¿Cómo se controla al Gobierno en el Congreso?

Es miércoles, van a dar las 9.00 de la mañana y los diputados se sitúan en sus asientos: en breves momentos dará comienzo la última sesión de control al Gobierno de 2014. El Congreso empieza a llenarse de barullo con la entrada de los representantes de los diferentes partidos, hablan entre ellos y bromean mientras Jesús Posada, presidente del Congreso, llega a su asiento y da comienzo a la sesión. Las preguntas comienzan a dirigirse hacia el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuestiones ya pactadas de antemano e incluidas en el orden del día. Las respuestas, por tanto, están también preparadas. Es en la repregunta cuando, después de contestar el presidente, se podrá realizar una cuestión no advertida con anterioridad.

No son las preguntas lo que interesa, sino lo que ocurre mientras tanto

Pero no son las preguntas lo que nos interesa, sino lo que ocurre mientras tanto en esa sala. Las transcriptoras se sitúan y comienzan a teclear rápidamente con ambas manos dirigiendo su mirada hacia el locutor. La velocidad con la que escriben no pasa desapercibida y cada cierto tiempo deben ir rotando su posición con otras empleadas que llegarán a lo largo de las horas que dure la reunión.

Los fotógrafos de prensa se sitúan en un extremo opuesto al de los asientos que ocupa el Gobierno. Al comenzar el Pleno son seis o siete los que, con sus teleobjetivos, apuntan a los principales dirigentes. Pero cuanto más avanza el debate y los ministros van abandonando sus asientos, son uno o dos los que van rotando para capturar las imágenes.

¿Qué es lo que no vemos?

En las televisiones sólo nos muestran a los protagonistas del Pleno, pero hay mucho más. Dos pantallas situadas a ambos lados del presidente del Congreso muestran las imágenes del locutor y debajo aparecen dos relojes que indican el tiempo que queda para que termine su intervención. Estos relojes los controla Jesús Posada desde una pantalla táctil situada en su mesa y, además, la primera fila de butacas que pertenece al partido en el poder cuenta con unas pantallas donde poder escribir.

Pero, quizás, lo que más llame la atención de este proceso es la falta de silencio que lo envuelve. Durante las intervenciones es fácil observar a los diputados cambiar de sitio, realizar llamadas telefónicas, utilizar los móviles y hablar, hablar mucho. A medida que pasan las horas y los ministros van contestando a sus preguntas, se marchan a realizar sus otras labores mientras que permanecen aquellos que quedan por hablar, lo que ocurre con todos los partidos.

Poco a poco la gente va abandonando la sala y cuantas más personas faltan más ruido se escucha. Hay cambios de sitio continuos y movimiento, los vigilantes que rodean todas las tribunas superiores tienen trajes similares a los que se encuentran abajo y se encargan de hacer llegar mensajes a los diputados o realizar sus peticiones.

Lo más interesante de la sesión de control es el momento de las preguntas que realiza la oposición al Gobierno. Los diputados de ambos partidos abuchean ante las respuestas de uno o aplauden las contestaciones del otro. Llegan las 10.30 y ya se ha reducido a más de la mitad los asistentes, los asuntos importantes han quedado aclarados. Las puertas para este debate se abrirán de nuevo para 2015.A

About Cristina Pita da Veiga

Estudiante 4º de Periodismo en Villanueva CU

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