En el imperio Inditex nunca se pone el sol

Hubo un tiempo en la historia de España, durante el reinado de Felipe II, en el que el territorio dominado por el monarca era tan vasto que se afirmaba que en él “nunca se ponía el sol”, pues cuando anochecía en una parte, ya estaba amaneciendo en otra.

Hoy en día, esta curiosa declaración puede aplicarse a una empresa española: Inditex es una compañía que cuenta con más de 6.500 tiendas, en 88 mercados, distribuidas en 8 modelos de distribución (o marcas) diferentes, entre ellas Zara, Pull&Bear o Massimo Dutti.

Control mundial desde Arteixo

Creado por el gallego Amancio Ortega en 1963 en A Coruña, el grupo está ahora liderado por Pablo Isla y continúa su expansión empresarial, distinguiéndose no solo por la ropa que vende sino por un modelo de negocio y una cultura empresarial únicos, que aglutinan todos los procesos necesarios para que la prenda llegue a la tienda: desde el diseño hasta la distribución.

Inditex cuenta con más de 6.500 tiendas en todo el mundo

El imperio tiene su sede en Arteixo, pueblo perteneciente a la provincia coruñesa, donde se encuentra un gran polígono industrial que incluye, entre otros departamentos, todo lo referente a la marca insignia del grupo (Zara), las oficinas corporativas, varias fábricas textiles y una de las plataformas logísticas centrales de Inditex.

Fue este lugar el que tuvo la oportunidad de visitar un grupo de alumnos del Título Superior de Comunicación y Gestión de la Moda de Villanueva C.U. el pasado 30 de enero. En una visita de 2 horas, en la que no se permitía tomar fotografías, con un recorrido de 4 kilómetros (aunque ni de lejos vimos todas las instalaciones), pudimos aprender, y casi interiorizar, el modelo de negocio de Inditex.

Ropa y tiendas pero, sobre todo, trabajadores

El modelo se basa, principalmente, en la implicación que tiene el trabajador con la empresa, lo cual elimina la necesidad de supervisores pues cada uno se ocupa de que su trabajo esté perfecto. Así, pudimos observar que, desde los diseñadores hasta las trabajadoras encargadas de planchar las mangas de miles de americanas blancas preparadas para dar la vuelta al mundo, el nivel de dedicación con Inditex que tiene cada pequeña parte de la empresa es absoluto.

Además, visitamos el área de diseño, donde pudimos comprobar la gran compenetración que hay entre este departamento y el de “country managers”, encargados de recibir información instantánea de todas las tiendas del mundo de Zara para adaptar las colecciones a los deseos del cliente.

Lo único que les falta a las tiendas piloto para ser un Zara más son los empleados y los clientes

Pero algo que sin duda llamó nuestro atención, y que demuestra el control con el que lleva Inditex su actividad, fueron las tiendas piloto de cada una de las cadenas del grupo: en ellas, las prendas se colocan tal y como se tienen que colocar en todo el mundo y el establecimiento de prueba llega a tal punto de realismo que la ropa tiene la alarma puesta; lo único que falta para que pueda pasar por cualquier Zara son los empleados y los clientes.

Fuera de estos “comercios fantasma”, fue donde encontramos a la persona que ha jugado un papel vital en la gran expansión internacional del grupo español: Pablo Isla. El haber podido pasar a su lado, como si de un trabajador más se tratase, pone de manifiesto otra de las características distintivas de Inditex: su estructura horizontal, en la que cada empleado es igual que el otro y en la que casi no existe una jerarquía.

El tendero más rico de España

De hecho, el empresario que empezó todo esto, Amancio Ortega (actualmente jubilado, aunque sigue supervisando la expansión internacional) solía almorzar junto a sus empleados en el comedor de la compañía y, aún hoy, cuando es uno de los hombres más ricos del globo, sigue afirmando que su profesión es la de tendero.

Un imperio como Inditex no se sostiene únicamente en palabras o ropa bonita

Indudablemente, su visión y sus ideas fueron las que hicieron posible que crease un nuevo modelo de distribución de ropa y que se convirtiese en un icono de emprendimiento y dirección empresarial. Sin embargo, un imperio como el que ha construido no se sostiene únicamente en palabras o en ropa bonita, sino en un modelo de negocio que, además de controlar cada hilo de cada prenda y obedecer casi al instante las demandas de los clientes, consigue la implicación máxima de los trabajadores y logra, por tanto, distinguirse por algo más importante y trascendente que las prendas que vende en sus tiendas.

About Javier Pérez Santana

Estudiante de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en C.U. Villanueva

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