Senderismo en Navacerrada, porque no todo es esquiar

Poco antes de que comience la temporada de esquí, la sierra madrileña da la oportunidad de buscar la perfecta conexión con la naturaleza recorriendo las distintas rutas y caminos partiendo del puerto de Navacerrada haciendo senderismo. Este municipio, situado a unos 1.200 metros de altitud, está ubicado en la Sierra de Guadarrama.

A diario decenas de caminantes solos, con amigos o en familia deciden pasar un día agradable en la montaña, antes de que el invierno imposibilite caminar por ella, aunque ya en otoño la nieve comienza a estar presente en las zonas más altas del norte de Madrid.

“Venimos para respirar el aire más puro de todo Madrid”

Cada uno de los recorridos tiene información detallada con fotos, con su distancia, el tiempo medio en recorrerla y su grado de dificultad para así evitar que surjan posibles problemas durante las excursiones. “Hay que venirse aquí, para respirar el aire más puro de todo Madrid”, explica Juan, un joven que con familiares, amigos y bocata en la mochila decidió pasar un domingo haciendo la ruta hacia la Laguna Grande de Peñalara, que se encuentra en el término municipal de Rascafría, exactamente a 2.428 metros de altura.

Esta ruta es una de las más típicas para las personas que realicen senderismo en familia, ya que se comienza desde el mismo puerto de Cotos hasta que se llega a la laguna, después de caminar tres kilómetros por unos caminos perfectamente señalados.

“Da gusto poder caminar por un sitio en el que no hay ni coches ni máquinas trabajando”, afirma Lucía, una mujer que no duda en repetir que lleva más de 30 años caminando por la sierra madrileña.

Hay que ir preparados para caminar por la montaña

Y es que una de las cosas más características de practicar senderismo en Navacerrada es que no se pueden numerar todas las rutas posibles, desde algunas de dos kilómetros hasta otras de más de 40. Uno de los que trabajan en preservar la naturaleza de este Parque Natural asegura que es fundamental “llevar cada uno su propia botella de agua”, porque a pesar de existir numerosas fuentes durante los recorridos no es aconsejable beber de ellas.

Entre muchas funciones, uno de los trabajadores explica que “es necesario que alguien vigile, para que nadie se salte los caminos establecidos y delimitados con bastones y estropeen la naturaleza de este lugar”. Por lo tanto, antes de que empiecen a llegar las grandes nevadas a la capital española, la sierra madrileña ofrece la posibilidad, a aquellos que quieran, de pasar un día agradable y ver Madrid a más de 2.000 metros de altura.

About José Alvear Garrido

Estudiante de 4º de Periodismo y EBS en el Centro Universitario Villanueva.

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