entre los europarlamentarios.

Mientras a un lado se sitúan los “eurófobos”, los defensores de las posturas más escépticas hacia las funciones que los países europeos comparten y ceden, en el otro extremo les divisan los “europeístas”, que abanderan la máxima unión posible. Las divisiones están claras y conformadas, y, aunque con ciertos matices, en el hemiciclo cada eurodiputado tiene su silla perfectamente ubicada sin pérdida alguna.

La ronda de preguntas finalizó a la hora en punto concretada, y tras ella, los estudiantes tuvieron tiempo para realizar fotos en el vestíbulo junto a las banderas y visitar libremente los pasillos del Parlamento. La sede en Bruselas, recubierta de una enorme cristalera es con mucho una de las caras más visibles y relevantes de la Unión Europea.

Destinado a representar a los ciudadanos comunitarios, el Parlamento abre sus puertas mostrando grietas más o menos patentes, pero que no dejan de afectar a todos los europeos. Lo que hoy preocupa a Europa se debate entre esos pasillos, y, sin faltar tensiones y un control especial de seguridad, el acceso de universitarios es recibido con total normalidad.

About Sara Delgado García

Estudiante de cuarto de Periodismo en Villanueva C.U.

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