Así ensayan los niños de San Ildefonso “el Gordo” de Navidad

En pleno corazón del Madrid de los Austrias se encuentra, desde hace 500 años, el internado de San Ildefonso. Allí viven y ensayan los 22 niños y niñas que cantarán la Lotería esta Navidad. Tienen entre 8 y 14 años y, tanto sus manos inocentes como sus aniñadas voces llevan desde 1812 repartiendo felicidad en miles de hogares españoles.

“Aquí los niños son muy felices, ninguno se quiere marchar”

Desde el mes de octubre, los pequeños cantores ensayan tres veces por semana durante 20 minutos al día para que el día del sorteo todo salga a la perfección. Utilizan una tabla que tiene más de 100 años y es idéntica a la que utilizarán ese día que tiene  y repiten una y otra vez los números y cada uno de los movimientos que deberán hacer ese día. “Se les exige que lean muy bien el número, que vayan al unísono, que introduzcan la bola a la vez y vayan girándola. Con el ensayo conseguimos que hagan todo esto bien”, explica Pedro Vázquez, subdirector del internado y encargado de ensayar con los más pequeños.

“Los niños se apuntan voluntariamente, en lugar de estar jugando al fútbol se vienen a esta actividad, y por tanto ya están muy motivados y esto es una ventaja para el profesor”, explica Vázquez.

Sin embargo, aunque el espíritu sigue siendo el mismo, el internado de San Ildefonso no siempre ha sido como ahora se conoce. Antiguamente se trataba de una institución creada por el Ayuntamiento para acoger a niños huérfanos. En la actualidad, ser ciudadano madrileño y pertenecer a una familia con pocos recursos son los únicos requisitos exigidos para vivir allí. Los niños, de todas las razas y culturas y con historias muy distintas a sus espaldas tienen una ilusión común: repartir la suerte en Navidad .

Nervios y emoción

Es el caso de Ismael, que tiene doce años y lleva desde los ocho cantando la Lotería. En 2012 fue el encargado de sacar del bombo el Gordo, pero confiesa que le haría muchísima ilusión repetir de nuevo la hazaña. Para Daniel, sin embargo, es su primera vez y los nervios comienzan a aparecer. A pesar de esto, Vázquez explica que los niños “están habituados” porque ven a sus compañeros de otros años. “El miedo escénico se les va después del primer alambre. Se meten en su trabajo y se olvidan”, cuenta el subdirector.

Los nervios, la emoción, el trabajo y el cuidado de la voz son parte del día a día de este internado en los meses previos a la Navidad. Sin embargo, si san Ildefonso es el lugar que ha permitido a miles de niños repartir felicidad, quienes han vivido en este histórico lugar reconocen que para ellos es el lugar donde han sido muy felices y al que siempre procuran volver.

“Ellos siempre vuelven a vernos. Este lugar les tiene apego y cariño. Se les tratan muy bien, no les falta de nada. Los niños nos abrazan y nos quieren, están muy felices. Ninguno se quiere ir. Algunos entran sin haber cumplido los seis años y se adaptan muy rápidamente. Tenemos una psicóloga y la adaptación es muy buena, es increíble verlo”, relata emocionado el subdirector.

Es el caso de Fernando, ex alumno del entonces orfanato que siempre que puede se escapa a ver los ensayos de los más pequeños. Fernando recuerda que cantó la lotería en el año 1954, “con el número 53.584”. Sesenta años después se emociona al recordarlo. “Da mucha alegría y siempre todos queremos que salga en gente necesitada y se reparta mucho”.

Y, es que, verdaderamente los niños de San Ildefonso son los encargados de repartir suerte y felicidad, pero todos reconocen que quienes son verdaderamente felices en este lugar son ellos. Son héroes por un día gracias al sorteo de lotería de Navidad.

(Con información de Isabel Pita)

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About Cristina Lanzarote

Estudiante de 4º de Periodismo y EBS en el Centro Universitario Villanueva

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