Bienvenidos a mi casa inteligente

Oscurecer los cristales de casa para reducir la entrada de luz desde el trabajo, mediante el móvil; que el coche eléctrico se cargue sólo en las horas en que la tarifa sea más económica; un WC que recoja datos de la orina y los envíe al médico para un análisis… Quizás muchas personas dispongan de estas funciones en casa dentro de no demasiados años. En 2011 se vendieron en España 347.305 viviendas, según informa el Ministerio de Fomento. Al año siguiente, se comercializaron 1,5 millones de productos para automatizar los hogares, es decir, para volverlos inteligentes. Se predice que esa cantidad aumentará a ocho millones para 2017, según la CNN. Estos cambios en la forma de vivir se debe a la impactante evolución de Internet en los últimos años.

La existencia de millones de domicilios con internet de banda ancha y wi-fi y la gran penetración en España de los “smartphones” y las tabletas (que gracias a las “apps” pueden funcionar como mandos remotos) son los primeros signos de la casa inteligente. La llegada al mercado de docenas de gadgets domésticos y tendencias industriales como la tecnología para llevar encima o el internet de las cosas (la red de conexiones entre aparatos) confirman el inicio del cambio. Hay muchos aspectos que tener en cuenta.

Imagine que está fuera de su casa en otra ciudad, y llega alguien de su familia a visitarlos sin previo aviso. Si le tocan el timbre, usted contesta desde su móvil y también desde su ordenador personal; podrá abrir el portón, desactivar la alarma, abrir la puerta de su casa, poner música, encender la calefacción, y no solamente esto, también podrá ver el interior de su casa y hablar con ellos por altavoz.

María González es propietaria de una casa inteligente y nos adentra en ella para contarnos qué particularidades podemos encontrar en estas casas. A simple vista se trata de una casa de lo más normal. Una cocina totalmente equipada con los electrodomésticos habituales, un salón con sus aparatos electrónicos y sus muebles… Nadie diría que esta casa puede esconder un complejo sistema eléctrico que controla todo.

Nada más entrar en la casa María se dirige rápidamente al salón y es allí donde explica el por qué de ese lugar. “El salón es mi sitio preferido, sobre todo en invierno. Lo que más me llama la atención es poder encender la calefacción. Es muy interesante para una casa que no uses habitualmente ya que la conectas desde el smarthphone el día de antes y al llegar tienes la casa caliente”, afirma.

Se trata de un proceso sencillo ya que solo hace falta una llamada a la casa para activar o desactivar lo que queramos en ese momento. Una vez que la casa detecta la llamada se conecta con la centralita del servicio que instaló los aparatos y es tan fácil como marcar unas claves que la centralita te facilita para hacer funcionar lo que necesitemos.

González asegura que merece la pena contratar estos servicios porque además de no tener un coste elevado nos garantiza la seguridad cuando nos encontramos a miles de kilómetros de nuestra casa y además se ahorra en energía ya que no es necesario tener todo el día la calefacción encendida si no vas a estar en casa, basta con encenderla una hora antes de que llegue la primera persona. “Subir y bajar las persianas desde cualquier sitio es otra de las particularidades de las casas inteligentes. Es muy útil, pues puedes prevenir muchos robos ya que si ven que hay movimiento en la casa se lo pensarán dos veces antes de entrar”, explica González mientras coge el mando para probar el funcionamiento de las mismas.

Lo que más me llama la atención es poder encender la calefacción

Otra aplicación que podemos encontrar en estas casas es la de abrir la puerta principal con las huellas dactilares. González asegura que es un alivio no tener que estar pendiente de las llaves, si nos las dejamos en casa, pero también afirma que ha vivido alguna que otra anécdota un poco desagradable. “Una noche llegué a casa de madrugada y al poner mi huella en la cerradura para abrir me di cuenta de que no funcionaba. Había habido un apagón en la zona y la casa aún no se había reiniciado porque no había nadie dentro. Tuve que ir a casa de una amiga a dormir hasta el día siguiente que pudieron reiniciar la casa”, explica González. “Aún así no cambio mi casa inteligente por nada”, añade.

La seguridad es importante

A González la domótica le aporta comodidad y seguridad. “En el caso de que nos vayamos y se nos olvide conectar la alarma podemos conectarla a distancia sin tener que volver a casa. Gracias a la domótica me he evitado alguna bronca”, explica.

La domótica en definitiva es un avance en tecnología y en seguridad de la vivienda pero como se puede observar todo tiene sus pros y sus contras. Los investigadores advierten que ni los fabricantes ni los compradores están tomando en serio la seguridad de estos dispositivos.

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About Lorena López Trujillo

Alumno de 4º de Periodismo en CUV

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